Pescanova está en quiebra técnica: Deloitte eleva el agujero patrimonial a 1.600 millones
La situación financiera de Pescanova es mucho más complicada
de lo que se pensó en un principio. Deloitte, el administrador
concursal de la pesquera gallega, ha elevado el agujero patrimonial de
la misma hasta 1.600 millones de euros, lo que la sitúa en quiebra
técnica. Damm y Luxempart quieren al frente de Pescanova a Juan Manuel Urgoiti.
Esta
cifra, reflejada en el informe concursal remitido al juzgado de
Pontevedra que sigue el caso, y desde ayer disponible para los
acreedores, supone un 73 por ciento más respecto a los 927 millones
que estipuló KPMG, al que la CNMV solicitó un informe de auditoría
forense de la empresa.
Pero lo más grave, además, es la gran diferencia respecto a
los estados financieros remitidos por el expresidente de la compañía,
Manuel Fernández de Sousa, que aseguró al supervisor que el patrimonio
neto era positivo y lo situó en 653 millones.
Deloitte explica en su informe que es negativo y mucho mayor
de lo previsto inicialmente, entre otras cosas porque el ebitda
(resultado bruto operativo) es menor del anunciado y las pérdidas,
consecuentemente, son más altas. Lo más preocupante, sin embargo, es que
el agujero en sus cuentas coloca ahora mismo a Pescanova al borde de la
quiebra, en situación de disolución. Para evitarlo, será necesario que
se produzca un reequilibrio patrimonial. Y para ello, que haya una
fuerte inyección de capital y los acreedores acepten una fuerte quita de
la deuda.
Deuda un 9,7% más alta
Y es aquí
donde surge otro de los problemas para la empresa. Porque, según
Deloitte, los compromisos financieros del grupo son también mayores de
los previstos en un principio por KPMG, que cifró la deuda en 3.281
millones de euros y el administrador concursal dice que supera los 3.600
millones de euros, incluyendo no sólo los créditos y líneas de
financiación bancaria sino también los bonos.
Es un 9,7 por ciento más, aunque lo más grave es que supone
un 140 por ciento más que lo reconocido por el anterior presidente de la
empresa, Manuel Fernández de Sousa. De un modo o de otro, lo que ya es
evidente es que el concurso de Pescanova es el mayor en la historia
empresarial española de una compañía no inmobiliaria.
Un engaño consciente
En
lo que Deloite sí que coincide con KPMG es en el diagnóstico de la
compañía, en las razones que la han llevado hasta la situación actual.
"Los hechos, operativas y prácticas desarrolladas por Pescanova no
fueron fortuitas, sino que fueron resultado de una planificación de
forma consciente, que se han venido realizando durante varios años por
parte de la dirección", se recoge en el documento que resume las
conclusiones de KPMG en su papel de auditor forensic.
"Existen indicios fundados de que determinadas personas
de la cúpula directiva de Pescanova han instruido, ejecutado, llevado a
cabo o conocido, en mayor o menor medida, dichas prácticas", indica el administrador concursal de Pescanova citando a KPMG .
El principal problema para Deloitte en este momento es, sin
embargo, otro. Y es que la Audiencia Nacional ha impuesto a la empresa
una fianza de 54,8 millones de euros, que no puede abonar. Hay que tener
en cuenta que Pescanova tuvo que pedir en junio un préstamo de urgencia
de 53 millones a la banca para pagar las nóminas y facturas a corto
plazo.
A la espera de un posible recurso contra esta fianza por
parte del administrador concursal, Pescanova celebra el próximo 12 de
septiembre junta de accionistas y la lucha por la presidencia está más
abierta que nunca. Damm, Luxempart e Iberfomento, con el apoyo
previsiblemente de Silicon Metals, plantearán la propuesta de Juan
Manuel Urgoiti, expresidente del Banco Gallego, exvicepresidente de
Acciona y consejero de Inditex como nuevo responsable de la compañía.
El fondo Cartesian, que no está ahora en el consejo, prepara
también una alternativa, con el apoyo de Aemec, una asociación de
accionistas minoritarios.
En teoría, Fernández de Sousa también hará la suya, aunque
parece muy complicado que pueda lograr los apoyos, sobre todo después de
su imputación ante la Audiencia Nacional y de que tanto KPMG como
Deloitte le hayan acusado abiertamente de la situación actual de la
empresa.
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