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10 de julio de 2013

Faro de Vigo

 Pescafina, la mayor filial de Pescanova, pide el concurso incapaz de renegociar su deuda

Acumula un pasivo de unos 100 millones de euros - La firma aporta más de un tercio de la facturación del grupo - La deuda bancaria se disparó un 45% solo durante el año 2011

Pescanova SA es, a veces, una losa imposible de soportar. Las filiales que la rodean y de las que dependen económicamente sufren tanto como la matriz por la crisis de liquidez que ha forzado a la segunda multinacional de Galicia a pedir el concurso de acreedores. Pescafina es, de largo, la filial de mayor facturación del grupo con sede en Chapela, y fue la primera en acogerse al artículo 5 bis de la Ley Concursal el pasado 8 de abril después de que se conocieran los graves problemas financieros de la compañía. El conocido como preconcurso se declaró entonces para intentar renegociar una deuda que se eleva hasta los 100 millones de euros, según fuentes próximas a la compañía, algo que no ha sido posible de alcanzar transcurridos tres meses. Legalmente una compañía dispone de hasta cuatro meses para negociar una salida al preconcurso. Pescafina, la trader (comercializadora) de Pescanova, ha solicitado la antigua suspensión de pagos de forma voluntaria.
"Han intentado cerrar acuerdos para reestructurar el pasivo pero no ha sido posible", apuntaron las mismas fuentes a este diario. El problema, en todo caso, es el mismo que el de la matriz. "Esta empresa depende en un 60% de Pescanova". Las tensiones de liquidez aprietan a todo el grupo y, especialmente, a una filial como Pescafina. Más del 95% del importe neto de su actividad se destina a pagar aprovisionamientos, y de cada cien euros que factura solo se quedan en caja 1,71. Para comprender la dimensión de esta compañía basta con analizar sus cifras de facturación. En 2011 (último ejercicio del que se disponen datos de Pescanova), Pescafina facturó 504,2 millones de euros, un tercio prácticamente de los ingresos de todo el grupo (1.671). El año pasado tuvo una facturación de 661 millones de euros al incrementar el volumen de toneladas comercializadas en un 23% hasta las 81.547 toneladas.
Deuda bancaria
Las cuentas de esta firma en 2011 -auditadas-muestran un incremento del endeudamiento bancario del 45% a corto plazo. Prácticamente toda la deuda que atesoraba en ese ejercicio (90,5 millones) venció el ejercicio pasado. La falta de liquidez para hacerle frente, el gasto en aprovisionamientos y en intereses de la deuda ha terminado por amordazar sus cuentas.
La administración concursal del grupo pesquero, Deloitte, asumió la administración de esta filial el pasado 27 de junio. Pescafina fue una de las sociedades en las que el presidente del grupo, Manuel Fernández de Sousa, hizo cambios en la gestión justo antes de solicitar el preconcurso para Pescanova SA. En concreto el propio Sousa era, hasta el 25 de febrero (cinco días antes de acogerse al 5 bis de la Ley Concursal), el presidente. Ignacio Pesquera era consejero delegado y Pablo Fernández (hijo del Fernández de Sousa) y Carlos Turci (director del área Financiera) eran consejeros delegados. Con esta son ya son seis las empresas de Pescanova en concurso.

Vieira, empresario y diplomático

El presidente de la pesquera sigue en Argentina para tratar de recuperar la filial - No ha recibido la llamada de ningún organismo público español

 El empresario vigués Eduardo Vieira espera no agotar el mes de julio en la Patagonia argentina. Allí sigue desde que la pasada semana se desplazase a la provincia de Santa Cruz para negociar la recuperación de la filial Vieira Argentina, intervenida por las autoridades y sujeta a expropiación por el Partido Oficialista de Cristina Fernández Kirchner. La prensa local difundió ayer una carta en la que el 80% de la plantilla apoyaba la oferta de Vieira, que pasa por poner a funcionar los siete barcos y la fábrica de manera inmediata.
"Hay mucha gente con intereses en la otra opción", explicaron fuentes del sector argentino a FARO en referencia a la propuesta del empresario Luis Jones. Ésta tiene el apoyo del potente Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), que aseguran tener el encargo de "la doctora" (por Kirchner) de que Vieira Argentina no le sea devuelta a su dueño.
Hasta la fecha ninguna autoridad española -política o diplomática- se ha pronunciado sobre la expropiación de la empresa, valorada en 21,7 millones por la administración concursal argentina (Stupnik Abogados). El informe de los gestores valora la flota en 13 millones de euros, lo que el SOMU estaba dispuesto a ofrecer por toda la compañía a cambio de su expropiación.
Por ahora Eduardo Vieira cuenta con el beneplácito de la plantilla, pero no con el de los oficialistas. "Habrá que ver cómo aumentar la presión para que la opción Jones decaiga", apuntaron las mismas fuentes del sector. A preguntas de FARO, el presidente de la pesquera se muestra "optimista". "No queda otra que estar animado". Es él quien actúa estos días de diplomático, empresario y, quizás, también de político.
Una carta firmada por 80 empleados y difundida ayer por la prensa local anima a la esperanza. "Este grupo de trabajadores abajo firmantes está dispuesto a prestar su apoyo al retorno de la empresa, solicitando a la provincia de Santa Cruz que deje sin efecto la expropiación".
 

Sousa y su hijo fueron socios de Luxempart, contra los que se querella ahora

  Luxempart, titular de más del 5,8% de las acciones de Pescanova, ha forzado la imputación del hijo de Manuel Fernández de Sousa, Pablo (el padre ya lo estaba). Pero en el año 2011 se convirtieron en socios a través de una sociedad constituida en Luxemburgo. En las cuentas anuales del fondo de ese ejercicio figura como hecho relevante la "creación" de Pescahold SA. Según la querella presentada ante Pablo Ruz, admitida a trámite, reconoce que esta sociedad estaba "administrada por Manuel Fernández de Sousa y Pablo Fernández Andrade".
Luxempart concedió el 6 de junio un préstamo a Pescahold (de su propiedad) para comprar casi un millón de acciones, pero un mes después todos estos títulos pasaron al fondo que ahora litiga contra la cúpula de la pesquera. ¿Por qué no compró acciones en bolsa, como todo el mundo?", se pregunta un accionista.

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