El borrador de Almunia provocó la pérdida de contratos ya firmados por los astilleros
Los armadores optaron por cancelar varios pedidos y la banca cerró el grifo del crédito - Administraciones y sector apuran la defensa jurídica para la reunión del próximo jueves
La difusión del borrador de la Dirección General de la Competencia de
la Comisión Europea (CE) sobre el antiguo tax lease, que recoge la
obligación de reembolsar las bonificaciones fiscales aplicadas en la
contratación de buques en España entre 2005 y 2011, ya se ha cobrado sus
primeras víctimas. A falta de que el Colegio de Comisarios de la CE
tome una decisión definitiva el próximo 17 de julio, y a pesar de que el
responsable máximo de Competencia, Joaquín Almunia, reconoció esta
semana que hay "margen" para reconsiderar su propuesta, ésta ya ha
provocado la cancelación de varios contratos firmados en los últimos
meses y que aún no habían entrado en vigor, según denunciaron ayer
fuentes de los astilleros, que añadieron que los bancos también han
cerrado el grifo del crédito "en seco".
Esta situación ha dejado
al sector en una situación de "parálisis absoluta", a la espera de que
la reunión del próximo jueves de la delegación española (Gobierno,
comunidades autonómicas, astilleros y sindicatos) en Bruselas con
Almunia arroje "algo de luz". Ministerio de Industria y los gobiernos de
Galicia, País Vasco y Asturias trabajan contrarreloj para pulir la
defensa jurídica del tax lease que exige ahora el comisario español.
Según indicó ayer el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo,
Industria ya ha enviado a Competencia unos argumentos jurídicos "más
perfilados" a favor de que no se tengan que devolver las ayudas (más de
2.800 millones de euros), aunque desde los astilleros se insiste en que
se trata de una "batalla política" y no jurídica.
Con
independencia del resultado de la reunión del próximo jueves y de la
cumbre del día 17, los astilleros ya han perdido varios contratos que
tenían atados; algunos a favor, además, de los denunciantes del sistema
español de tax lease, los constructores navales holandeses. Según ha
podido saber FARO, un astillero vasco se ha quedado sin cuatro
remolcadores para operar en el mar del Caribe, que ha ido a parar al
grupo neerlandés Damen. No es el único caso. Otra factoría naval
española ha perdido también un contrato que tenía prefirmado, en su
caso, a favor de un astillero de Singapur. Fuentes del sector indicaron
que ésta es la tónica general desde que se filtró el borrador del
comisario Almunia, y que a mayores la banca ha cerrado cualquier acceso a
financiación, ante las dudas de que el fallo del tax lease sea negativo
y finalmente las atarazanas españolas tengan que asumir la devolución
de más de 2.800 millones.
Especialmente contundentes se mostraron
ayer los navieros, que alertaron de que habrá una avalancha de pleitos
contra los astilleros en caso de que el fallo del tax lease vaya en su
contra. La Asociación de Navieros Españoles (Anave), reconoció que sería
el "certificado de defunción" del sector naval. Los navieros dan por
válida la tesis de los astilleros de que los afectados trasladarán a
estos últimos la responsabilidad del pago. "Se produciría un efecto en
cadena, porque los armadores pleitearían", reconoció Adolfo Utor,
presidente de Anave.
De los 270 buques construidos a partir de
2005, 180 fueron encargos de inversores extranjeros, quienes no solo
podrían iniciar reclamaciones judiciales, sino que dejarían de confiar
en España. La devolución de las ayudas "sería un atentado contra la
seguridad jurídica que haría perder todos los clientes y que
perjudicaría a España", denunció también la patronal, antes de advertir
del impacto que la devolución podría tener en la banca, que ejerció en
muchos casos de financiadora de los proyectos.
El sector naval se
aferra al "margen" anunciado el miércoles por Almunia para cambiar la
resolución del tax lease, aunque asegura que ya se han presentado
argumentos jurídicos suficientes para no exigir el reembolso de las
ayudas. La defensa española se basa en dos principios fundamentales:
Confianza
legítima. Es un principio de derecho comunitario derivado de la
jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El objetivo
de la confianza legítima es proteger las expectativas que se hayan
podido crear en los operadores sobre la estabilidad de una determinada
situación jurídica con base en las actuaciones de las instituciones
comunitarias. Por ejemplo, en el caso del naval, que la anterior
Comisaria de Competencia, Neelie Kroes, expresase en una carta que el
régimen de tax lease español no era discriminatorio y que determinaba
que no se debían realizar más actuaciones en relación al mismo, generó
confianza legítima en el sistema.
Seguridad jurídica. El principio
de seguridad jurídica está íntimamente relacionado con el anterior, y
exige que las normas jurídicas sean claras y precisas y que su
aplicación resulte predecible para los operadores. En el caso del tax
lease, el hecho de que la Comisión no actuase en contra del régimen de
tax lease en nueve años, unido a las decisiones adoptadas por la CE en
ese periodo en las que señalaba que el sistema español no contenía
ayudas de estado, indujo a los participantes en las operaciones
investigadas a creer de buena fe que el sistema que se estaba aplicando
era compatible con el derecho comunitario.
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