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14 de agosto de 2011

Atlantico Diario

Los empresarios ven a Vigo en su mayor declive y reclaman un pacto

Las organizaciones patronales se hacen con la gestión efectiva de la Fundación Provigo desde la que buscarán acuerdos.
Las dos organizaciones empresariales, Confederación Provincial (CEP) y Cámara de Comercio, ya han asumido el control efectivo de la Fundación Provigo, cuya dirección real estaba hasta ahora en manos del alcalde de la ciudad. 

Tras el acuerdo alcanzado hace unos días, CEP y Cámara ya perfilan la línea de actuación de la refundada Provigo desde un punto de vista radicalmente distinto al planteado en la constitución de este grupo, hace casi 20 años, donde primaba el elemento político (la mayoría de socios eran instituciones), para ahora plantearse como un 'lobby' con un perfil netamente empresarial.

Prueba del nuevo estado de la cosas y del es que los responsables de la CEP y la Cámara se ocupan de elegir un gestor para la fundación, que saldrá con seguridad entre la lista que ya barajan, todos con perfil empresarial. 'Esta designación va a estar de nuestra mano y tiene que servir para el relanzamiento de Provigo como un lobby empresarial de Vigo, que urge', señaló Fernández Alvariño a este diario.

Según afirmó de forma taxativa, se trata de rebajar el peso en las decisiones de los socios políticos y ampliar la base empresarial 'aunque queremos que las instituciones sigan. En definitiva, más masa empresarial para que este grupo tenga contenido y gestión', enfatizó.

La Fundación Provigo entró en barrena a principios de año con una sangría de socios que se dieron de baja uno tras otro por considerar que no tenía sentido por su nula actividad. Entre ellos, la Diputación y más recientemente el Club Financiero, que agrupa a medio millar de empresas y firmas de la ciudad. La fundación llegó a tener hasta un centenar de socios y una actividad muy relevante, centrada en la planificación estratégica y en su actuación como foro ciudadano. Además, también tuvo un papel estelar en el desarrollo de Peinador, que incluyó no sólo la captación de nuevas rutas sino también el planteamiento de un reparto de funciones en Galicia entre Peinador y Alvedro, con enlaces nacionales y europeos, y Lavacolla, que tendría conexiones oceánicas. Esta idea fue rechazada por Abel Caballero.


En 2010 se le encargó a Provigo organizar el Bicentenario de la Ciudad, que se limitó a plaza de Camelias y actos que contaron con muy poca participación.

El presidente de la CEP, y a partir de ahora con poder en Provigo, insistió en que 'estamos en un momento muy duro' que exige amplios acuerdos que se pueden tejar en el seno de la fundación. 'Haremos que Provigo sea esa conciencia de debate de impulso y gestión y que pueda remover conciencias para gestar pactos, como debe haber a nivel estatal. Por eso pretendemos que sigan estando con peso las instituciones, desde el ayuntamiento hasta la Diputación, el Puerto y la Xunta'.

Por último, apeló a la continuidad de los socios dentro del nuevo modelo 'porque cuando hay problemas hay que continuar adelante'.

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