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18 de julio de 2013

La Voz de Galicia


Fernández de Sousa abandona

Con su cargo vencido desde abril, el presidente de Pescanova presentó ayer su dimisión

En otro golpe de efecto, el presidente de Pescanova e hijo del fundador de la empresa, Manuel Fernández de Sousa, dimitió ayer de su cargo al frente del consejo de administración, aunque seguirá como consejero. Tras seis horas de reunión -el encuentro comenzó poco después de las 11 de la mañana y no concluyó hasta casi las 17.30 horas- Fernández de Sousa salió del edificio principal de la pesquera, en Chapela (Vigo) y, tras saludar uno por uno a los cámaras y periodistas que le esperaban desde hacía horas en la puerta, hizo una escueta declaración con la que puso punto final a más de treinta años al frente de la compañía.
Visiblemente emocionado, con los ojos llorosos y a punto de estallar en lágrimas, asumió la responsabilidad de los «errores importantes» recogidos en la auditoría forense realizada por KPMG. En una comparecencia de apenas cinco minutos manifestó que tras «37 años ha habido aciertos y errores, pero Pescanova está ahí, es una gran empresa y lo que he hecho en este tiempo ha sido que siguiera viva, con todos sus trabajadores cobrando y los barcos pescando, y ese era mi objetivo como máximo responsable de la empresa».
En su intervención, prácticamente repitió uno por uno los argumentos que ya dio la semana pasada en Madrid tras la reunión a la que Deloitte, como administrador concursal, convocó a los consejeros para analizar el espinoso documento de KPMG, que le sitúa en la cúspide de una trama diseñada y ejecutada durante años, con ayuda de otros cinco directivos, para ocultar la deuda real de la empresa y lograr financiación para poder proseguir con la actividad de la compañía.
Tres meses resistiéndose
El presidente, cuyo cargo había vencido -al igual que el de Alfonso Paz-Andrade- el pasado mes de abril, volvió a recordar que la reunión de ayer del consejo era consecuencia del informe forense que él mismo propuso encargar a mediados de abril, después de que el 12 de marzo comunicara a la Comisión Nacional del Mercado de Valores la existencia de discrepancias contables que impedirían presentar las cuentas plazo.
«Buscamos una firma independiente que no fuera el auditor, BDO, del que pensamos que hizo un trabajo deficiente, como así se ha demostrado», insistió el ya expresidente. Sobre el informe de KPMG señaló que «hay cosas en las que podemos estar más o menos de acuerdo, pero cumple lo que queríamos transmitir: la situación real de la empresa, la transparencia y la deuda sobre la que tanto se nos ha preguntado estos meses, que sí dimos en marzo a la CNMV y que ahora se ha confirmado que los datos son correctos».
Fernández de Sousa, que continuará siendo consejero en Pescanova, reconoció que «todos los errores tienen una explicación, pero no dejan de serlo, por lo que es obligado presentar mi dimisión». Reconoció igualmente que ya era consciente desde el pasado mes de marzo, cuando notificaron los problemas de Pescanova, de que al final del período de transición tendría que dimitir. «Nadie es insustituible y yo tampoco lo soy», terminó diciendo.
Adiós tras el informe de KPMG
«El informe forense de KPMG ha sido tan demoledor que no le ha quedado más remedio que dimitir, lo que equivale a asumir su responsabilidad». Esta era la lectura que ayer hacía el segundo accionista de Pescanova, la cervecera catalana Damm, representada en el consejo por José Carceller, de la decisión de Fernández de Sousa.
«Ahora se abre una nueva etapa en la compañía y hay que asegurarse de que las prácticas corruptas del antiguo equipo se acaban con el presidente saliente», señalaron desde Damm, para añadir que ahora «es responsabilidad del consejo nombrar al presidente que más garantías pueda dar a la continuidad de la sociedad, además de impulsar un plan de negocio que se pueda presentar ante el administrador concursal y la banca para que Pescanova siga adelante».

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