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16 de octubre de 2013

La Opinion de La Coruña

Sousa admite la falsificación de facturas y ´ventas virtuales´ para lograr financiación


El expresidente de Pescanova asegura ante el juez que se vieron "abocados" por la falta de liquidez del grupo - Culpa a la banca del uso del descuento de recibos por duplicado: "Era muy lucrativo"   Ruz mantiene todos los cargos contra el exdirectivo de la firma, que prestó declaración durante más de siete horas

"Cuando el fin es lícito, también lo son los medios". La frase del alemán Hermmann Busenbaum puede ilustrar la línea de defensa del expresidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, para justificar en la "supervivencia" de la compañía la utilización de todo tipo de "prácticas irregulares de financiación", como las definió su abogado, el penalista Gonzalo Martínez Fresneda. Sousa declaró ayer en la Audiencia Nacional ante el juez Pablo Ruz como imputado durante más de siete horas por su presunta responsabilidad en la quiebra de la multinacional. El empresario reconoció la utilización del sistema de factoring (conocido como "papel pelota" y que se consiste en adelantar facturas, la mayoría presuntamente falsas) para lograr financiación, así como la creación de un entramado de empresas para realizar compraventa de "bienes virtuales" con la intención de obtener liquidez.

Según fuentes presentes en el interrogatorio, para Sousa esta conducta empresarial no solo fue avalada por la auditora BDO, sino que también fue instigada por la propia banca. "Nos vimos abocados a eso", respondió cuando fue preguntado por la utilización de líneas de factoring duplicadas o directamente falsas. "Para los bancos era muy lucrativo". En opinión del expresidente de Pescanova, este tipo de financiación -que es irregular y constitutiva de delito- reportaba a las entidades financieras buenas comisiones, razón por la que, según él, los bancos "deseaban" aportar liquidez en estos términos y firmar contratos con la pesquera. La banca tiene atrapados a día de hoy más de 3.000 millones en la compañía, en concurso de acreedores.

Las "fórmulas atípicas de financiación" -como también las llamó su abogado- se llevaban a cabo además con el respaldo directo de BDO, que firmó año tras año, y desde 2002, el balance de Pescanova sin salvedades. Por eso la cúpula de la pesquera "tiraba por lo que decía la auditora", que "tenía acceso" a la central de riesgos del Banco de España (Cirbe), donde debía aparecer toda la deuda del grupo. Todas las "prácticas irregulares" se llevaron a cabo con el único fin de garantizar la continuidad de Pescanova, según su expresidente, una conducta que justificó en el hecho de que estén "al día" las nóminas de los trabajadores o que la firma pueda cerrar 2013 con una facturación de "1.300 o 1.400 millones". Las preguntas de su letrado -solo contestó a Martínez Fresneda, a Ruz y los fiscales Juan Pavía y Elena Lorente- giraron en todo momento en torno a esta línea argumental.

De acuerdo con las fuentes consultadas, Sousa no rechazó las conclusiones del informe forense de KPMG, que él encargó (según su defensa. En la CNMV aseguran que se realizó por mandato suyo). De este modo, tuvo que explicar que el entramado de al menos 14 sociedades instrumentales que permitieron inflar las ventas del grupo también se crearon "para financiar" Pescanova. "Se usaban para las ventas de bienes virtuales", dijo. El informe concursal habla directamente de ventas "sin contenido económico", y eleva la transacción "virtual" de bienes a 1.047 millones solo en 2011 y 2012. Eso sí, asegura que las facturas falsas del informe de KPMG (más de 500) son "errores" o "duplicados".

El fiscal Juan Pavía inquirió a Sousa sobre "quién dio la orden de utilizar" el sistema de papel pelota, a lo que el empresario fue reacio a responder. Acabó asegurando que la responsabilidad era del "departamento de Administración", que dirige Alfredo López Uroz. Este directivo también está imputado, y la Policía Judicial interrogó ya a dos subalternos suyos: Miriam del Río y José Manuel Gil.

Por su parte, desde el entorno del empresario destacaron que Sousa "negó todos los hechos que se le imputan" (falseamiento de cuentas, de información económica, uso de información relevante, estafa, falsedad en documento mercantil, delito societario y otro por impedir la labor de la CNMV). "No es hasta que se revisa la contabilidad que se detectan discrepancias importantes en la cifra de deuda bancaria", quiso explicar Sousa, y volvió a justificar su petición de revocar a BDO, que fue desestimada por el juez. Para el expresidente, las dificultades de Pescanova son "financieras" y, según él, las acciones volverían hoy a un nivel previo al concurso, a 17,4 euros por la revalorización del precio del langostino, el rodaballo y el salmón (cuyas filiales se venderán en diciembre).



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