Fianza récord de 1.200 millones de euros en el caso Pescanova
El juez ha fijado en 178,8 millones la cuantía a pagar por el expresidente
A diez días de que se celebre la esperada junta general
de accionistas de Pescanova, el juez Pablo Ruz, que instruye en la
Audiencia Nacional el caso de las irregularidades financieras de la
pesquera, ha dictado un auto que complica aún más la ya delicada
posición del expresidente, Manuel Fernández de Sousa, y de varios
consejeros y directivos de la empresa. Y es que Ruz, en el auto
notificado ayer pero fechado el 16 de agosto, ha fijado para Fernández
de Sousa, seis consejeros y otras tantas empresas vinculadas a ellos
-incluyendo la matriz del grupo, Pescanova S.A., en concurso de
acreedores-, además de para tres directivos de la firma, una fianza
civil récord de nada menos que 1.200 millones de euros en total.
Aunque los casi 179 millones que el magistrado le ha impuesto a Fernández de Sousa
para garantizar la cobertura de las indemnizaciones a los accionistas
perjudicados suponen la fianza más abultada, no se queda atrás la de
otros consejeros, como es el caso de Alfonso Paz-Andrade, a quien se le
exigen 125 millones.
Volviendo al expresidente, no solo tendrá que
hacer frente a su fianza como personas física, sino también a las que la
Audiencia Nacional ha fijado para empresas de las que es administrador
único -Inverpesca, Sociedad Gallega de Importación de Carbones, Sociedad
Anónima de Desarrollo y Control e Inverlema- y a través de las que
realizó ventas de acciones a espaldas de la CNMV, a sabiendas de que la
situación económica de Pescanova era muy precaria y muy poco antes de
que el escándalo de sus cuentas estallara y acabara con la empresa
suspendida de cotización y en concurso de acreedores.
Ocho querellas
En el auto, Ruz considera probado en virtud de
las querellas que se han presentado (ocho hasta el momento) y de la
enorme cantidad de pruebas documentales -incluido el demoledor informe
forense realizado por KPMG que desveló el entramado societario y la
ingeniería financiera empleada por los imputados para ocultar deuda y
conseguir financiación- que existen «indicios racionales de
criminalidad» contra los encausados, con el expresidente a la cabeza.
En las trece páginas del auto, el juez resume las
prácticas de los administradores para dar al mercado una información de
las cuentas anuales «que no se ajustaba a la realidad» y que
proporcionó «una imagen irreal de su situación económica y patrimonial».
Esto llevó a los querellantes -tanto accionistas de referencia como
minoritarios- a invertir en Pescanova, mientras que sus directivos se
deshacían de abultados paquetes accionariales esquivando las pérdidas.
El magistrado ve «indicios racionales de criminalidad» de los imputados
Con la medida pretende evitar que se declaren insolventes a lo largo del proceso
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