El presidente de Pescanova logra el respaldo de la mayoría del consejo
La coraza del presidente de Pescanova es más fina que nunca. Pero sigue
ahí, a pesar de la crisis que atraviesa la compañía en concurso de
acreedores. Manuel Fernández de Sousa demostró este lunes que, pese a
haber sido apartado por el juez de la gestión de la compañía todavía
controla el consejo. Al menos, la mayor parte. Con seis votos a favor y
cuatro en contra, según fuentes cercanas a Sousa, el consejo de administración de la empresa
apoyó su continuidad en la presidencia de la empresa. Un gesto
simbólico, en realidad, ya que los poderes de gestión en Pescanova le
fueron arrebatados en favor del administrador Deloitte en abril. Sousa
ha sido, además, imputado por la Audiencia Nacional junto a un accionista y dos consejeros por posible uso de información privilegiada.
Sousa había convocado el consejo en Madrid.
A petición de José Carceller y François Tesch, representantes en el
consejo de Damm y Luxempart respectivamente, se votó la dimisión de
Sousa. No prosperó. Los colaboradores más cercanos del presidente, así
como su hijo y su hermano, votaron en contra.
Durante la reunión se propuso, además, contratar al despacho Albiñana
y Suárez para que defienda a Pescanova ante los expedientes que la CNMV
le abrió por no presentar las cuentas de 2012 en el tiempo establecido
por ley. A pesar de que el consejo también ha respaldado esa idea, la
última palabra está en manos de Deloitte, administrador concursal, que
deberá dar su visto bueno a esta decisión
Por último, también se votó si era procedente convocar una junta de
accionista. La reunión anual sigue pendiente, ya que no se han formulado
las cuentas de 2012. El consejo decidió que se esperarán a convocarla a
que el auditor KPMG termine la revisión forense de toda la contabilidad de la empresa.
Fuentes cercanas al presidente insisten en que "no se trataba de
demostrar nada" y que la reunión fue convocada "porque tocaba y porque
la habían pedido varios miembros del consejo". Fueran cuales fueran las
intenciones de Sousa, el caso es que al final ha logrado otro voto de
confianza. A pesar de todo. El presidente, que desde que se inició la
crisis de Pescanova el 1 de marzo (cuando la empresa anunció el
preconcurso y que no presentaría cuentas de 2012) había guardado
silencio. Hace dos semanas, sin embargo, comenzó a conceder entrevistas.
Y desde entonces, pelea por defender su gestión y sus buenas
intenciones pese a haber admitido que había vendido acciones a espaldas
de la empresa. Hoy ha demostrado que en el consejo, sigue siendo el que manda.
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