Damm arrasa en la junta y asume el control de Pescanova con Urgoiti como sustituto de Sousa
El presidente será de carácter no ejecutivo - La estrategia pasa por nombrar un consejero delegado - Avanza una quita del 75% en la deuda del grupo - Descarta el riesgo de deslocalización: "Esta es una empresa gallega"
El pulso entre los accionistas por hacerse
con el control de Pescanova se terminó en cuanto Grupo Damm logró dos
cosas: primero, que se eligiera una propuesta en bloque, sin escoger
consejero por consejero; segundo, que su iniciativa se votase en primer
lugar. Y así fue, por lo que no hizo falta que el grupo de los
minoritarios, liderado por el fondo norteamericano Cartesian, se
levantase de las sillas para votar. Damm barrió en la junta con el apoyo
del 71% de los accionistas (presentes o representados), en un cónclave
en el que el quórum apenas superó el 54%. El grupo catalán, aliado con
el fondo luxemburgués Luxempart, Iberfomento (del imputado José Antonio
Pérez Nievas), la banca (que tiene el poder en la sociedad Liquidambar) y
Carolina Massaveu (3,7%) no dio ninguna opción a la alternativa, que
apoyó Manuel Fernández de Sousa. El expresidente de Banco Gallego, Juan
Manuel Urgoiti (1939), será su sucesor en la compañía que fundó José
Fernández López en 1960.
"Mi papel va a ser el de ponerme al frente de todo el proceso de reestructuración de la deuda", dijo un Urgoiti eufórico al término de la junta extraordinaria. Entonces enseñó sus cartas (y las de Damm): será un presidente no ejecutivo, una "cara amable" -interpretaron desde el sector-, y Pescanova tendrá un consejero delegado (CEO, en la jerga empresarial) cuyo nombramiento dependerá del consejo. Un órgano en el que no hay atisbo ya y por primera vez de socios históricos como el propio Sousa o Alfonso Paz-Andrade. "Va a quedar clara la separación de poderes", expuso el exbanquero y actual consejero de Inditex sobre su nuevo cargo. El nombre del líder ejecutivo dependerá de un consejo uniforme, sin aristas, en el que no parece que haya lugar a la discusión.
"La deuda es tan enorme que hay que hacerla asequible con la generación de fondos de la compañía", y Urgoiti cifró la quita en nada menos que en el 75% (unos 2.700 millones de euros) aún sin tener -como reconoció- un plan de viabilidad. Preguntado por FARO por el hecho de que tres consejeros entrantes hubiesen formado parte de la etapa comandada por Sousa, Urgoiti descartó que José Carceller (Damm), François Tesch (Luxempart) o Yago Méndez (independiente, entró en el consejo en 2006), el nuevo presidente los desvinculó de la "gestión errónea, equivocada" de la etapa anterior. "Ellos fueron los que denunciaron esta situación, no les daban papeles. No es fácil detectar lo que pasa cuando te financias a través de filiales...", defendió Urgoiti.
Los deberes
Por mucho que el consejo elegido ayer sea provisional -como así lo reconoce Damm, hay que hacer una recapitalización y el mapa accionarial dará un vuelco completo-, sus miembros tendrán la responsabilidad de negociar con la banca el plan de viabilidad de Pescanova. En cuanto Pricewaterhouse Coopers presente el plan de viabilidad (entregará un borrador a final de mes), el consejo tendrá que lidiar con la banca para que la fase de convenio prospere. Urgoiti comenzará a negociar con la banca "ya", y aseguró que ya ha mantenido contactos con algunas entidades. "Es muchísimo", dijo sobre la quita", pero es eso o adiós muy buenas, no lo sostienes".
La fase de convenio, además de la reestructuración de la deuda, incluirá un pago aplazado de la misma y, probablemente, la venta de activos "no estratégicos" o una reducción de plantilla. "Se ha dicho por ahí que no sabemos de pesca -dijo Urgoiti con una sonrisa- no mucho, pero ese no es el problema. Aquí hay gestores magníficos", apuntó en relación a la plantilla de la multinacional.
La negociación con los bancos es el punto en el que este nuevo consejo pone el hincapié. "Los bancos van a ser protagonistas fundamentales", exhortó Urgoiti. El portavoz de Damm en la junta incidió en que lo primordial es "buscar el consenso con los acreedores" y, desde luego, borrar del consejo a todos los miembros de la "esfera de control" de Manuel Fernández de Sousa. Así fue.
Después de la junta se reunió el consejo, que se había celebrado ya a las 10 de la mañana para votar su disolución. La sesión vespertina ya se celebró con los nuevos miembros: Carceller, Tesch, Méndez, Urgoiti, Herce (en representación de Iberfomento tras la dimisión del imputado José Antonio Pérez Nievas), Luis Ángel Sánchez-Merlo y Alejando Legarda (los dos últimos no asistieron). A la salida, a las 17:15 horas, ninguno quiso responder a las preguntas de este diario. Solo el representante de Luxempart, François Tesch, dijo unas palabras: "Estamos muy contentos y agradecemos a todos los accionistas que votaron por nosotros", exclamó.
Deslocalización
Preguntado por el riesgo de deslocalización de la compañía, Juan Manuel Urgoiti lo negó tajantemente, aunque formalmente la propuesta de Damm no mencionaba este aspecto. "Para mi claramente Pescanova es la segunda empresa gallega", sostuvo su presidente, "tiene sus raíces muy claras aquí, su fundador fue gallego, estamos en su calle (la sede de Pescanova está en la calle José Fernández López, en honor al fundador de la pesquera o de Zeltia), un hombre extraordinario", destacó. "Solo por las raíces que tiene, el origen, no puede ser", zanjó.
Con las conclusiones de la administración concursal, Deloitte, en la mano, Urgoiti señaló que "la compañía tiene vida, yo apuesto por ella y Deloitte también". Eso sí, consideró que es preciso poner "sentido común, yo no tengo miedo pero hay que trabajar mucho". Con la empresa tras las bambalinas judiciales, el nuevo presidente descartó que tanto la imputación del presidente de Damm, Demetrio Carceller, como todas las implicaciones derivadas del caso Pescanova -que se instruye en la Audiencia Nacional- puedan afectar a su viabilidad.
"Mi papel va a ser el de ponerme al frente de todo el proceso de reestructuración de la deuda", dijo un Urgoiti eufórico al término de la junta extraordinaria. Entonces enseñó sus cartas (y las de Damm): será un presidente no ejecutivo, una "cara amable" -interpretaron desde el sector-, y Pescanova tendrá un consejero delegado (CEO, en la jerga empresarial) cuyo nombramiento dependerá del consejo. Un órgano en el que no hay atisbo ya y por primera vez de socios históricos como el propio Sousa o Alfonso Paz-Andrade. "Va a quedar clara la separación de poderes", expuso el exbanquero y actual consejero de Inditex sobre su nuevo cargo. El nombre del líder ejecutivo dependerá de un consejo uniforme, sin aristas, en el que no parece que haya lugar a la discusión.
"La deuda es tan enorme que hay que hacerla asequible con la generación de fondos de la compañía", y Urgoiti cifró la quita en nada menos que en el 75% (unos 2.700 millones de euros) aún sin tener -como reconoció- un plan de viabilidad. Preguntado por FARO por el hecho de que tres consejeros entrantes hubiesen formado parte de la etapa comandada por Sousa, Urgoiti descartó que José Carceller (Damm), François Tesch (Luxempart) o Yago Méndez (independiente, entró en el consejo en 2006), el nuevo presidente los desvinculó de la "gestión errónea, equivocada" de la etapa anterior. "Ellos fueron los que denunciaron esta situación, no les daban papeles. No es fácil detectar lo que pasa cuando te financias a través de filiales...", defendió Urgoiti.
Los deberes
Por mucho que el consejo elegido ayer sea provisional -como así lo reconoce Damm, hay que hacer una recapitalización y el mapa accionarial dará un vuelco completo-, sus miembros tendrán la responsabilidad de negociar con la banca el plan de viabilidad de Pescanova. En cuanto Pricewaterhouse Coopers presente el plan de viabilidad (entregará un borrador a final de mes), el consejo tendrá que lidiar con la banca para que la fase de convenio prospere. Urgoiti comenzará a negociar con la banca "ya", y aseguró que ya ha mantenido contactos con algunas entidades. "Es muchísimo", dijo sobre la quita", pero es eso o adiós muy buenas, no lo sostienes".
La fase de convenio, además de la reestructuración de la deuda, incluirá un pago aplazado de la misma y, probablemente, la venta de activos "no estratégicos" o una reducción de plantilla. "Se ha dicho por ahí que no sabemos de pesca -dijo Urgoiti con una sonrisa- no mucho, pero ese no es el problema. Aquí hay gestores magníficos", apuntó en relación a la plantilla de la multinacional.
La negociación con los bancos es el punto en el que este nuevo consejo pone el hincapié. "Los bancos van a ser protagonistas fundamentales", exhortó Urgoiti. El portavoz de Damm en la junta incidió en que lo primordial es "buscar el consenso con los acreedores" y, desde luego, borrar del consejo a todos los miembros de la "esfera de control" de Manuel Fernández de Sousa. Así fue.
Después de la junta se reunió el consejo, que se había celebrado ya a las 10 de la mañana para votar su disolución. La sesión vespertina ya se celebró con los nuevos miembros: Carceller, Tesch, Méndez, Urgoiti, Herce (en representación de Iberfomento tras la dimisión del imputado José Antonio Pérez Nievas), Luis Ángel Sánchez-Merlo y Alejando Legarda (los dos últimos no asistieron). A la salida, a las 17:15 horas, ninguno quiso responder a las preguntas de este diario. Solo el representante de Luxempart, François Tesch, dijo unas palabras: "Estamos muy contentos y agradecemos a todos los accionistas que votaron por nosotros", exclamó.
Deslocalización
Preguntado por el riesgo de deslocalización de la compañía, Juan Manuel Urgoiti lo negó tajantemente, aunque formalmente la propuesta de Damm no mencionaba este aspecto. "Para mi claramente Pescanova es la segunda empresa gallega", sostuvo su presidente, "tiene sus raíces muy claras aquí, su fundador fue gallego, estamos en su calle (la sede de Pescanova está en la calle José Fernández López, en honor al fundador de la pesquera o de Zeltia), un hombre extraordinario", destacó. "Solo por las raíces que tiene, el origen, no puede ser", zanjó.
Con las conclusiones de la administración concursal, Deloitte, en la mano, Urgoiti señaló que "la compañía tiene vida, yo apuesto por ella y Deloitte también". Eso sí, consideró que es preciso poner "sentido común, yo no tengo miedo pero hay que trabajar mucho". Con la empresa tras las bambalinas judiciales, el nuevo presidente descartó que tanto la imputación del presidente de Damm, Demetrio Carceller, como todas las implicaciones derivadas del caso Pescanova -que se instruye en la Audiencia Nacional- puedan afectar a su viabilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario