Armón emplea a 1.500 trabajadores de 50 auxiliares viguesas para los buques que construye en Asturias
El astillero tiene en cartera nueve atuneros, catorce remolcadores para la Autoridad Portuaria del Canal de Panamá, dos para el Puerto de Leixões y tres para otros armadores - En Vigo construye dos ancleros para plataformas petrolíferas
La industria auxiliar del naval de Vigo ha encontrado un aliado en el
astillero Armón, que tiene una carga de trabajo de una treintena de
barcos. El constructor naval asturiano ha firmado contratos con medio
centenar de empresas de la comarca viguesa para que trabajen en sus
barcos, lo que garantiza el empleo a 1.500 operarios del sector.
Armón
mantiene en estos momentos una cartera de pedidos de treinta unidades,
compuesta por nueve atuneros, catorce remolcadores para la Autoridad
Portuaria del Canal de Panamá, dos para el Puerto de Leixões y otros
tres para diferentes armadores en sus factorías asturianas -Gijón y
Navia- y dos ancleros en el astillero de Vigo.
El "boom" de la
construcción asturiana está beneficiando a la industria auxiliar
gallega, la más potente de España que contaba antes de la crisis con más
de 300 empresas que empleaban a 10.500 trabajadores; hoy apenas queda
3.500 operarios en activo y solo 140 empresas de más de 10 trabajadores.
El
astillero asturiano ha echado mano de la industria auxiliar gallega
para hacer frente a su enorme carga de trabajo. Según fuentes de la
patronal gallega del metal, Armón ha contratado a medio centenar de
auxiliares del naval de la comarca de Vigo y ha posibilitado la vuelta a
la actividad de 1.500 trabajadores, de los que unos 1.200 tienen
presencia física en el Principado en las diversas fases de construcción
de los buques.
Armón ha esquivado la crisis del sector gracias a
volcarse en la construcción de buques sin tax lease, como son los
atuneros -y los pesqueros en general- y los remolcadores que no dependen
de que esté en vigor el sistema de bonificación fiscal suspendido por
Bruselas hace año y medio y que ha sido, en gran medida, la causante de
la debacle de la construcción naval en España.
El presidente de
Armón, José Ramón Fernández García, ha contado con el apoyo del armador
astur-mexicano Antonio Suárez, propietario de Grupomar, que ha encargado
tres atuneros y ha propiciado que "un amigo", en referencia a Pesca
Azteca (Grupo Pinsa), haya encargado otros cuatro. A estos siete barcos
hay que añadirle los dos atuneros de Albacora que en un principio estaba
previsto que fuesen construidos en Barreras, pero el propietario de la
armadora vasca, Ignacio Lachaga, accionista del astillero vigués con un
20%, decidió hacerlos en Gijón ante las suspensión de pagos en las que
se encontraba la empresa en aquel momento.
A lo largo de los
últimos años, Barreras acometió la construcción de varios atuneros y
procedió a la reparación, modernización y alargamiento de otros. Muchos
de ellos de Albacora, de ahí la entrada de Ignacio Lachaga en el
accionariado del astillero.
Además, Lachaga argumentó la elección
de Armón por la urgencia de tener operativos los pesqueros cuanto antes,
dado que existe la posibilidad de perder las licencias de pesca que
tenía concedidas.
Sin embargo, ha sido Armón el que se lleva la
palma. Basta señalar que de los diez atuneros que se han contratado en
los últimos meses para la flota atunera mundial, nueve se los ha llevado
el grupo Armón.
Los atuneros tienen un precio de unos 20 millones
de euros, y en la construcción de cada uno se emplearán unas 2.000
toneladas de chapa gruesa que será suministrada por la factoría
asturiana de Arcelor-Mittal. La eslora de los atuneros que construirá
Armón es de unos 80 metros y el plazo de entrega de cada buque oscilará
entre los 18 y los 24 meses.
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