Almunia no cede y sentencia al naval
El comisario se reafirma en su postura y comunica a Soria, Núñez Feijoo, Urkullu y López que los inversores que se beneficiaron del antiguo «tax lease» deberán devolver las ayuda
Joaquín Almunia ha dejado listo para sentencia el expediente del antiguo tax lease
español. De nada han servido las quejas y argumentos planteados por el
sector, las autoridades y los sindicatos en su visita de ayer a
Bruselas: «Los inversores deberán devolver las ayudas a la hacienda
pública», resolvió inflexible el comisario español de Competencia, que
excluye de la obligación a astilleros y armadores.
Las esperanzas del sector estaban puestas en ese
encuentro crucial que debía servir para hacer recapacitar a Almunia
sobre los tremendos efectos que su propuesta de devolución de los
beneficios fiscales por parte de los inversores, que ascienden a 3.000 millones de euros, podría tener sobre el naval:
«Nuestros argumentos son lo suficientemente poderosos para hacer que
rectifique, necesitamos financiación para poder continuar», aseguraba el
director general del astillero gallego Metalships, Alberto Iglesias, en
los momentos previos a la reunión en la que el ministro español de
Industria, José Manuel Soria, estuvo acompañado de los presidentes autonómicos de Galicia, Asturias y País Vasco.
Pero no ha sido así. El comisario se cerró en
banda y dilapidó la propuesta de la delegación española de devolver
únicamente las ayudas a partir del 2011, año en que la Comisión Europea
abrió un expediente a España al considerar que las ayudas de Estado en
forma de bonificación fiscal estaban distorsionando la libre competencia
con otros socios europeos.
El ministro Soria defendió esta posibilidad
asegurando que «hasta el 2011 hubo una total inacción por parte de la
Comisión sobre las ayudas y nadie dijo nada». Los representantes de los
astilleros lo corroboran: «Actuamos según la ley española y ahora nos
dicen que es ilegal, es absurdo», protestó Alberto Iglesias.
Versión de Almunia
Sin embargo, la versión es diferente cuando lo cuenta Joaquín Almunia: «Hubo inseguridad jurídica hasta el 2005, cuando resolvimos el expediente francés en el 2006, pero España continuó con su tax lease pese a ser un sistema análogo».
Las caras largas de las autoridades que acudieron
a la cita lo decían todo: «Es una propuesta desproporcionada y sin
sentido. El sector naval corre un gran riesgo», admitió el presidente de
la Xunta, Alberto Núñez Feijoo,
quien se mostró decepcionado por los resultados de las conversaciones:
«Ha habido cambios, pero son insuficientes». No obstante, dejó la puerta
abierta a una sorpresa de última hora asegurando que seguirán
trabajando «hasta el próximo día 17 de julio», cuando se conozca
definitivamente la magnitud del golpe al sector.
El temor a que ese día el colegio de comisarios
vote a favor de la propuesta de Almunia ha alentado al ministro Soria a
mantener conversaciones con otros comisarios para convencerles del gran
daño que pueden infligir al naval español, del que dependen 87.000 puestos de trabajo.
La eficacia de esta estrategia es limitada, teniendo en cuenta que
normalmente se adoptan las decisiones por consenso y no se cuestiona el
trabajo de los colegas del Ejecutivo comunitario.
Los secretarios generales de los sindicatos Comisiones Obreras y UGT también acudieron a la reunión para pedir a Almunia que recapacite.
Pero el amotinamiento del comisario provocó la
indignación del secretario general de CC.OO., Ignacio Fernández Toxo,
quien pidió, junto al lendakari vasco, Íñigo Urkullu, una intervención
directa del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy:
«Hacemos una apelación al presidente español para que se pronuncie ante
el colegio de comisarios y particularmente ante el presidente de la Comisión Europea», anunció el mandatario vasco.
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