Sousa carga contra la CNMV y admite ante el juez "decisiones erróneas"
"La rápida restricción del crédito financiero, justo en el momento en
el que Pescanova S.A. culminaba un ambicioso plan de expansión, llevó a
la compañía y, en particular, a mi mandante a adoptar decisiones
erróneas, tanto desde un punto de vista comercial como desde una
perspectiva contable-financiero", admite en un escrito presentado ante
el juzgado de instrucción número cinco de la Audiencia Nacional esta
semana por la defensa de Manuel Fernández Sousa, presidente de Pescanova.
En ese escrito, al que ha tenido acceso Cinco Días, los
letrados de Fernández Sousa cargan contra la CNMV y su gestión de la
crisis de la multinacional gallega sosteniendo que el regulador del
mercado ha abierto dos expedientes sancionadores contra el grupo con el
fin de ocultar las "dudas sobre su propio comportamiento".
La CNMV suspendió la cotización de Pescanova el viernes 1 de
marzo, y levantó la suspensión el lunes 4 de marzo. El 28 de febrero la
compañía había dado la primera voz de alarma cuando comunicó que no
formulaba las cuentas de 2012. La acción de la compañía, que semanas
antes superaba los 17 euros por título, se derrumbó; la CNMV volvió a
suspender, por última vez, la cotización del grupo el 12 de marzo,
cuando Pescanova cotizaba a 5,91 euros por acción.
En opinión de la defensa del presidente de Pescanova, la
suspensión y posterior vuelta a la cotización del grupo entre los días 1
y 4 de marzo decidida por el organismo regulador del mercado
fue "cuando menos, temeraria" ya que dejó la cotización "a la deriva,
pronta a ser abordada por los especuladores, cosa que mi mandante había
tratado de evitar en todo momento". Y sostiene que la apertura de dos
expedientes sancionadores por parte de la CNMV "no tienen más contenido
material que servir de cauce para la defensa y autoexculpación de la
Comisión y de sus responsables", ya que, dice el ecrito, la CNMV
"viéndose judicial y mediáticamente cuestionada por el reproche de
pasividad, habría decidido abrir de inmediato cuatro expedientes
sancionadores contra mi mandante y otros altos directivos de Pescanova".
Aunque el escrito de los abogados de Manuel Fernández Sousa tiene
como objetivo rebatir los expendientes abiertos por la CNMV contra él y
otros directivos, en el mismo se aportan nuevas apreciaciones sobre las
razones de la crisis de la multinacional gallega. La defensa del
presidente de Pescanova indica que las decisiones "erróneas" admitidas
"no respondieron a una deliberada maquinación fraudulenta, sino que se
fueron adoptando en el tiempo en la confianza de que el crédito se iría
recuperando, y de que las inversiones comenzarían a generar recursos en
breve plazo". Sin embargo, se explica en el documento entregado al juez
esta semana, "el crédito no se recuperó y los tiempos para la puesta en
valor de las inversiones [cuya rentabilidad a medio plazo nadie
cuestiona] se fueron retrasando, todo lo cual fue abriendo una brecha
contable cada vez más inmanejable".
Los abogados reconocen que es posible "que estas prácticas -entre las
que se encontraba el uso de créditos documentarios como fuente de
financiación, los ‘neteos’ contables o la definición de los límites de
consolidación del Grupo- pudieran no responder a la buena praxis
contable", pero que el presidente de Pescanova "acudió a estos
expedientes como única vía posible para conservar unas líneas de
financiación que se iban cegando".
También adelantan que la deuda del grupo asciende a 3.056 millones de
euros –la última comunicación oficial sobre el pasivo es la comunicada
por Pescanova con motivo de sus resultados del tercer trimestre de
2012, en el que se informa de una deuda de 1.522 millones–, aunque esa
cifra posiblemente se verá ajustada por las investigaciones del auditor
forense, KPMG, "aunque podemos adelantar que no en un porcentaje muy relevante". Los abogados admiten que "en
el pasado se habían presentado determinadas partidas de activos y
pasivos por su importe neto; que, a consecuencia de ello, se habían
aflorado pasivos que, si bien estaban contabilizados, no estaban
debidamente registrados en los balances publicados; y que, en fin, se
había corregido el marco o perímetro de consolidación de las empresas
del Grupo, incluyendo nuevas entidades". La defensa de Fernández Sousa
subraya que estas explicaciones y admisiones muestran que la actitud de
colaboración de Pescanova "impulsada por mi mandante, no podía ser más
manifiesta".
Dos reuniones con la presidenta de la CNMV
Manuel Fernández Sousa ha mantenido dos reuniones con la presidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez,
desde el estallido de la crisis de la compañía. De acuerdo al reciente
escrito presentado en el juzgado por la defensa del presidente de
Pescanova, Fernández Sousa se reunió con Rodríguez los días 20 de marzo y
16 de abril. Los abogados de Fernández Sousa sostienen que la
comunicación de Pescanova con el regulador del mercado “fue constante y
habitual, no sólo mediante escritos, sino también a través de llamadas
telefónicas y, sobre todo, reuniones presenciales donde tanto mi
mandante como otros directivos de Pescanova S.A. trasladaron a los
responsables de la Comisión, de forma veraz, los avances de la revisión
contable”.
Entre esas reuniones se destacan en el escrito presentado al juez
“las que mantuvo Manuel Fernández con la Presidenta de la CNMV Elvira
Rodríguez Herrer, los días 20 de marzo y 16 de abril de 2013; en ambas
reuniones estuvo presente Angel Benito Benito, director general de mercados, y en la segunda también Paulino García Suárez, director de Informes Financieros y Corporativos”.
Los abogados señalan que aparte de tales reuniones “merece la pena
destacar la reunión que el Jefe de auditoría y de administración de
Pescanova mantuvieron con el Director General de Mercados
y otro personal de la CNMV el pasado 10 de abril de 2013”. En su
escrito aseguran que hasta ese momento los contactos con la CNMV “habían
sido fluidos, normalizados, sin reticencias ni reservas por ninguna de
las partes”, pero que a partir de dicha reunión esa fluidez “desapareció
tan pronto como la Comisión advirtió la necesidad de defenderse a sí
misma”.
Una crisis radiada en comunicados al regulador del mercado
La alarma por la situación de Pescanova saltó el 28 de febrero
pasado. Hasta ese momento las acciones del grupo gallego eran
recomendadas por todos los analistas y la compañía aparentemente estaba
logrando resistir dignamente a la crisis económica. Sin embargo el
último día de febrero Pescanova, en un hecho relevante publicado en la
CNMV pasadas las 23 horas, advertía de que no formulaba las cuentas de
2012 y de que estudiaba solicitar preconcurso de acreedores, lo que
efectivamente hizo al día siguiente.
El 12 de marzo el grupo informó en un hecho
relevante publicado por el regulador del mercado que se habían
“detectado discrepancias entre nuestra contabilidad y las cifras de
deuda bancaria”. Dos días después Pescanova celebró consejo de
administración, y aunque la empresa informó de que se había tomado por
unanimidad la decisión de reestructurar la deuda, un día después los
consejeros del grupo Damm y Luxempart
informaron de que no habían apoyado la línea de reestructuración
propuesta evidenciando el enfrentamiento interno en el consejo de
administración de Pescanova.
El 4 de abril Pescanova celebró otro consejo de
administración en el que se decidió, con el voto en contra de varios
consejeros, solicitar concurso de acreedores y pedir la revocación del
auditor del grupo, BDO. El día 15 de ese mes se comunicó la contratación de KPMG
para realizar una auditoría forensic sobre las cuentas del grupo, al
tiempo que se conoció que Sousa y otros consejeros del grupo habían
vendido acciones de Pescanova poco antes de que se hiciera pública la
situación real del grupo.
El 22 de mayo el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz imputó a Sousa admitiendo a trámite tres querellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario