El consejo apoya a Fernández de Sousa para reestructurar la deuda
Pescanova, en preconcurso, subrayó la normalidad en sus fábricas, operaciones pesqueras y acuicultura
Fue un día intenso en Pescanova y lo demuestran las casi ocho horas
que estuvo reunido el consejo de administración, que empezó su sesión a
las 11.30 horas y concluyó más allá de las siete de la tarde. La
reunión se resume en un escueto hecho relevante a la Comisión Nacional
del Mercado de Valores de diez líneas firmado por el presidente del
consejo, Manuel Fernández Sousa-Faro, que sigue al mando de la compañía.
Allí señala que se acordó por unanimidad apoyar la reestructuración que
ha iniciado la empresa, además de subrayar la normalidad en la
actividad fabril, pesquera y acuícola de la compañía.
En medio de una gran expectación y tras algunos problemas
técnicos para enviar la nota con el hecho relevante, finalmente la CNMV
la recibió a las 22.49 horas.
El consejo, bajo la presidencia de Manuel Fernández de Sousa-Faro, contó con la asistencia de once de sus doce miembros, según explicó la empresa. En la reunión, una vez escuchado el informe de la comisión de auditoría, el consejo 'acordó ratificar la línea de reestructuración de su política financiera'.
En la maratoniana sesión, también se analizó con los auditores, BDO, la información aportada y el progreso de los trabajos sobre las discrepancias respecto a las cifras de deuda bancaria, que la compañía admitió el pasado martes, aunque no precisó de cuánto es la diferencia, como reclamó la CNMV.
Por otro lado, y entre otros asuntos, la empresa explicó en el hecho relevante remitido al regulador del mercado que en la reunión 'se dio cuenta de la normalidad que la empresa mantiene tanto en sus centros fabriles nacionales como en sus operaciones pesqueras y de acuicultura en el extranjero'.
MÁXIMA EXPECTACIÓN
El hermetismo fue total hasta que se conoció el hecho relevante y de hecho la compañía impidió a los medios de comunicación, a través del servicio de seguridad, acercarse hasta los aparcamientos de su sede central en la parroquia redondelana de Chapela. La situación de la compañía cotizada, en preconcurso de acreedores, ha provocado la máxima expectación sobre cómo se van desarrollando los acontecimientos y especialmente después de que la CNMV haya abierto una investigación por posibles indicios de abuso de mercado y requiriese a la compañía a la mayor brevedad la información del segundo semestre de 2012 para su puesta a disposición del público. La expectación también respondía a la petición de varios accionistas, entre ellos el Grupo Damm, con una participación del 6,18%, de que se convocase la reunión para conocer de primera mano cómo se estaba desarrollando la situación desde que se notificó el preconcurso.
El consejo, bajo la presidencia de Manuel Fernández de Sousa-Faro, contó con la asistencia de once de sus doce miembros, según explicó la empresa. En la reunión, una vez escuchado el informe de la comisión de auditoría, el consejo 'acordó ratificar la línea de reestructuración de su política financiera'.
En la maratoniana sesión, también se analizó con los auditores, BDO, la información aportada y el progreso de los trabajos sobre las discrepancias respecto a las cifras de deuda bancaria, que la compañía admitió el pasado martes, aunque no precisó de cuánto es la diferencia, como reclamó la CNMV.
Por otro lado, y entre otros asuntos, la empresa explicó en el hecho relevante remitido al regulador del mercado que en la reunión 'se dio cuenta de la normalidad que la empresa mantiene tanto en sus centros fabriles nacionales como en sus operaciones pesqueras y de acuicultura en el extranjero'.
MÁXIMA EXPECTACIÓN
El hermetismo fue total hasta que se conoció el hecho relevante y de hecho la compañía impidió a los medios de comunicación, a través del servicio de seguridad, acercarse hasta los aparcamientos de su sede central en la parroquia redondelana de Chapela. La situación de la compañía cotizada, en preconcurso de acreedores, ha provocado la máxima expectación sobre cómo se van desarrollando los acontecimientos y especialmente después de que la CNMV haya abierto una investigación por posibles indicios de abuso de mercado y requiriese a la compañía a la mayor brevedad la información del segundo semestre de 2012 para su puesta a disposición del público. La expectación también respondía a la petición de varios accionistas, entre ellos el Grupo Damm, con una participación del 6,18%, de que se convocase la reunión para conocer de primera mano cómo se estaba desarrollando la situación desde que se notificó el preconcurso.
La compañía está ahora metida de lleno en cuantificar exactamente la diferencia entre su contabilidad y las cifras de deuda bancaria. La deuda de Pescanova, según consta en el Centro de Información de Riesgos del Banco de España (Cirbe), asciende a 2.500 millones de euros para el grupo, de los cuales 1.600 corresponden a la matriz, una cifra que casi coincide con la deuda declarada hasta el tercer trimestre, 1.522 millones.
La preocupación principal de los bancos acreedores es el 'pasivo oculto' que ha aflorado en el desfase, reconocido por la empresa en la comunicación a la CNMV, entre su contabilidad y la deuda con estas entidades, y, sobre todo, su procedencia.
Las acciones de Pescanova se han devaluado en un 57% desde que el 1 de marzo solicitó el preconcurso de acreedores. En el momento de la suspensión, sus títulos se cambiaban a 5,91 euros.
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