Pescanova apuesta por la banca y Damm para tratar de evitar la liquidación
La empresa respalda un plan que incluye quitas del 70% y una inyección de capital
Las empresas cotizadas tienen hasta el 28 de febrero para presentar sus
cuentas anuales al regulador bursátil. Hace justo un año, Pescanova
anunció que no iba a cumplir con esa norma. Con esa revelación, motivada por el falseamiento de su cotabilidad, se abrió la grieta, que resultó ser un socavón, y que llevó a la empresa hasta el concurso de acreedores,
la imputación de parte de su cúpula, un cambio de presidente y una
pelea a contrarreloj para evitar la liquidación. Porque 12 meses después
del estallido de su crisis, el futuro de Pescanova sigue sin estar
asegurado.
El Consejo de Administración de la empresa se reúne este viernes en
Madrid, en el límite del plazo ofrecido por el juez concursal, para
votar un plan que presentarán el lunes en los juzgados y con el que
pretenden evitar la quiebra y la venta de la pesquera. Ese plan pasa por
pactar una quita con los bancos cercana al 70% a cambio de que ostenten
la mayoría de las acciones de la empresa pero bajo el mando del socio
industrial Damm, que será el segundo mayor propietario, según fuentes
cercanas a la negociación.
El lunes vence el plazo de un mes que ofreció el Juzgado de lo
Mercantil de Pontevedra encargado del concurso de acreedores de
Pescanova para que los interesados en reflotar la compañía llevaran sus
propuestas. Salvar Pescanova no es fácil: la compañía acumula una deuda financiera de cerca de 3.300 millones de euros.
Inasumible. Así que reflotarla pasa por convencer a los bancos de que
perdonen parte de ese pasivo y por realizar una inyección de capital que
permita a la empresa funcionar y volver a generar beneficios.
Encima de la mesa ha habido varias propuestas de interesados en
llevar a cabo planes, a cambio de controlar la compañía. La cervecera
Damm (principal accionista de Pescanova), junto a varios fondos, encabezó la más potente,
pero con quitas muy elevadas para la banca. Los bancos españoles con
más deuda de Pescanova en sus entrañas (entre ellos, Sabadell, Bankia,
Novagalicia, BBVA y Popular) trataron de perfilar una más ventajosa para ellos.
Finalmente la empresa ha decidido llevar al Consejo un plan híbrido
que contente a ambos: este viernes los consejeros independientes y el
presidente votarán una propuesta que incluye una quita del 70% y una
inyección, aportada mayoritariamente por la banca, de unos 200 millones
de euros. Damm será el socio industrial, pero la mayoría quedará en
manos de la banca. Y se reserva un pequeño porcentaje de títulos para que los minoritarios no pierdan toda su inversión.
El lunes se espera que a los juzgados llegue otra oferta, de un consorcio liderado por el exministro de Defensa Eduardo Serra,
que incluye varios fondos de inversión. No han trascendido detalles,
pero fuentes financieras señalan que tanto la quita propuesta por estos
como la inyección de capital serán mayores.
Con ambos planes sobre la mesa, se abre otra batalla. Si ambos
obtienen el visto bueno del juez concursal y el administrador, la firma
Deloitte, hasta el 31 de marzo los acreedores deberán decidir si se
adhieren a uno de ellos. Para salir elegido, el salvador de Pescanova
debe contar a su favor con el 51% de los apoyos. Los grandes bancos, que
parecen favorables a la propuesta que vota la empresa, tienen cerca del
30%.
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