El control de Pescanova fue solo el aperitivo
Carceller se hizo con el poder de la multinacional en la junta, pero ahora debe garantizar la viabilidad del coloso
La toma de control
por parte del Grupo Damm del máximo órgano de poder de Pescanova, el
consejo de administración, ha sido solo un primer paso. El futuro
inmediato de la multinacional gallega pasa por llegar a un acuerdo con
los acreedores para rebajar al máximo la deuda concursal, de 3.644
millones de euros, con un plan de viabilidad que recabe sus apoyos. Por
más que Damm, Luxempart o Iberfomento hayan logrado aupar a la
presidencia a su candidato, Juan Manuel Urgoiti, la victoria en la junta
de accionistas del pasado jueves ha sido el principio de una batalla
que empieza ahora.
Bajo el brasero judicial, entre autos de imputación e informes que
solo airearon una contabilidad muy creativa, Pescanova ha logrado
mantenerse en pie. Superada la primera etapa del concurso de acreedores
(la llamada fase común), la segunda multinacional gallega encara ahora
el mayor escollo. El de convencer a los acreedores de que la compañía
tiene futuro, que deberán asumir una quita mayúscula y que este esfuerzo
será más rentable que la liquidación. Es la encomienda que tiene ahora
Grupo Damm, que el pasado jueves se hizo con el control del grupo
pesquero bajo el amparo del 71% de los votos en la junta de accionistas.
Pero la lucha por Pescanova solo acaba de empezar.
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