Deloitte quiere mantener Pescanova salvando todos los activos posibles
La administración concursal ha tomado ya el control de la práctica totalidad de las filiales
Parafraseando su archiconocida publicidad, «lo
bueno sale bien», Pescanova, una buena empresa, está destinada a seguir
funcionando. Ese es el objetivo con el que desde mayo está trabajando la
administración concursal, Deloitte. Según señalaron fuentes próximas a
la empresa, «la idea con la que se está funcionando es sacar adelante la
compañía, salvar todo lo que se pueda». «¿Que se podría tener que
vender algún activo? Es posible, porque habrá que reorganizar la firma,
pero la voluntad de Deloitte es salvar lo máximo posible», apuntan las
mismas fuentes.
Conscientes de la importancia que tiene, ya no
solo para el tejido productivo gallego, sino para el conjunto del país
(Pescanova es uno de los gigantes mundiales del sector), el
administrador concursal quiere reducir al mínimo los activos de los que
desprenderse. Después de conocerse las conclusiones de la auditoría
forense realizada por KPMG, y de clarificarse la verdadera situación de
la empresa -su deuda financiera neta era de 3.281 millones de euros a 31
de diciembre de 2012 y su patrimonio neto era negativo en 927
millones-, Deloitte contratará inmediatamente a un asesor financiero
externo para que elabore un plan de viabilidad para la compañía. Varias
fuentes sostienen que el elegido será KPMG, pues es quien mejor conoce
en este momento las entretelas de la sociedad. A la vez, Deloitte
avanzará en el informe concursal que tendrán que presentar al juez.
Asimismo, en el proceso de fiscalizar al
milímetro a la multinacional, el administrador concursal ya se ha hecho
con el control de la práctica totalidad de las filiales de la empresa,
sobre las que tienen poder de decisión. Cabe recordar que tras detectar
movimientos de traslado de directivos y trabajadores entre las
sociedades del grupo, coincidiendo con el concurso de la matriz,
Deloitte había dado órdenes expresas de no realizar operación de ningún
tipo sin su autorización previa.
Mientras, el día después de la dimisión de Manuel
Fernández de Sousa como presidente de Pescanova, tras más de tres
décadas al frente, dejó ayer múltiples y variadas valoraciones.
Feijóo «respeta» la dimisión
Así, por ejemplo, el presidente gallego, Alberto
Nuñez Feijóo, en la rueda de prensa posterior al Consello de la Xunta,
manifestó su «respeto» por la decisión de Fernández de Sousa de dimitir,
al tiempo que reiteró su confianza en la viabilidad futura de la
empresa, confianza que comparte con todos los actores implicados: desde
el propio expresidente hasta Deloitte, la banca acreedora, los
consejeros críticos o los accionistas minoritarios que se han querellado
contra sus directivos tras el escándalo económico.
«A partir de ahí, respetar la decisión del
presidente hasta el miércoles del consejo de administración e intentar
que la nueva etapa de Pescanova mantenga el proyecto y los puestos de
trabajo. Este es el objetivo en que trabajará en el ámbito de sus
competencias el Gobierno gallego», concluyó.
El presidente de la Confederación de Empresarios
de Pontevedra (CEP), José Manuel Fernández Alvariño, destacó a Europa
Press el «enorme sacrificio» de Fernández de Sousa al dimitir, apuntando
que ve con «tranquilidad» que continúe en el consejo de la pesquera.
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