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15 de septiembre de 2013

Faro de Vigo


El control de Pescanova fue solo el aperitivo

Carceller se hizo con el poder de la multinacional en la junta, pero ahora debe garantizar la viabilidad del coloso

La toma de control por parte del Grupo Damm del máximo órgano de poder de Pescanova, el consejo de administración, ha sido solo un primer paso. El futuro inmediato de la multinacional gallega pasa por llegar a un acuerdo con los acreedores para rebajar al máximo la deuda concursal, de 3.644 millones de euros, con un plan de viabilidad que recabe sus apoyos. Por más que Damm, Luxempart o Iberfomento hayan logrado aupar a la presidencia a su candidato, Juan Manuel Urgoiti, la victoria en la junta de accionistas del pasado jueves ha sido el principio de una batalla que empieza ahora.
Bajo el brasero judicial, entre autos de imputación e informes que solo airearon una contabilidad muy creativa, Pescanova ha logrado mantenerse en pie. Superada la primera etapa del concurso de acreedores (la llamada fase común), la segunda multinacional gallega encara ahora el mayor escollo. El de convencer a los acreedores de que la compañía tiene futuro, que deberán asumir una quita mayúscula y que este esfuerzo será más rentable que la liquidación. Es la encomienda que tiene ahora Grupo Damm, que el pasado jueves se hizo con el control del grupo pesquero bajo el amparo del 71% de los votos en la junta de accionistas. Pero la lucha por Pescanova solo acaba de empezar.
 

El canje por acciones de la deuda y los bonos será la clave

 Un agujero patrimonial de 1.667 millones de euros es "difícil de rellenar". Los siete bancos que conforman el núcleo duro de las entidades acreedoras (Sabadell, Popular, CaixaBank, NCG, Bankia, Santander y BBVA) tienen atrapados más de 1.000 millones en la compañía en forma de deuda concursal (anterior a la suspensión de pagos). 




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