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10 de mayo de 2013

La Opinion de La Coruña

La banca decide hoy si inyecta liquidez para salvar Pescanova

El administrador concursal se comprometió ayer a remitirles toda la documentación para fijar cuánto dinero pedirá a cada entidad

El administrador concursal de Pescanova, Deloitte, mantuvo ayer una conference call con el grupo de bancos que representan a los acreedores financieros con la intención de solicitar una inyección de liquidez. Dinero fresco, fresh money en el argot jurídico, que debe superar los 50 millones de euros para salvar la pesquera de su colapso. Un préstamo no sujeto a quitas, con prioridad de cobro, solo destinado a financiar circulante y estrictamente detallado para que la banca se preste siquiera a estudiarlo. Los gestores que están al servicio de Deloitte en el concurso de Pescanova, Senén Touza y Santiago Hurtado, conocen las condiciones de la banca pero ayer no pudieron facilitar toda la documentación.

"Deben tener un follón muy grande de documentación", explicaron desde una de las entidades. Deloitte, pese a verse obligada a celebrar otra reunión con la banca, se comprometió a remitir todos los datos durante la pasada noche de modo que, esta vez sí, los bancos puedan decidir hoy si auxilian o dejan caer a la segunda multinacional gallega. "La empresa tenía que habernos facilitado un plan de negocio para el préstamo, detallando las necesidades de capital y su finalidad", agregaron desde la banca. Asimismo, Deloitte tenía que haber notificado cuánto capital iba a pedir a cada entidad y la cantidad exacta de liquidez que mantenga Pescanova a flote "para no tener que llegar al mes que viene con que la empresa necesita otros 50 millones más".

Los papeles que tenía previsto enviar la auditora encargada de gestionar al gigante pesquero "no pueden ser cualquier cosa", sostienen los bancos. "Tenemos que estudiar si es posible, qué interés ofrecen a cambio y otros detalles que todavía no conocemos". La dimensión y los recovecos de la firma hacen de este encargo una tarea hercúlea, máxime para dos economistas que acaban de aterrizar en Chapela. "La gestión del presidente (por Manuel Fernández de Sousa) siempre fue personalista, pero hasta que saltó la crisis teníamos confianza en él", explica un consejero de la compañía. "Él puede decirte de memoria los datos de Namibia, Chile, Australia o con quién hay que hablar en cada departamento público de Sudáfrica", sostiene otro.

Por esta razón, la gestión cerrada y hermética del empresario en la compañía que fundó su padre puede ser un arma de doble filo que dificulte aún más la tarea de la administración concursal. Críticos o no, varios miembros de este órgano -que ha perdido sus facultades ejecutivas por orden judicial- coinciden en que, "pese a todo lo que ha pasado, quizás Sousa pueda ser necesario para intentar arreglar lo que Sousa estropeó".

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