La banca asume que canjeará deuda por acciones de Pescanova
Los accionistas acudirán a la junta del jueves con unos títulos que valen cero euros
Con los ojos puestos ya en la siguiente meta
volante que despeje el impreciso futuro de Pescanova -el plan de
viabilidad que PwC presentará a finales de octubre y la propuesta de
convenio de acreedores que Deloitte espera hacer antes de fin de año- la
banca acreedora, damnificada por el macroengaño financiero que ha
resultado ser la pesquera en sus últimos años, asume ya que a medio
plazo será accionista de la empresa.
Con una situación igualmente dura se encontrarán
en la junta del jueves quienes confiaron e invirtieron en Pescanova,
porque sus acciones valen cero.
Ahora, con la catastrófica foto fija que muestra
el informe concursal de Deloitte -una deuda de 3.600 millones y un
agujero patrimonial de 1.600-, la clave para mantener en marcha la
empresa está en la banca. «Sería la misma fórmula de Metrovacesa: para
evitar la quiebra las entidades transformaron la deuda en capital y se
quedaron con la compañía», explican las fuentes consultadas. Es decir,
que a medio plazo la banca acabará entrando en el negocio del pescado
congelado como un modo de, por un lado, reducir el impagable pasivo de
Pescanova y, de paso, tratar de rebajar también la abultada quita que se
impondrá.
El escenario en el que las entidades financieras y
la administración concursal se mueven de cara a una propuesta de
convenio pasa por que la pesquera tenga un beneficio bruto de
explotación, antes de impuestos, intereses y amortizaciones (ebitda), de
unos 80 millones, cifra superior a la que consigna el informe concursal
(60 millones) pero aún menos de la mitad de la declarada antes del
estallido del escándalo financiero.
Asimismo, se estima que Pescanova precisa una
inyección de caja de alrededor de 200 millones de euros, que es la
liquidez necesaria para hacer frente a un año de actividad cuando agote
el crédito puente firmado en junio.
Deuda máxima de 600 millones
La deuda soportable máxima (incluyendo
circulante) sería de siete u ocho veces el ebitda, es decir, entre 500 y
600 millones de euros, y al difícil sudoku para reflotar la empresa
-según fuentes financieras- hay que sumarle la necesidad de capitalizar
al menos 2.500 millones, a la luz de la situación contable que retrata
el informe de Deloitte.
De esos 2.500 millones, la mitad se irían a
enjugar el agujero patrimonial aflorado, mientras que el resto quedaría
como fondos propios.
En cualquier caso, lo abultado de la deuda de la
pesquera obliga a capitalizarla, y la banca acreedora lleva meses
convencida de que en este caso es evidente que jamás recuperará todo el
dinero prestado, por lo que el canje de parte de la deuda por acciones
es la vía más rápida y menos traumática: recapitaliza y, además,
reduciría la quita.
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