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4 de octubre de 2012

La Opinion de la Coruña

Fontenla echa el cierre, despide a sus 29 trabajadores y prepara su liquidación

La administración concursal propone clausurar la compañía ante la imposibilidad de obtener liquidez de las viviendas y activos inmobiliarios que tiene entre sus bienes, dado que todos están hipotecados

Los sindicatos acusan a la firma de plantear una regulación laboral fraudulenta en el juicio por el despido de 25 empleados

Construcciones Fontenla está a punto de pasar a la historia. El grupo de construcción fundado por la familia del presidente de la patronal coruñesa y gallega, Antonio Fontenla Ramil, acaba de echar el cierre con el despido de sus 29 trabajadores y se prepara para la liquidación, cinco meses después de haber suspendido pagos con más de 40 millones de euros de deuda.

El titular del juzgado de lo Mercantil, Pablo González-Carreró Fojón, acordó el pasado día 27 la extinción de los contratos de todos los trabajadores de la empresa, que el pasado 14 de agosto aceptaron pactar un despido colectivo a través de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para asegurarse al menos el cobro del paro. El auto del juez permite que los 29 empleados -entre ellos, un hijo de Antonio Fontenla y tres sobrinos- acceder a las prestaciones por desempleo, dado que llevaban desde el pasado mes de mayo sin cobrar.

Las indemnizaciones por despido y los salarios atrasados, que suman una factura con la plantilla de al menos 673.430 euros, tendrán que esperar. El ERE obliga a Construcciones Fontenla a indemnizar a sus trabajadores con un total de 517.430,33 euros, aún a pesar de que se acordó el pago de la compensación mínima prevista por la legislación laboral. Como la empresa todavía está en suspensión de pagos, esa cifra se suma a la masa pasiva de 40 millones con la que el grupo de construcción y promoción inmobiliaria se declaró en concurso de acreedores, el pasado 9 de mayo y su abono dependerá de cómo se resuelva el concurso.

La legislación concursal establece que los trabajadores sean los primeros en cobrar tras la quiebra de una empresa, pero dada la situación de Fontenla, con una cantidad ingente de patrimonio inmobiliario -actualmente depreciado e hipotecado por la banca- está por ver si llegarán a cobrar la indemnización y los salarios de los últimos cuatro meses, que suman al menos unos 156.000 euros.

El auto del juez preveía que "en función de las necesidades de la actividad" algunos trabajadores designados por el administrador concursal permaneciesen vinculados a la firma y que cobrasen sus salarios en caso de existir tesorería "incluso, si fuere preciso con postergación de otros créditos anteriores". Según ha podido saber este diario, esta salvedad fue propuesta por la familia Fontenla, para mantener a los directivos, sobrinos e hijos de Fontenla Ramil, aunque el administrador concursal finalmente rechazó esta posibilidad y extendió el despido a toda la plantilla.

Las mismas fuentes sostienen que Construcciones Fontenla será liquidada. Desde que el administrador concursal, José Ron Romero, elaboró su informe, el pasado verano, la reestructuración de la deuda de la constructora dejó de ser una opción para la familia Fontenla, aunque la decisión tendrá que ser refrendada por el juez, que determinará qué hacer con el patrimonio de la compañía.

La situación del grupo es muy compleja porque, aunque dispone de patrimonio, todo él es inmobiliario y está hipotecado por los créditos que la sociedad tiene con la banca, que concentra la mayor parte de los 40 millones de deuda (BBVA, sobre todo, aunque también La Caixa y NCG Banco). Los préstamos están respaldados por las promociones en curso, solares, plazas de aparcamiento y naves que la compañía tiene entre sus propiedades. La realidad de la compañía la explican, por ejemplo, los 45 pisos que tiene a la venta en una torre de viviendas en Someso, sobre los que pesa una hipoteca de 80.000 euros por vivienda. La firma sólo conseguiría compensar parte de su deuda si consiguiese colocarlos por un precio superior a esa cifra, una operación prácticamente imposible en la actualidad.

Esa situación se repite con la mayor parte de los activos de Fontenla que, según fuentes próximas a la empresa, acabarán muy probablemente siendo subastados.

La constructora Arias Hermanos aseguró ayer que en el primer semestre de este año ha perdido cuatro millones de euros y que las cuentas de 2011 -que reflejan un beneficio de 4.000 euros- tenían que haber recogido una serie de gastos no computados que habrían arrojado un resultado inferior al finalmente obtenido, según un informe de un auditor. Este fue uno de los argumentos empleados ayer por la constructora en el juicio para defenderse de la demanda que presentaron 16 trabajadores de los 25 despedidos en mayo con un expediente de regulación de empleo (ERE) y que entienden "fraudulento".

El perito de CCOO, el economista Manuel Lago, se agarró a las cuentas oficiales de 2010 y 2011 para defender que la empresa cerró 2011 con un incremento de las ventas de un 18% y un considerable aumento de pedidos, lo que hacía prever un resultado "positivo" para 2012. El economista recordó además que tampoco las cifras del auditor recogen los tres trimestres seguidos de pérdidas que se entienden según la reforma laboral como causas económicas objetivas. Durante la vista, el jefe de Recursos Humanos contradijo a la empresa al asegurar que buena parte de la plantilla había hecho horas extra durante el ERE temporal que está todavía en vigor -y que según UGT evidencia que tampoco hay causas organizativas-. Otro directivo admitió que aunque la cantera que Arias tiene en Arteixo apenas tiene actividad, sólo uno de sus siete trabajadores está afectado por el ERE, lo que según los sindicatos refleja que la empresa busca aprovechar la reforma laboral para despedir a sus empleados más antiguos y no reducir gastos.

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