Damm y Luxempart reordenan sus fuerzas para batallar en la junta del día 12
Quieren controlar el nuevo consejo y el expresidente pide dar entrada a fond
Existen indicios fundados de que determinadas personas
de la cúpula directiva de Pescanova han instruido, ejecutado, llevado a
cabo o conocido, en mayor o menor medida, irregularidades contables y
financieras» para ocultar la deuda real y lograr financiación, afirma la
auditora KPMG en el informe forense al juez Ruz que se hizo público el
pasado 10 de julio. El documento señala directamente a a Fernández de
Sousa y a otros directivos de haber «diseñado y ejecutado prácticas
contables cuyo objetivo era presentar una deuda financiera del grupo
inferior a la real y, consecuentemente, una cifra de resultados superior
a los realmente generados».
Según la auditoría, el patrimonio neto del grupo
al cierre del 2012 era negativo por un importe de 927 millones. Un
enorme agujero que, sumado a los más de 3.000 millones de deuda, se
traduce en una situación de quiebra técnica de la compañía.
Apenas una semana después de conocerse la
situación de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, hijo del fundador de
la empresa y al frente de la misma los últimos 37 años, dimitió el día
17 como presidente del consejo de administración de la multinacional.
«Todos los errores tienen una explicación, pero no dejan de serlo, por
lo que es obligado presentar mi dimisión. Nadie es insustituible y yo
tampoco lo soy», confesó a los medios nada más terminar la reunión del
consejo (seis horas) en la sede de Chapela.
Damm, el segundo accionista de referencia en
Pescanova, comentó a través de un portavoz: «El informe forense de KPMG
ha sido tan demoledor que no le ha quedado más remedio que dimitir, lo
que equivale a asumir su responsabilidad». Ese mismo día se fijó la
fecha para la siguiente reunión del consejo, el 12 de septiembre de este
año.
Los socios enfrentados a Fernández de Sousa
empezaron a moverse y a mediados de agosto Damm propuso un consejo más
reducido y con vínculos con la banca. Pretende reducir a 7 el número de
consejeros, excluir a los relacionados con Fernández de Sousa y nombrar
como independientes a Juan Manuel Urgoiti, actualmente consejero en
Inditex y presidente del Banco Gallego hasta fechas recientes; Ángel
Sánchez-Merlo, consejero independiente de la Sareb; y Ángel Legarda,
consejero y director general de CAF desde 1993. Estos candidatos cuentan
con el respaldo del tercer accionista, Luxempart, que días más tarde
decidió reordenar sus acciones -desde el 2012 utilizaba a RBS Dexia como
vehículo para controlar esas acciones de manera indirecta-, pero el
cambio de titularidad le servirá para plantarse en la junta en Chapela
con voz y voto directo.
Mientras, la banca acreedora espera
acontecimientos -«no le interesa estar directamente representada en el
consejo, [las entidades] ya verán cómo evoluciona el consejo de
acreedores y si tienen que entrar o no», apuntó una fuente cercana al
proceso. Pero Fernández de Sousa sí reaccionó a los movimientos de sus
socios. Propone que en el próximo órgano de representación de la empresa
tengan «la adecuada» presencia los fondos de inversión significativos,
además de que incluya a «personas con conocimientos y experiencia amplia
en el sector pesquero, sector de la acuicultura y de la alimentación».
A finales de agosto entró en juego un actor
inesperado. La empresaria Carolina Masaveu anunció que controla el 3,7 %
de Pescanova, lo que la convierte en la quinta accionista de
referencia.
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