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16 de octubre de 2013

LA Opinion de La Coruña

Sousa acusa a Damm y Luxempart de no ayudar para salvar Pescanova
El empresario recuerda que ambos socios se negaron a poner dinero en la compañía   Su hijo Pablo se desvincula de la gestión

El expresidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, recordó ayer en su comparecencia en la Audiencia Nacional que puso en la compañía 9,3 millones ante la grave crisis de tesorería por la que atravesaba. Asimismo, mencionó el encuentro "oficioso" que tuvo lugar el 25 de febrero con otros cuatro accionistas, a los que trasladó los problemas de Pescanova. Según Sousa, esta reunión fue "determinante" para que no se aprobaran las cuentas de la empresa y, a la postre, para precipitar la suspensión de pagos. "Se negaron a aportar dinero", dijo el expresidente de la empresa en relación a Grupo Damm (presidido por Demetrio Carceller) y Luxempart (fondo representado por François Tesch en el consejo).

Según un acta confidencial aportada por la CNMV a Pablo Ruz y a la que tuvo acceso este diario, el 25 de febrero Sousa informó a los presentes de que Pescanova "pudiera estar incumpliendo o en disposición de incumplir determinadas obligaciones" contractuales. Explicó que "el proceso de compraventa del negocio de salmón operado a través de Acuinova Chile SA estaba en suspenso", reza el documento de la CNMV, que "la Sociedad tenía unas necesidades de tesorería estimadas en 50 millones" para marzo y que "supuestamente había transferido a título personal y de forma unilateral más de 16 millones de sus propios fondos a Pescanova".

Este préstamo, firmado el 7 de febrero, solo fue de 9,3 millones, de acuerdo con el contrato firmado por Sousa y el director de Administración, Alfredo López Uroz. "Manuel Fernández de Sousa-Faro concede un crédito de hasta 9,3 millones a la entidad mercantil Pescanova SA a fin de apoyar la tesorería de la misma", dice el documento. El abono se hizo desde UBI Banca y BNP Paribas en tres transferencias. De acuerdo con la propia CNMV, y según los testimonios de los accionistas, "la información comunicada (el 25 de febrero) difería totalmente de la facilitada unos días antes, el 15 de febrero" en Luxemburgo. Entonces Sousa "manifestó que la venta de la filial Acuinova Chile estaba cerrada por 250 millones y que los resultados de 2012 serían mejores de lo esperado".

Ayer también fue el turno del hijo de Sousa, Pablo Fernández, que negó cualquier conocimiento sobre el estado contable de la firma. "Sé lo que contaba mi padre", apuntó a preguntas del juez Ruz y los fiscales. Fue preguntado por su titulación (Empresariales), por lo que aseguró que "sí" entendía los términos económicos que se mencionaban en la sala. "No recuerdo" fue una de las respuestas que más utilizó. Pablo Fernández fue reprobado por el magistrado por las "evasivas", según abogados presentes en la misma, y le recordó que podía negarse a declarar para "no responder diciendo que no sabía a todas las preguntas".

El exconsejero Jesús García -representado por Jesús Santos- también se mantuvo en la misma línea, y defendió que había actuado "por confianza" hacia Manuel Fernández de Sousa. "No sé lo que era Sodesco", dijo, pese a haber sido consejero en representación de esta sociedad, propiedad de Sousa.

La jornada de declaraciones se prolongó hasta pasadas las 20.00 horas y declararon los representantes de Pescanova (imputada) y las sociedades patrimoniales del expresidente (Gicsa, Sodesco, Inverlema e Inverpesca). Para todas ellas mantiene la imputación y no levanta la petición de fianza. Pescanova tendría que poner más de 54 millones sobre la mesa de fianza civil.



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