La firma de EE UU que negocia la compra del yate de Tapias se creó solo para la operación
Empleados de Factoría Naval creen que el objetivo es sacar del astillero el barco y dejarlos sin carga de trabajo
La sociedad Belacqua Investments LLC, que negocia con Factoría Naval de Marín (FNM) la compra del megayate encargado en su día por el empresario vigués Fernando Fernández Tapias –construcción a la que renunció después por incumplimiento de plazos–, es una sociedad instrumental que se creó el pasado 12 de diciembre del pasado año solo para esta operación.
El "yate de Tapias", como se le conoce es el barco de recreo más grande proyectado en España y su precio era de 36 millones de euros. Sería, con sus 60 metros de eslora, el segundo más grande de un armador español hasta el momento del pedido, solo por detrás del barco de Francisco Hernando "El Pocero" (72 metros de eslora).
Empleados del astillero consideran que el objetivo de la operación es sacar la construcción del astillero para terminarla en otro y dejar sin carga de trabajo a la plantilla de Marín. Con ello se justificaría, entre otras cosas, el ERE de extinción propuesto por la dirección de la empresa.
"La firma Belacqua no tiene historia, ni es un armador ni nada, lo que demuestra que es una operación planteada para "levantar" el barco del astillero, con el objetivo de ir dejando a este sin nada", explica el veterano ingeniero de Factoría Naval, Alberto Ruiz Montero.
Al frente de Belacqua figura un conocido abogado de Vigo, que curiosamente fue nombrado apoderado el mismo día de la creación de la sociedad. Al parecer, esta sociedad se puede crear fácilmente por ordenador desde España.
Según el registro de sociedades de Estados Unidos, Belacqua Investments tiene su domicilio social en 1201 Orange Street, Suite 600, City of Wilmington, New Castle County, Delaware 19801 USA, y está inscrita en el estado de Delaware con número 5078253. A continuación el registro cita el nombre y documento nacional de identidad del abogado vigués.
Con esta operación, las empresas o entidades que estuvieran detrás de su constitución pretenden hacerse con el barco sacarlo del astillero para terminarlo en otro y después venderlo, según empleados de FNM.
Ruiz Montero, que se niega a que un astillero como Factoría Naval desaparezca, sostiene que "la operación que se quiere hacer con el 102 (el yate encargado por Fernández Tapias) es la misma que se pretendía hacer con el 158, el "Sea Cloud Husar II" –para la casa Armadora alemana final Hansa Shipping– en 2010.
La operación consistía en paralizar la construcción del 158 y vendérsela a una sociedad vehículo. Para ello se denunciaba el contrato con el armador –no hizo falta porque Hansa canceló el contrato– y se creaba una sociedad vehicular –formada por los accionistas y los bancos– a la que vendían el buque sin terminar, equivalente al precio de los costes concurridos en ese momento, procediendo a cancelar la deuda con Bancaja, procedente del pago de los avales al armador por su cancelación, y así se podía buscar un nuevo cliente que permitiese obtener recursos para acabar el buque. NGB no tenía riesgos.
La operación se frustró al decidir alguna de las entidades financieras no arriesgar más, al no tener claro la existencia en corto plazo de un nuevo armador.
"Ahora lo hacen de otra manera con el 102, ante la posibilidad de encontrar antes o después a un nuevo cliente, y sabiendo ya que NGB, tenía en sus planes un posible cliente", señala Alberto Ruiz.
La pregunta de este ingeniero naval de FNM es "por qué no lo hacen en y con el personal de Factoría Naval, y por qué encima sin beneficio?
El "yate de Tapias", como se le conoce es el barco de recreo más grande proyectado en España y su precio era de 36 millones de euros. Sería, con sus 60 metros de eslora, el segundo más grande de un armador español hasta el momento del pedido, solo por detrás del barco de Francisco Hernando "El Pocero" (72 metros de eslora).
Empleados del astillero consideran que el objetivo de la operación es sacar la construcción del astillero para terminarla en otro y dejar sin carga de trabajo a la plantilla de Marín. Con ello se justificaría, entre otras cosas, el ERE de extinción propuesto por la dirección de la empresa.
"La firma Belacqua no tiene historia, ni es un armador ni nada, lo que demuestra que es una operación planteada para "levantar" el barco del astillero, con el objetivo de ir dejando a este sin nada", explica el veterano ingeniero de Factoría Naval, Alberto Ruiz Montero.
Al frente de Belacqua figura un conocido abogado de Vigo, que curiosamente fue nombrado apoderado el mismo día de la creación de la sociedad. Al parecer, esta sociedad se puede crear fácilmente por ordenador desde España.
Según el registro de sociedades de Estados Unidos, Belacqua Investments tiene su domicilio social en 1201 Orange Street, Suite 600, City of Wilmington, New Castle County, Delaware 19801 USA, y está inscrita en el estado de Delaware con número 5078253. A continuación el registro cita el nombre y documento nacional de identidad del abogado vigués.
Con esta operación, las empresas o entidades que estuvieran detrás de su constitución pretenden hacerse con el barco sacarlo del astillero para terminarlo en otro y después venderlo, según empleados de FNM.
Ruiz Montero, que se niega a que un astillero como Factoría Naval desaparezca, sostiene que "la operación que se quiere hacer con el 102 (el yate encargado por Fernández Tapias) es la misma que se pretendía hacer con el 158, el "Sea Cloud Husar II" –para la casa Armadora alemana final Hansa Shipping– en 2010.
La operación consistía en paralizar la construcción del 158 y vendérsela a una sociedad vehículo. Para ello se denunciaba el contrato con el armador –no hizo falta porque Hansa canceló el contrato– y se creaba una sociedad vehicular –formada por los accionistas y los bancos– a la que vendían el buque sin terminar, equivalente al precio de los costes concurridos en ese momento, procediendo a cancelar la deuda con Bancaja, procedente del pago de los avales al armador por su cancelación, y así se podía buscar un nuevo cliente que permitiese obtener recursos para acabar el buque. NGB no tenía riesgos.
La operación se frustró al decidir alguna de las entidades financieras no arriesgar más, al no tener claro la existencia en corto plazo de un nuevo armador.
"Ahora lo hacen de otra manera con el 102, ante la posibilidad de encontrar antes o después a un nuevo cliente, y sabiendo ya que NGB, tenía en sus planes un posible cliente", señala Alberto Ruiz.
La pregunta de este ingeniero naval de FNM es "por qué no lo hacen en y con el personal de Factoría Naval, y por qué encima sin beneficio?
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