BDO ratifica que había ´contabilidad B´ en Pescanova que no detectó hasta su colapso
La auditora, también imputada, asegura que se encontró con "un fraude perfectamente diseñado" - Supo que había cuentas bancarias "ocultas" por el "desliz" de un directivo
Las cuentas de la Pescanova "oficial", por lo tanto, recibieron siempre el visto bueno de BDO sin que desde la auditora se hubiese investigado el gran volumen de créditos documentarios. El fiscal Juan Pavía inquirió a Sañé sobre la decisión de no computar estos créditos como deuda, sino como riesgo, a lo que el directivo expuso que "desde siempre" se había hecho así, como explicaron abogados de la acusación. "No recibían información suficiente de la empresa, pero tampoco no comprobaban mucho", agregaron las mismas fuentes.
Para Sañé Pescanova creó un "sistema sofisticado para engañar a bancos, auditor externo, consejeros, accionistas y el mercado" y en el que "colaboraban sociedades instrumentales dirigidas por directivos financieros" de la pesquera. De nuevo, el responsable de BDO incidió en que "los procedimientos estándar de auditoría no están diseñados para detectar fraudes". De este modo, y gracias a esa empresa "oculta", se les escapó una deuda de 3.644 millones, que entre el 70 y 80% de las ventas en 2011 y 2012 fueron ficticias (según Deloitte), que Pescanova tenía un agujero patrimonial de 1.667 millones y que la multinacional había escondido otros 1.400 millones en pérdidas.
Para la defensa de Manuel Fernández de Sousa BDO "ha reconocido que no hizo bien su trabajo" ya que la auditora podía haber comprobado las cifras de deuda Cirbe (central de riesgos del Banco de España). A este respecto, los letrados de BDO apostillaron que "dada la naturaleza de las operaciones no hubiera detectado la falsedad porque diseñó una falsa operativa para enmascarar esta forma fraudulenta de obtener financiación".
Ordenadores "manipulados"
De acuerdo con fuentes de la acusación, Santiago Sañé explicó que en una cena celebrada en la primera semana de marzo (a la que asistieron Sousa, Viña y López) se le trasladó la "deuda real" de Pescanova. "Explicó que los ordenadores estaban manipulados y que supo de la existencia de cuentas bancarias ocultas por un desliz" del jefe de Auditoría, siempre según estas fuentes presentes en la declaración. En las cuentas aparentemente secretas se ingresaba dinero de créditos documentarios (adelantos por importaciones de una tercera sociedad), como constató KPMG. Solo como ejemplo, Pescanova recibió 1.857 millones por estas operaciones en 2012 cuando las transacciones reales con terceras compañías apenas ascendieron a 125 millones. Tanto Sousa como los directivos de los que habló Sañé negaron en sus declaraciones la existencia de una "contabilidad B" o el uso de facturas falsas en Pescanova.
Pesca Chile cita a los acreedores a dos semanas de recibir ofertas
El administrador de la quiebra (síndico) de Pesca Chile, Herman
Chadwick, reúne hoy a los acreedores de la filial de Pescanova. Se trata
de la última junta antes de que el próximo día 29 las empresas
interesadas en hacerse con toda la compañía o sus activos por separado
presenten ofertas para comprarla. De Pesca Chile penden tres sociedades
distintas: la homónima Pesca Chile (dedicada a la pesca extractiva, con
nueve barcos en propiedad) y las salmoneras Acuinova y Nova Austral. Con
la liquidación de estos activos el síndico prevé pagar apenas unos 32
millones a la matriz de Pescanova, justo lo que le corresponde como
acreedora. La empresa de Chapela aglutina algo más del 16% de todo el
pasivo de esta sociedad.
Pese a que el proceso de venta avanza, el consejo de administración de la pesquera gallega pretende frenarlo y ha entablado ya contactos con Chadwick y los acreedores chilenos. Como avanzó FARO, para que Pescanova consiga quedarse con su filial necesita fijar un plan de pagos por unos 370 millones de euros a los acreedores. Dado que no posee músculo financiero para hacer este desembolso tendrá que incorporar un socio industrial. A día de hoy han mostrado su interés por adquirir todo o parte de la filial más de una decena de compañías, entre ellas gigantes como Marine Harvest o Cupquelan o la empresa local Friosur.
Pese a que el proceso de venta avanza, el consejo de administración de la pesquera gallega pretende frenarlo y ha entablado ya contactos con Chadwick y los acreedores chilenos. Como avanzó FARO, para que Pescanova consiga quedarse con su filial necesita fijar un plan de pagos por unos 370 millones de euros a los acreedores. Dado que no posee músculo financiero para hacer este desembolso tendrá que incorporar un socio industrial. A día de hoy han mostrado su interés por adquirir todo o parte de la filial más de una decena de compañías, entre ellas gigantes como Marine Harvest o Cupquelan o la empresa local Friosur.
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