Pescafina, la mayor filial de Pescanova, pide el concurso incapaz de renegociar su deuda
Acumula un pasivo de unos 100 millones de euros - La firma aporta más de un tercio de la facturación del grupo - La deuda bancaria se disparó un 45% solo durante el año 2011
Pescanova SA
es, a veces, una losa imposible de soportar. Las filiales que la rodean
y de las que dependen económicamente sufren tanto como la matriz por la
crisis de liquidez
que ha forzado a la segunda multinacional de Galicia a pedir el
concurso de acreedores. Pescafina es, de largo, la filial de mayor
facturación del grupo con sede en Chapela, y fue la primera en acogerse
al artículo 5 bis de la Ley Concursal el pasado 8 de abril después de
que se conocieran los graves problemas financieros de la compañía. El
conocido como preconcurso se declaró entonces para intentar renegociar
una deuda que se eleva hasta los 100 millones de euros, según fuentes
próximas a la compañía, algo que no ha sido posible de alcanzar
transcurridos tres meses. Legalmente una compañía dispone de hasta
cuatro meses para negociar una salida al preconcurso. Pescafina, la
trader (comercializadora) de Pescanova, ha solicitado la antigua
suspensión de pagos de forma voluntaria.
"Han
intentado cerrar acuerdos para reestructurar el pasivo pero no ha sido
posible", apuntaron las mismas fuentes a este diario. El problema, en
todo caso, es el mismo que el de la matriz. "Esta empresa
depende en un 60% de Pescanova". Las tensiones de liquidez aprietan a
todo el grupo y, especialmente, a una filial como Pescafina. Más del 95%
del importe neto de su actividad se destina a pagar aprovisionamientos,
y de cada cien euros que factura solo se quedan en caja 1,71. Para
comprender la dimensión de esta compañía basta con analizar sus cifras
de facturación. En 2011 (último ejercicio del que se disponen datos de
Pescanova), Pescafina facturó 504,2 millones de euros, un tercio
prácticamente de los ingresos de todo el grupo (1.671). El año pasado
tuvo una facturación de 661 millones de euros al incrementar el volumen
de toneladas comercializadas en un 23% hasta las 81.547 toneladas.
Deuda bancaria
Las
cuentas de esta firma en 2011 -auditadas-muestran un incremento del
endeudamiento bancario del 45% a corto plazo. Prácticamente toda la
deuda que atesoraba en ese ejercicio (90,5 millones) venció el ejercicio
pasado. La falta de liquidez para hacerle frente, el gasto en
aprovisionamientos y en intereses de la deuda ha terminado por amordazar
sus cuentas.
La administración
concursal del grupo pesquero, Deloitte, asumió la administración de esta
filial el pasado 27 de junio. Pescafina fue una de las sociedades en
las que el presidente del grupo, Manuel Fernández de Sousa, hizo cambios
en la gestión justo antes de solicitar el preconcurso para Pescanova
SA. En concreto el propio Sousa era, hasta el 25 de febrero (cinco días
antes de acogerse al 5 bis de la Ley Concursal), el presidente. Ignacio
Pesquera era consejero delegado y Pablo Fernández (hijo del Fernández de
Sousa) y Carlos Turci (director del área Financiera) eran consejeros
delegados. Con esta son ya son seis las empresas de Pescanova en
concurso.
"Hay mucha gente con intereses en la otra opción", explicaron fuentes del sector argentino a FARO en referencia a la propuesta del empresario Luis Jones. Ésta tiene el apoyo del potente Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), que aseguran tener el encargo de "la doctora" (por Kirchner) de que Vieira Argentina no le sea devuelta a su dueño.
Hasta la fecha ninguna autoridad española -política o diplomática- se ha pronunciado sobre la expropiación de la empresa, valorada en 21,7 millones por la administración concursal argentina (Stupnik Abogados). El informe de los gestores valora la flota en 13 millones de euros, lo que el SOMU estaba dispuesto a ofrecer por toda la compañía a cambio de su expropiación.
Por ahora Eduardo Vieira cuenta con el beneplácito de la plantilla, pero no con el de los oficialistas. "Habrá que ver cómo aumentar la presión para que la opción Jones decaiga", apuntaron las mismas fuentes del sector. A preguntas de FARO, el presidente de la pesquera se muestra "optimista". "No queda otra que estar animado". Es él quien actúa estos días de diplomático, empresario y, quizás, también de político.
Una carta firmada por 80 empleados y difundida ayer por la prensa local anima a la esperanza. "Este grupo de trabajadores abajo firmantes está dispuesto a prestar su apoyo al retorno de la empresa, solicitando a la provincia de Santa Cruz que deje sin efecto la expropiación".
Luxempart concedió el 6 de junio un préstamo a Pescahold (de su propiedad) para comprar casi un millón de acciones, pero un mes después todos estos títulos pasaron al fondo que ahora litiga contra la cúpula de la pesquera. ¿Por qué no compró acciones en bolsa, como todo el mundo?", se pregunta un accionista.
Vieira, empresario y diplomático
El presidente de la pesquera sigue en Argentina para tratar de recuperar la filial - No ha recibido la llamada de ningún organismo público español
El empresario vigués Eduardo Vieira espera no agotar el mes de julio en la Patagonia argentina. Allí sigue desde que la pasada semana se desplazase a la provincia de Santa Cruz para negociar la recuperación de la filial Vieira Argentina, intervenida por las autoridades y sujeta a expropiación por el Partido Oficialista de Cristina Fernández Kirchner. La prensa local difundió ayer una carta en la que el 80% de la plantilla apoyaba la oferta de Vieira, que pasa por poner a funcionar los siete barcos y la fábrica de manera inmediata."Hay mucha gente con intereses en la otra opción", explicaron fuentes del sector argentino a FARO en referencia a la propuesta del empresario Luis Jones. Ésta tiene el apoyo del potente Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), que aseguran tener el encargo de "la doctora" (por Kirchner) de que Vieira Argentina no le sea devuelta a su dueño.
Hasta la fecha ninguna autoridad española -política o diplomática- se ha pronunciado sobre la expropiación de la empresa, valorada en 21,7 millones por la administración concursal argentina (Stupnik Abogados). El informe de los gestores valora la flota en 13 millones de euros, lo que el SOMU estaba dispuesto a ofrecer por toda la compañía a cambio de su expropiación.
Por ahora Eduardo Vieira cuenta con el beneplácito de la plantilla, pero no con el de los oficialistas. "Habrá que ver cómo aumentar la presión para que la opción Jones decaiga", apuntaron las mismas fuentes del sector. A preguntas de FARO, el presidente de la pesquera se muestra "optimista". "No queda otra que estar animado". Es él quien actúa estos días de diplomático, empresario y, quizás, también de político.
Una carta firmada por 80 empleados y difundida ayer por la prensa local anima a la esperanza. "Este grupo de trabajadores abajo firmantes está dispuesto a prestar su apoyo al retorno de la empresa, solicitando a la provincia de Santa Cruz que deje sin efecto la expropiación".
Sousa y su hijo fueron socios de Luxempart, contra los que se querella ahora
Luxempart, titular de más del 5,8% de las acciones de Pescanova, ha forzado la imputación del hijo de Manuel Fernández de Sousa, Pablo (el padre ya lo estaba). Pero en el año 2011 se convirtieron en socios a través de una sociedad constituida en Luxemburgo. En las cuentas anuales del fondo de ese ejercicio figura como hecho relevante la "creación" de Pescahold SA. Según la querella presentada ante Pablo Ruz, admitida a trámite, reconoce que esta sociedad estaba "administrada por Manuel Fernández de Sousa y Pablo Fernández Andrade".Luxempart concedió el 6 de junio un préstamo a Pescahold (de su propiedad) para comprar casi un millón de acciones, pero un mes después todos estos títulos pasaron al fondo que ahora litiga contra la cúpula de la pesquera. ¿Por qué no compró acciones en bolsa, como todo el mundo?", se pregunta un accionista.
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