Anticorrupción cerca a Sousa y reclama a la Audiencia Nacional que le impute tres delitos
El Ministerio Público atribuye al presidente de la pesquera el falseamiento de información económica y de cuentas anuales, y uso de información relevante - El auto incluye a Paz-Andrade, Pérez-Nievas y José Alberto Barreras
Cincuenta y tres años después de su creación, Pescanova se ha
convertido en una novela negra perseguida por el aliento fiscalizador
del mercado y la Justicia después de que se hubiese descalabrado de la
noche a la mañana. Con la información de cuatro querellas y dos
investigaciones de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV),
Fiscalía Anticorrupción ha solicitado a la Audiencia Nacional (al juez
Pablo Ruz) que Manuel Fernández de Sousa-Faro, presidente de Pescanova,
sea imputado por tres presuntos delitos: falseamiento de información
económica, falseamiento de cuentas y uso de información relevante.
Las
querellas (un total de cuatro) las presentaron accionistas minoritarios
y los informes de la CNMV se elaboraron después de que la compañía no
presentase sus cuentas, reconociese un desfase en su deuda, no aceptara
la auditoría o mintiese en la información traslada al juez cuando
suspendió pagos. Un cúmulo de irregularidades que hacían previsible la
acción del Ministerio Público, que incluso podría haber actuado con
mayor celeridad dada la gravedad de los hechos. La mayor parte, por
cierto, son conocidos desde más de un mes y otros desde que se suspendió
la cotización de Pescanova, el 12 de marzo pasado.
Selección de imputados
¿Sousa
es el único señalado por Anticorrupción? Ni mucho menos. En total son
cuatro -con el presidente- los consejeros para los que la Fiscalía pide
su imputación, un tercio de este órgano de gobierno. Se trata de Alfonso
Paz-Andrade, exconsejero delegado (hasta 2007) y accionista, José
Antonio Pérez-Nievas (representante de Iberfomento) y el vigués José
Alberto Barreras, dueño de Transpesca. A Paz-Andrade le atribuye los
mismos presuntos delitos que a Sousa, si bien no desempeña en la
compañía un cargo ejecutivo que le permitiese falsear información
económica o las cuentas anuales. El empresario es miembro del Comité de
Retribuciones, que fija el salario de Sousa y que presidía Antonio
Basagoiti.
Pero hay más. Según un informe de la CNMV, que cita el
auto de los fiscales Juan Pavía y Elena Lorente, "al menos cuatro
accionistas de Pescanova SA procedieron a la venta de sus acciones hasta
el mismo día o pocos días antes de la comunicación a la CNMV" de que no
podía presentar sus cuentas, que tuvo lugar el 28 de febrero.
Pero
de la misma picaresca pecó un socio que, como Jesús García (que confesó
haber perdido la confianza en la gestión de la empresa tras casi 50
años en la compañía, por lo cual renunció al consejo) había sido un
pretoriano fiel de Sousa-Faro. Se trata del empresario vigués José
Alberto Barreras, que está en el consejo de Pescanova a través de su
hija Ana Belén.
Su sociedad, Transpesca -que ni siquiera aparece
en el registro de la CNMV- vendió, según el regulador, "700.000 acciones
a un precio medio de 16,02 euros", lo que le reportó unos ingresos de
11,215 millones. De haber vendido hoy (con la acción en 5,91 euros),
habría perdido 6,3 millones. A Barreras se le atribuye un presunto
delito de "uso de información privilegiada". Esto es, que conocía la
grave situación de la multinacional y decidió vender antes de que su
inversión se quedase atrapada.
Pero los críticos tampoco se
quedaron atrás, según los datos aportados por la CNMV -donde Sousa
acudió dos veces el 15 de abril para reunirse con la presidenta, Elvira
Rodríguez-. El consejero José Antonio Pérez-Nievas, que votó contra el
concurso, contra la revocación de la auditora BDO y fue uno de los que
desmintió un hecho relevante enviado por Pescanova al regulador, también
vendió acciones antes de estallar la crisis. ¿A través de Iberfomento,
sociedad que representa en el consejo? No, a través de Golden Limit SL.
Esta firma está controlada por Pernieviz SL, de la que Pérez Nievas es
administrador único. Vendió 110.000 acciones los días 25 y 26 de febrero
-en vísperas del consejo de administración- e ingresó por ellas
1.872.113 euros. Evitó unas pérdida de 1.390.057 euros.
En
definitiva, la flecha de la Fiscalía señala a estos cuatro consejeros (y
a siete empresas suyas) por cometer un delito detallado en el artículo
285 del Código Penal (que hace referencia al uso de información
privilegiada para enriquecerse en una empresa). Éste puede acarrear una
"pena de prisión de cuatro a seis años, la multa del tanto al triplo del
beneficio obtenido o favorecido e inhabilitación especial para el
ejercicio de la profesión".
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