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16 de octubre de 2013

Atlantico

“casos como pescanova hacen mucho daño a la confianza, pero no entran en lo normal”

Presidente de Renta 4 Banco
 
Juan Carlos Ureta (Bilbao, 1956) preside Renta 4 Banco, una entidad que inició su andadura en 1986 como una de las primeras independientes (no ligadas a grupos bancarios o industriales) de servicios de inversión. En 1989 se transformó en sociedad de valores, desde 2007 cotiza en Bolsa y en 2012 se convirtió en Banco. Ureta ofreció ayer una conferencia en Vigo sobre alternativas de inversión para 2014.

¿Y qué alternativas de inversión da el mercado?

La tesis principal es que siempre hay un escenario interesante para la inversión, pero quizá en este momento debemos hablar de los riesgos de estas políticas de inyección de liquidez de los bancos centrales, que están moviendo el mercado a un modelo de inversión en el que se valoran poco los riesgos otra vez y los precios de los activos han subido mucho. La traducción para el inversor o el ahorrador sería que hay mecanismos para invertir que contemplan los riesgos, aunque no van a ganar nunca un 20%, estarán entre el 4 y 6% con poca volatilidad.

¿Era un poco irreal aquello de rentabilidades del 20%?

No hablemos en pasado. Hoy sigue habiendo personas que, al calor de la experiencia del último año, buscan ese tipo de rentabilidades. Pero hay que saber que si se persigue un 20% también puede haber sorpresas negativas. El cliente habitual de Renta 4 lo que busca en su patrimonio de inversión es algo que sustituya a su depósito bancario, algo más de rentabilidad pero sin sorpresas. Parte de la gestión es que el inversor entienda que no se puede tener todo, no se puede tener una altísima rentabilidad y cero riesgo. Es muy importante esta pedagogía porque la naturaleza tiende a quererlo todo. Yo lo llamo el pecado original del inversor, que quiere buscar Eldorado y no existe, lo que hay es una buena gestión y disciplinada, que da rendimientos en tiempo muy atractivos, mejor que los de los productos de pasivo bancario.

Y el mercado da sorpresas como Pescanova, cuando todo el mundo lo recomendaba.

En el caso de Pescanova hablamos de fraude. Hablamos de una situación anormal que no se produce habitualmente, porque en el mercado cotizan miles de compañías y hay algunos casos de fraude. En Pescanova todo indica que ha habido una alteración contable presuntamente fraudulenta. Son casos que hacen mucho daño a la confianza, pero que no entran en lo normal. Lo que hay que desear es que estos casos sean cada vez menos porque el control es mayor y los mecanismos de gobierno corporativo son mayores.

¿Cómo ve la labor de la CNMV en este caso?

La CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) es un organismo que ha aportado mucho al mercado en sus 25 años, pero también es verdad que ha tenido fallos y este es uno de ellos. Es muy difícil detectar un fraude cuando dentro de la empresa hay una serie de personas al máximo nivel que lo están ocultando. En el lado positivo está que hay una serie de obligaciones de información, y la compañía tuvo que informar de la no refinanciación y eso fue el origen de que el fraude no fuese a más. Hoy tenemos en España compañías importantes sometidas a procesos de reestructuración financiera, incluso más importantes que el de Pescanova, y el inversor a veces hace caso omiso. Algunas de las compañías que han subido más este verano son las que han estado a punto de no renovar sus créditos. Creo que la CNMV tiene que informar siempre cuando tiene conocimiento de una situación, pero ir más allá es complicado. Lo importante es la información y la CNMV en el caso de Pescanova en cuanto tuvo conocimiento informó.

Luego tenemos en Galicia casos de éxito indiscutible como Inditex.

Es una compañía admirable y me parece que lo ha hecho todo bien, no solo la parte industrial o de negocio, que es un caso mundial, también la parte financiera la ha hecho bien. Ha salido a Bolsa y su máximo accionista supo dar este paso cuando hay tantas compañías familiares que lo rechazan. Supo diversificar el accionariado, supo ver como eso iba a disciplinar la gestión en un momento de expansión internacional y supo ver el capital y no la deuda. Sin embargo estamos viendo compañías españolas muy importantes e internacionalizadas que están basando su expansión en deuda bancaria porque no quieren compartir su accionariado.

¿La crisis ha demostrado que tanto endeudamiento bancario provoca este ahogamiento de las empresas?

Sin duda. La crisis es una crisis de deuda excesiva, que genera algunos precios excesivos en los activos y eso genera una burbuja. Creo que es muy importante recordarlo hoy porque desde el verano de 2012 hemos entrado en una fase que, como consecuencia de que los bancos centrales decidieron renovar las inyecciones de liquidez, parece que la deuda crece y no importa. A veces observamos la Bolsa y vemos que las empresas que más suben son las más endeudadas porque el inversor piensa que como los bancos centrales van a darle todo el dinero pues que no pasa nada. Yo aunque sea una voz en el desierto creo que es bueno recordar que la deuda no es buena, que la crisis fue por un exceso de deuda.

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