Fernández de Sousa tira la toalla y pide lo mismo a Damm y Luxempart
En una carta a los accionistas se disculpa y anuncia que no se presentará ni como consejero
En un nuevo golpe de efecto, el expresidente de Pescanova Manuel Fernández de Sousa
anunció ayer, a través de una carta abierta a los accionistas, que tira
la toalla y que no se presentará a la reelección ni como presidente ni
tampoco como consejero en el nuevo órgano de representación que la junta
general de accionistas deberá aprobar mañana. Pero la misiva, en la que les pide «disculpas» por la situación en la que se encuentra la firma,
el que fuera el máximo responsable de la multinacional durante casi
cuatro décadas y ahora imputado por el escándalo financiero de la misma,
trata de aligerar sus responsabilidades repartiendo las culpas de la
debacle entre todos los miembros del aún vigente consejo.
Por ello, insta a renunciar a la reelección a
todos los miembros actuales, entre los que están sus más feroces
críticos, la corporación catalana Damm y el fondo Luxempart, que, junto
con Iberfomento y Yago Méndez, forman parte de la candidatura que más
posibilidades tiene de conseguir mañana respaldo mayoritario del
accionariado.
Reparto de culpas
Apela Fernández de Sousa «a la actitud
responsable», sosteniendo que «todos, en mayor o menor medida, hemos
cometido errores y la asunción humilde de los mismos es un acto de
respeto y coherencia con todos los accionistas de Pescanova».
Dice asumir «con gran pesadumbre y en primera
persona» la situación límite en la que está la firma a la que ha
dedicado «su vida y su ilusión empresarial», por lo que pide «disculpas
por todo aquello en lo que mi gestión ha sido errada e inadecuada» y
añade que «no hay campo para las justificaciones, sino tan solo para las
disculpas».
Pero poseedor aún del 7 % de los títulos de la
compañía, y aunque finalmente no presente la candidatura que en su día
anunció, dando entrada a los principales fondos de inversión y con
expertos en el sector, la salida de Fernández de Sousa del tablero -de materializarse finalmente- no es completa ni mucho menos inocua.
Y es que en la misma carta anuncia que la
«orientación de su voto» será que el nuevo consejo cuente con «personas
que conozcan esta industria y puedan preservar el valor de los activos y
la compañía», de lo que se deduce que su apuesta será -por las críticas
contra la lista de Damm y Luxempart y su guerra con ambos- respaldar la
otra alternativa, la que ayer presentaron la Asociación Española de
Accionistas Minoritarios (Aemec) y el fondo Cartesian, que suman juntos
el 8 % del capital en la recién nacida organización de minoritarios de
Pescanova (Pescanem).
Ayer pidieron «un voto de confianza» para su
propuesta, integrada por 15 consejeros, todos independientes, sin
presencia ni de dominicales ni de ejecutivos, pero hay quien ve tras
ella un pacto entre Fernández de Sousa y Cartesian para que el primero
pueda seguir manteniendo su poder en la sombra, pese a que el presidente
del fondo, Peter Yu, aseguró ayer que iniciaría acciones legales para
defender los intereses de los inversores a los que representa. Hasta
ahora es el único accionista de referencia que no se ha querellado
contra el exgestor.
Voto por listas cerradas
Mientras tanto, en la reunión que mantuvieron
ayer en la sede de la compañía en Chapela los representantes legales de
los principales accionistas de Pescanova -bajo la supervisión del
administrador concursal, Deloitte-, se decidió que la junta vote listas
cerradas y no consejeros.
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