KPMG dice que Fernández de Sousa «instruía» la trama opaca de Pescanova
El informe de los investigadores dice que se hizo a espaldas del consejo, apoyándose en un reducido grupo de directivos. Marca España puso a Pescanova como ejemplo de compañía en un tuit que borró
«Existía una persona, Manuel Fernández de Sousa-Faro,
presidente de la compañía, quien según se desprende del trabajo de
análisis realizado, instruía y/o consentía la ejecución de las
operaciones e irregularidades aparentes llevadas a cabo». De esta forma
tan contundente señala KPMG, en las conclusiones de su informe de
investigación forense sobre la pesquera, al aún presidente de la
multinacional gallega como responsable de la trama opaca que en la
última década falseó la deuda real del grupo para lograr financiación.
En el mismo documento, al que ha tenido acceso La
Voz, también se destaca que las presuntas irregularidades contables y
financieras no eran conocidas por el consejo de administración, con la
excepción del presidente, que «se ha apoyado en parte de su cúpula
directiva» para diseñar y aplicar la ingeniería financiera detectada,
que incluye desde la emisión de facturas falsas hasta el uso de
sociedades instrumentales, todo con el fin de «adulterar» las cuentas.
Prosigue el informe exponiendo que cinco
directivos llevaron a cabo, o tenían conocimiento en mayor o menor
medida, de las «prácticas contables descritas», con Joaquín Viña a la
cabeza. Así, basándose en el análisis de la «evidencia digital» obtenida
(así se refieren los investigadores a los correos electrónicos que los
ejecutivos intercambiaron durante años), señalan al jefe de auditoría y
responsable de consolidación del grupo Pescanova (además
de director de relaciones con los inversores) como «responsable
directo» de confeccionar los estados financieros consolidados durante
los últimos ejercicios. Añaden que «ha sido conocedor en mayor medida de
cada una de las prácticas contables que afectaban de forma directa a la
consolidación del grupo».
La financiación como objetivo
Alfredo López Uroz, jefe de administración de la
matriz, Antonio Táboas, antiguo director financiero (ya jubilado) y
Alfonso García Calvo, ex administrador solidario, junto con Fernández de
Sousa, de Novapesca Trading, también «eran responsables dentro de su
diferente ámbito de actuación de la gestión diaria y ordinaria de la
matriz». KPMG los considera «conocedores de alguna de las prácticas
llevadas a cabo por el grupo para obtener financiación» bancaria.
El último directivo implicado es Carlos Turci,
director financiero de Pescafina y, desde finales del 2012, del grupo.
Pero el auditor matiza que si bien «era conocedor en cierta parte» de
las prácticas irregulares, su reciente incorporación al grupo -su labor
antes se focalizaba en Pescafina, ahora también en concurso- hace que
«su nivel de participación y conocimiento de los desajustes financieros y
alteración de sus resultados ha sido menor».
Igualmente, la investigación ha constatado,
porque así se prueba en el intercambio de correos, que se pagaba con
dinero negro a testaferros de empresas pantalla para ocultar tras ellas
la deuda del grupo, algo que el presidente conocía y autorizaba.
Sobre quien no se pronuncia KPMG es sobre el
trabajo de supervisión realizado por BDO, auditora de Pescanova y de la
mayor parte de sus filiales desde hace un decenio, alegando que no ha
tenido acceso a sus papeles de trabajo ni tampoco formaba parte del
encargo que se le realizó.
Mientras que las revelaciones sobre las prácticas
contables de Pescanova son cada vez más escandalosas, Marca España la
ponía como ejemplo de compañía en un desafortunado tuit que borró
minutos más tarde. «[Sabías que] La primera compañía pesquera mundial es
española, Pescanova. También es la 4ª en venta de proteína marina»,
decía. Sin duda, poco adecuado en el momento actual.
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