PÁGINAS

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5 de julio de 2013

El Comercio


Las empresas mineras del grupo de Victorino Alonso, Unión Minera del Norte (Uminsa) y Coto Minero Cantábrico (CMC), solicitaron en los juzgados de lo Mercantil de Madrid el concurso voluntario de acreedores para tratar de salvar la liquidación de las compañías. El mayor grupo minero privado del país había presentado un preconcurso de acreedores a principios de marzo para abrir un periodo legal de negociación con sus acreedores y renegociar las deudas, pero no hubo acuerdo para reducir un pasivo que llega a los 110 millones de euros.
El procedimiento judicial del preconcurso otorgaba al empresario un margen de cuatro meses para negociar la deuda a la vez que impedía a sus acreedores (fundamentalmente entidades financieras y la Administración) instar el concurso. El plazo para la renegociación de la deuda finalizaba el lunes, pero Alonso optó por adelantar el expediente después de que le resultara imposible llegar a acuerdos con los trabajadores en los expedientes de regulación de empleo abiertos en las dos empresas y en los que planteaba reducciones salariales y una ampliación de jornada, así como otros recortes en las condiciones laborales.
El preconcurso de acreedores lo tramitó el juzgado de lo Mercantil número 11 de Madrid, pero el concurso voluntario recayó en el juzgado número 12, que preside la magistrada Mirian Iglesias. Tras la presentación de la documentación y la admisión del expediente, la magistrada deberá proceder ahora al nombramiento de la administración concursal, que hará un informe sobre la situación del grupo. Fuentes judiciales estimaron que un concurso de este tipo puede prolongarse durante varios meses y que finalizará con acuerdo con los acreedores o bien con la liquidación de las empresas. Al tratarse de un concurso voluntario, el deudor podrá, sin embargo, conservar las facultades de administración de las empresas y dispondrá sobre su patrimonio de forma que la intervención de los administradores concursales se limitará a su autorización o conformidad de lo que acuerde.
El grupo Alonso, que mantiene silencio sobre el proceso, alegó como causa principal de esta medida el impago por parte del Ministerio de Industria de las ayudas a la producción del carbón del año 2012 por importe de 29,3 millones de euros, en el caso de Uminsa y de 19,8 millones en CMC.
Ni el grupo Alonso ni el juzgado de lo Mercantil informaron sobre el pasivo de las dos compañías del empresario leonés, pero se baraja una deuda global de 110 millones de euros, de los que 16 millones corresponden a impagos a la Seguridad Social y a Hacienda. Las empresas mineras de Alonso, que tienen varios frentes laborales abiertos con expedientes de regulación de empleo sobre la mesa, también deben varios meses de nóminas a sus trabajadores y una paga extra. Pese a ello, los mineros, que mantenían una huelga indefinida, se reincorporaron a sus puestos de trabajo en las minas del suroccidente asturiano. Los mineros aseguraron que no tienen miedo al concurso de acreedores al entender que el nombramiento de un administrador concursal podría ser la solución a corto plazo para poder poner de nuevo las instalaciones en funcionamiento y demostrar su viabilidad.
UGT y el Plan del carbón
La Federación de Industria de Fitag-UGT aseguró ayer que «no aceptará» aspectos sociales lesivos para los trabajadores en el futuro acuerdo del Plan del Carbón. Los responsables de UGT se reunieron ayer con los responsables del ministerio de Industria en la segunda ronda de las negociaciones para llegar a acuerdos en el denominado Marco General de la Minería del Carbón 2013-2018. Tras la reunión, el sindicato hizo público un comunicado en el que señala que desde el Gobierno ha habido una negativa a pactar el capítulo de prejubilaciones y de gestionar los excedentes de personal mediante bajas incentivadas y recolocaciones. Según UGT, Industria habría planteado que las indemnizaciones por despido deberían ser del orden de los 8.000 euros para los trabajadores de empresas que cierren antes de 2016, además de 30 días por año trabajado con un tope de 24 mensualidades. Para los que salgan durante el resto de la vigencia del plan, la indemnización debería ser de 6.000 euros, con 25 días por año con el límite de 18 mensualidades. Para UGT, «tales planteamientos no pueden estar más en las antípodas» de los suyos, por lo que muestra de entrada su «rotunda oposición» a estas medidas y ha anunciado que «no tolerará en la redacción del documento final ninguna medida que resulte lesiva para los trabajadores del sector».

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