La eólica marina, un ´tren´ de 140.000 millones que el naval no puede perder
El sector identifica en este negocio una gran oportunidad de mercado, ya que precisará de cuarenta buques instaladores en los próximos diez años
La generación de energía eólica en el mar (offshore) es uno de los
más prometedores nichos de negocio que ha detectado el sector naval para
los próximos años. Las previsiones de la Asociación Europea de Energía
Eólica (Ewea) señalan que en 2020 los países de la Unión Europea (UE)
tendrán 40.000 megavatios eólicos instalados en alta mar en 2020, con
una inversión asociada de unos 140.000 millones de euros. La puesta en
marcha de estos nuevos parques eólicos implicarán la construcción de al
menos cuarenta buques especializados durante los próximos diez años,
tanto para la instalación de los parques (del tipo jack-up o
semisumergibles) como auxiliares para las fases de construcción y
mantenimiento.
Este suculento bocado será prácticamente inalcanzable para el naval español hasta que se resuelva el expediente del anterior tax lease, se despejen todas las dudas respecto a la retroactividad de las ayudas concedidas y los bancos e inversores confíen en el nuevo sistema de bonificaciones fiscales en vigor desde el pasado 1 de enero, según apuntan fuentes del sector. La eólica offshore también abre la puerta a los astilleros a la fabricación y premontaje de las torres de soporte de los aerogeneradores, estructuras de grandes dimensiones y pesos superiores a las mil toneladas, según la patronal gallega del metal, Asime.
Los primeros astilleros en tomar posiciones en este nicho de negocio han sido los alemanes, como por ejemplo la compañía Nordic Yards, que en sus factorías de Wismar y Wamermünde ha fabricado estructuras superiores para el parque eólico marino de HelWin1, del grupo Siemens, proyecto en el que han participado más de 450 trabajadores. Además de barcos instaladores, la eólica offshore necesitará buques cableros, dragas, remolcadores, de transporte de personal y buques hotel (flotel).
La asociación metalúrgica también detecta oportunidades para las empresas auxiliares, de calderería, armamentado, chorreado y aplicación de pintura e instaladoras, así como para ingenierías y consultoras. Asime calcula que si las empresas españolas logran introducirse en los proyectos marinos en marcha en el Mar del Norte, Alemania y Reino Unido se crearían 10.000 empleos en una primera fase, ampliables en el horizonte de 2020.
Este suculento bocado será prácticamente inalcanzable para el naval español hasta que se resuelva el expediente del anterior tax lease, se despejen todas las dudas respecto a la retroactividad de las ayudas concedidas y los bancos e inversores confíen en el nuevo sistema de bonificaciones fiscales en vigor desde el pasado 1 de enero, según apuntan fuentes del sector. La eólica offshore también abre la puerta a los astilleros a la fabricación y premontaje de las torres de soporte de los aerogeneradores, estructuras de grandes dimensiones y pesos superiores a las mil toneladas, según la patronal gallega del metal, Asime.
Los primeros astilleros en tomar posiciones en este nicho de negocio han sido los alemanes, como por ejemplo la compañía Nordic Yards, que en sus factorías de Wismar y Wamermünde ha fabricado estructuras superiores para el parque eólico marino de HelWin1, del grupo Siemens, proyecto en el que han participado más de 450 trabajadores. Además de barcos instaladores, la eólica offshore necesitará buques cableros, dragas, remolcadores, de transporte de personal y buques hotel (flotel).
La asociación metalúrgica también detecta oportunidades para las empresas auxiliares, de calderería, armamentado, chorreado y aplicación de pintura e instaladoras, así como para ingenierías y consultoras. Asime calcula que si las empresas españolas logran introducirse en los proyectos marinos en marcha en el Mar del Norte, Alemania y Reino Unido se crearían 10.000 empleos en una primera fase, ampliables en el horizonte de 2020.
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