En tres años, un astillero menos y los dos mayores sin trabajo
Muchos trabajadores en ERE en el naval vigués están a punto a agotar sus prestaciones.
Los astilleros de la ría de Vigo han cumplido tres años desde que MCíes se declaró en concurso de acreedores, un hecho que supuso el inicio de una etapa plagada de problemas para el sector. A nadie se le pasaba por la imaginación en ese momento algo así, justo cuando el naval vigués suponía la mitad del negocio del sector en España y vivía momentos de máximos de contratación. La etapa más compleja del sector desde la reconversión naval coincide con la legislatura del PP en la Xunta.
Lo cierto es que MCíes marcó un punto de inflexión. El balance tres años después es de un astillero menos en la Ría de Vigo, los dos mayores sin carga de trabajo y los trabajadores agotando el paro mediante los expedientes de regulación de empleo que se han ido aprobando a lo largo de este tiempo.
La empresa MCíes, uno de los nueve grandes astilleros de la ría de Vigo, achacó inicialmente la decisión a los retrasos provocados por la larga huelga del metal de ese año, con 26 días de paro, unido a las dificultades de financiación y un problema de entendimiento con tres auxiliares. Los trabajadores trataron de quedarse con el astillero y la carga de trabajo sin éxito y finalmente los dos oceanográficos del Instituto Español de Oceanografía que tenía en cartera se los adjudicó Armón para terminarlos.
Mientras el mercado se acortaba y los pedidos empezaban a escasear Factorías Vulcano se ve obligada a presentar concurso en octubre de 2010 a causa del lastre que supone Juliana. Vulcano se había adjudicado el astillero de Gijón en la privatización que realizó el Gobierno de Aznar obligado por la Unión Europea, que consideró ilegales las ayudas a los astilleros. Vulcano salió del concurso a finales de marzo de 2012.
Paralelamente se produce la crisis del otro gran astillero de la ría de Vigo, Barreras, que entra en concurso en julio de 2011 ante la paralización de la contratación de buques, que también se encuentra con la suspensión del sistema de bonificación fiscal, tax lease. Barreras acaba de salir del concurso el pasado mes de septiembre.
Otro de los grandes concursos ha sido el de Factoría Naval de Marín, que atrapó a muchas empresas auxiliares, en situación límite.
La situación del naval, sumada a la de la automoción, disparó los expedientes de regulación en la provincia de Pontevedra como mecanismo de las empresas para adaptarse a la nueva situación de la demanda y mantener su actividad. El año pasado la provincia cerró con más de 600 expedientes y 9.800 trabajadores afectados, un 54% más que en 2010 de los que 213 ERE fueron de la industria y afectaron a 5.869 trabajadores.
Los sindicatos ya han mostrado su preocupación porque los trabajadores están terminando las prestaciones del paro y son muchos los que se pasan por sus instalaciones para preguntar por los anuncios de nuevas contrataciones que están sin concretar.
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