El bloqueo del «tax lease» tumbó casi 60 contratos al naval español
Alemania, Holanda e Italia acaparan el 54 % del mercado comunitario
El bloqueo al sistema de bonificaciones fiscales para la construcción de barcos mercantes en España, conocido como tax lease 1, y el veto posterior de la Comisión Europea a la alternativa planteada por el Gobierno español, con apoyo total de la patronal, ha impedido a los astilleros nacionales comenzar las negociaciones para contratar en torno a 60 buques, según fuentes de la patronal del sector.
Si se hace una extrapolación sobre el valor de los 57 barcos que tienen en cartera en este momento unas treinta empresas españolas, la pérdida de ingresos por la paralización del tax lease podría rondar los 2.000 millones de euros aproximadamente.
La carencia del tax lease no solo ha generado incertidumbre para el presente y el futuro a corto plazo en las empresas navales españolas, sino la desconfianza de armadores de todo el continente, por no señalar africanos y asiáticos, en las posibilidades constructivas de la industria nacional.
Líneas rojas
Además, ha tenido una jugosa repercusión inmediata para los países competidores de España, entre los que se encuentran los que, dentro de la propia UE, han interpuesto la denuncia por emplear, a su juicio, un sistema de bonificaciones fiscales que había traspasado las líneas rojas de las disposiciones normativas comunitarias. España y sus astilleros han visto además tumbada la propuesta del tax lease transitorio (o tax lease 2) que se envió hace tres semanas a la Comisión Europea, y que al inicio de esta se comunicó que había sido rechazado por parte del comisario Joaquín Almunia.
Después de iniciarse el episodio del tax lease 1 en junio pasado, la industria naval europea se ha recolocado en un tablero de ajedrez con posición de jaque frente a España. El escenario continental surgido tras el interruptus del sistema de contratación español -que se reconfiguró debido a una denuncia presentada a instancias de astilleros holandeses, entre otros- ha cambiado (a peor y a mejor, según el prisma) en estos cuatro meses desde que el tax lease 1 fue bloqueado. Con todo, las grandes líneas maestras del sector comunitario están claras desde hace tiempo: Tres países (Alemania, Holanda e Italia) controlan el 54 % del mercado comunitario, que es, a su vez, el cuarto mundial después de, por este orden, China, Corea y Japón.
Mercado a la baja
Según datos de la patronal comunitaria de astilleros, el valor de la cartera de pedidos en Europa se eleva a unos 27.000 millones de euros. Alemania se lleva en torno al 27 %, seguida por un 17 % correspondiente a Italia y un 10 % de los Países Bajos. España está por debajo del 9 % en este momento.
En la actualidad, según fuentes de la patronal, la cartera de pedidos de buques de acero en la Unión Europea se ha estabilizado en unos 770, una cifra notoriamente inferior a los 947 buques encargos registrados al cierre del año 2007.
Muchos armadores han mirado hacia el norte de Europa desde que el tax lease 1 fue puesto en solfa por el Ejecutivo comunitario, en tanto que los astilleros españoles, y concretamente los gallegos, que representan en torno al 40 % del conjunto, mantienen las puertas abiertas a duras penas. De acuerdo con los datos oficiales, de los 10.000 empleados en el año 2009 se ha pasado a poco menos de 3.500.
Los astilleros hacen más presión sobre Almunia
Los astilleros españoles asociados en Pymar, un total de 28 empresas, reconocen el esfuerzo realizado por las autoridades españolas para buscar una solución al problema, pero consideraron que el Gobierno no ejerció la presión suficiente sobre los órganos europeos y más concretamente sobre el comisario Almunia, para que dieran su visto bueno al esquema presentado y que permitía la supervivencia del sector.
Los astilleros «aguardaron esperanzados» una respuesta positiva de la Comisión Europea al esquema de tax lease transitorio presentado por el Gobierno español y urgieron al comisario europeo de la Competencia, Joaquín Almunia, a pronunciarse «de inmediato para evitar la definitiva desaparición del sector naval español». Y lo hizo, pero con una negativa contundente.
Mientras el sector considera que el esquema presentado suponía importantes cesiones con respecto al sistema actual, atendiendo a las exigencias de la Comisión Europea, por lo que «confiaban en una resolución positiva de la situación», desde Bruselas se les dio una negativa y se dijo a los astilleros españoles que el camino a seguir era el francés, que se puso en marcha después de haber ajustado varios de sus puntos a la normativa comunitaria.
En todo caso, el sector puso el acento en «la crítica situación que está atravesando la construcción naval en España, donde la contratación está paralizada», en tanto que el resto de los astilleros de Estados comunitarios continúan trabajando con normalidad, «lo que supone una profunda distorsión de la competencia» tanto intracomunitaria como de fuera de las fronteras de la Unión Europea, en donde hay países que intentan esquivar las normas de mercado pactadas.
Intereses cruzados en la propia UE
El presidente del astillero vigués Construcciones Navales P. Freire, Jesús Freire, puso el dedo en la llaga de la situación por la que atraviesa España tras la paralización del «tax lease 1». Aseguró que su empresa, que es la mejor colocada en la ría de Vigo, con dos contratos en vigor, tiene «entre seis y ocho» pedidos pendientes de la puesta en marcha de una alternativa al sistema de exenciones fiscales denominado «tax lease 1», bloqueado y denegado por la Comisión Europea. Freire reconoció que en menos de un mes solo quedará un buque en construcción en el astillero, una avanzada embarcación oceanográfica para un organismo científico británico.
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