Análisis de la crisis y el desempleo en Galicia
El paro se desboca en Galicia: ¿por qué?
Reconocidos economistas explican a FARO las causas que llevan ahora a Galicia a colocarse a la cabeza de la destrucción de empleo en España
La crisis empezó a notarse en Galicia un año después que en el conjunto del país. Hasta el tercer trimestre de 2008, la comunidad presumía de un incremento constante y de récord en la contratación. A partir de ese momento, la economía gallega se paró y lo que crece sin tregua es la destrucción de empleo. Más de 121.000 puestos de trabajo en estos dos años, un 10% del total, prácticamente la misma proporción que la media nacional, pese a acumular un año más de aumento del paro. Lo peor llegó en el último trimestre del pasado 2010 cuando el fin del Año Santo y de la buena y soleada temporada de vacaciones de verano provocó que cada día salieran del mercado laboral gallego hasta 280 personas.
A finales del tercer trimestre de 2008, según los datos recogidos por la Encuesta de Población Activa (EPA), Galicia alcanzó su récord de ocupados. Por primera vez en la historia se superaban los 1,2 millones de trabajadores. El punto de inflexión. En ese momento comenzaron los recortes en picado, cuando en el conjunto de España la sangría del mercado laboral llevaba a la espalda un año más. Pese a la diferencia, pese a que la crisis en Galicia retrasó sus efectos, desde que se alcanzó el techo de ocupación se ha destruido prácticamente la misma proporción de empleos que en todo el Estado. La comunidad perdió más de 121.000 puestos de trabajo en dos ejercicios y un trimestre, el equivalente al 10% de sus ocupados, frente al 10,2% de reducción en España en algo más de tres años, desde septiembre de 2007.
En todo este tiempo, la evolución del mercado laboral gallego pasó por tres velocidades. La primera, en 2009, con la pérdida de 153 trabajos al día. En 2010 el acelerador se contuvo, con una media de destrucción de 125. Salvo durante el último trimestre del año, coincidiendo con el remate de los meses fuertes del turismo. Entre octubre y diciembre, el tijeretazo diario de ocupados alcanzó las 280 personas.
Justo el trimestre anterior, según la EPA, las empresas ligadas al sector servicios en la comunidad se reforzaron con la contratación de alrededor de 18.000 trabajadores. Una cifra muy relevante que permitió que, en la estadística general, el aumento del paro que sufren todas las regiones aquí se contuviera en aquel momento, aunque el resto de sectores registraran nuevas alzas de desempleados. De las incorporaciones estivales al sector servicios, la mayoría, unas 10.000, acabaron el contrato durante los meses siguientes, a lo que se sumaron nuevas caídas en la ocupación de hasta 3.300 personas en la agricultura, 5.800 en la industria y 5.900 en la construcción. El efecto verano y el efecto Xacobeo se habían diluido.
De ahí también que en enero, con los datos del Ministerio de Trabajo, el desempleo vuelva a alcanzar en Galicia otra marca histórica, superior a los 245.800 parados, la cifra más alta desde la que se contabiliza el mercado laboral, los últimos quince años. Un incremento mensual del 3,59%, esta vez por la finalización de la temporada navideña, que se llevó por delante los extras contratados en verano y que todavía no habían salido del mercado laboral.
En estos dos años, la destrucción de empleo en la agricultura y la pesca de Galicia ronda el 12,5%, un 25% en la industria, un 28,6% en la construcción y un 4,7% en los servicios, el porcentaje más pequeño, pero muy relevante porque la comunidad es cada vez más terciaria.
Únicamente entre los trabajadores de entre 45 y 54 años la ocupación desde el comienzo de la crisis se libra de los recortes, muy destacados en los jóvenes de 16 a 19 años, un 62%, y en los que no superan los 24 años, casi un 40%. Hoy el mercado laboral gallego es un embudo. La gente sale sin freno de sus trabajos y no hay oportunidades para los que todavía nunca tuvieron un puesto. Los parados que buscan su primer empleo se elevaron un 59% y el 43% de todos los gallegos sin ocupar llevan ya más de un año esperando volver a estarlo. Números tremendos que buscan explicaciones. Hablan los economistas.
Santiago Gómez Fraiz - Decano de Económicas de la Universidad de Vigo
Galicia se sitúa en la actualidad en los primeros puestos en ritmo de destrucción de empleo mientras la maquinaria laboral en otras autonomías parece empezar a resurgir. ¿Cómo explicar esa sensación que los datos económicos convierten en realidad de que en la comunidad gallega todo llega más tarde, tanto la crisis como la recuperación? "Quizás se deba a que en el 2008 el PIB gallego mantenía un mejor comportamiento que el español, no obstante, luego, la evolución ha sido mucho más rápida. En Galicia existen ciertas peculiaridades sociológicas que permiten amortiguar los primeros efectos de la recesión en las familias que, posteriormente, también nos vuelven más reticentes a los síntomas de recuperación. Las cifras de la crisis están ahí y son demoledoras".
Para José Santiago Gómez Fraiz, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Vigo, esta crisis ha sido "especialmente agresiva" en eliminación de puestos de trabajo. "Es que el periodo expansivo precedente se había basado en actividades intensivas en empleo de baja cualificación con poca capacidad de respuesta frente al paro. En consecuencia, las comunidades autónomas han disparado sus tasas de desempleo aunque, en términos absolutos, no han evolucionado todas por igual", argumenta el decano de Económicas.
En enero se constató el desplome del empleo en el sector servicios, una tendencia que ya se advertía en 2010 pese a las esperanzas depositadas en el Xacobeo. "Con Europa y, especialmente, España duramente castigadas por la crisis, pensar que el Xacobeo por sí solo podía ser la tabla de salvación para el sector servicios se ha demostrado como algo utópico", señala Fraiz, quien explica que la percepción que tienen las familias "va de mala a muy mala, con el ahorro situado en máximos históricos a pesar de que los ingresos se han visto seriamente afectados". "Ese contexto de recorte generalizado de gasto lo sufre especialmente el sector terciario. Actividades como viajes, restauración, espectáculos o entretenimiento son las primeras en verse restringidas e inmediatamente después les siguen otras como cuidado personal, ropa y calzado".
Según sus palabras, es normal que en las economías avanzadas el sector terciario crezca a costa de los otros dos. "Sería, en teoría, un buen síntoma. Lo que no es tan positivo es la reducción del peso de la industria en un contexto recesivo. A mi juicio, si algo tendrá de bueno esta crisis, será volver a centrar el foco en la economía real: necesitamos vender en el mercado y para vender tenemos que ser competitivos. Se avecinan grandes cambios y nuestra competitividad está en un punto de inflexión. Es una de las claves", aconseja.
Alberto Vaquero - Profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo
Un tejido industrial débil y un sector terciario que no genera empleo estable. "Una economía como la gallega, con una fuerte dependencia del sector servicios, se ve ahora muy afectada por la caída en la capacidad de consumo. El peso de los servicios se acerca a tres cuartos del empleo total y que esto se esté produciendo a costa de reducir el peso del sector industrial no es bueno".
Alberto Vaquero, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Vigo y con varios estudios sobre empleo, explica que Galicia se caracteriza por tener un mercado laboral "con una reducida capacidad de creación de puestos de trabajo". "En época de bonanza el empleo crece por debajo de la media y en situaciones de crisis, como la actual, se suele destruir más empleo. Hay que tener en cuenta que las oportunidades laborales en Galicia no son las mismas que en Madrid o Cataluña. No hay esa capacidad de generar actividades de elevado valor añadido que precisan mucha mano de obra", comenta Vaquero, quien subraya que el tejido industrial gallego es muy reducido debido al crecimiento excesivo del sector servicios. "A mayores, el sector servicios está siendo ahora mismo el más castigado por la reducción de la demanda y el descenso de la renta de los consumidores".
¿Qué ocurre por sectores? "Nos falta un sector secundario potente, con una industria de relevancia nacional e internacional. La economía gallega depende mucho de los servicios. Abundan microempresas y pymes que son las que tradicionalmente aguantan mejor los primeros impactos de la crisis pero les cuesta más la recuperación económica. Tenemos casos de importantes emprendedores pero son una minoría. Es necesario atraer empresas a Galicia y potenciar nuevas iniciativas. De no ser así, nos convertiremos en meros prestadores de servicios", analiza Vaquero.
Hace falta un mercado que colme las expectativas de la cualificación profesional. "El 6% de los gallegos de 16 a 34 años abandona su lugar de residencia por trabajo. Son personas altamente preparadas cuyo capital humano revierte fuera de Galicia. Además, esta comunidad lleva inmersa en un proceso de envejecimiento demográfico más de medio siglo y hasta el momento no se ha logrado frenar". En definitiva, según explica este profesor, Galicia "tiene un problema de creación de empleo de naturaleza estructural". "Le cuesta generar empleo estable para personas con alta formación. Las pymes gallegas, el motor económico de Galicia, solo son capaces de absorber el 13% de los titulados universitarios gallegos, básicamente porque no lo precisan. La asignatura pendiente es aumentar la productividad. El motor son las empresas, pero potentes y con elevado valor añadido", concluye.
Venancio Salcines - Profesor de Mercados Financieros de la Universidad de A Coruña
A Galicia llegó más tarde la crisis porque no estaba tan inmersa como otras zonas en la burbuja inmobiliaria. Para Venancio Salcines, profesor de Mercados Financieros de la Universidad de A Coruña, en su recuperación económica influirá el comportamiento de la industria y la construcción. "La industria está globalizada, compite contra el mundo. Si no consigue pedidos, si no vende en el exterior, no tiene pulso. Pero no es una industria intensiva en conocimiento, por lo tanto, necesita que sus mercados exteriores crezcan a ritmos importantes para poder vender", asegura Salcines.
Profundiza en variables clave para el reflote. "La construcción depende de una demanda natural basada en crecimiento demográfico y otra especulativa. Esta última tardará en volver a mover el mercado en cualquier parte de España. ¿Y la demanda natural? Lo hará en las zonas donde hay crecimiento demográfico y en Galicia no lo hay", argumenta.
¿Cuáles son las trabas en el sector industrial, que acaparó el 60% del empleo destruido durante la crisis en Galicia? "Competimos a nivel mundial y con productos de tecnología media, en mercados donde se compra a precio. Necesitamos que estos mercados estén muy vivos para que podamos colocar nuestros productos. Y los mercados más potentes son los emergentes, en los que estamos poco implantados y que además producen productos muchas veces similares a los nuestros. Este es un claro handicap", narra el especialista en mercados. Otro de los problemas de la estructura laboral: "Los trabajadores más cualificados y más productivos son los que cobran menos y están más en precario. Esto es malo para la sociedad, para la empresa y para el individuo. Los sindicatos, que son quienes lo han creado, han de buscar solución. Además, no hay muchos puestos de trabajo de alta cualificación, por ello, personas muy formadas realizan trabajos de baja cualificación, llevándonos a tener una imagen equivocada de nosotros mismos". ¿Qué pasa con el sector servicios? "Es muy diverso y mientras el consumo familiar siga cayendo seguirá creciendo el paro en comercio y servicios. El sector servicios esconde desde trabajadores altamente cualificados, como un investigador en biotecnología o un ingeniero que desarrolla túneles del AVE, hasta un repartidor de pizzas. El nuestro ha actuado como un receptor de mano de obra poco cualificada, especialmente en comercio y hostelería", argumenta Salcines.
¿Cómo lograr que el crédito vuelva a fluir?: "Los mercados financieros han de prestarle a nuestras entidades. El Estado debe reducir sus necesidades de financiación, rebajar la tasa de morosidad para no engullir el posible ahorro que se genere y dejar de refinanciar a promotores para que no quiebren, entre otras cosas. Además, si las cajas no muestran sus vergüenzas y juegan al paripé, el plan de saneamiento del Gobierno habrá nacido muerto", advierte.
Xavier Vence - Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago
En el último año el índice de producción industrial y el empleo "caen fuertemente", avanzando a mayor ritmo que la media estatal. "Una vez descontado el menor shock inicial de una burbuja inmobiliaria aquí menos inflada, tan solo queda como factor diferencial la obra pública en AVE, autovías y puertos, en parte apoyadas por fondos estructurales. Nuestros sectores básicos (automóvil, naval, materias, construcción o madera) están notando el estancamiento y en otros, como confección, continúa la deslocalización". Este es el panorama actual que describe Xavier Vence, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Santiago. Indica, además, que no hay "nuevos sectores emergentes e incluso peligran actividades innovadoras por la crisis y la falta de crédito".
¿Por qué ese retardo en el ciclo en la comunidad gallega? "Se debe al hecho de ser una economía menos dinámica, con un crecimiento muy dependiente del mercado español. Tradicionalmente, el importante peso del sector primario suavizaba los picos del ciclo en las caídas y en las recuperaciones. Ahora el primario tiene un peso muy reducido y su efecto sobre el ciclo es poco relevante", argumenta Vence. Según sus palabras, la terciarización es un proceso general, especialmente intenso en los países desarrollados, superando en EE UU el 80%. "Lo importante para el futuro es potenciar las actividades de servicios avanzados, intensivos en conocimiento y tecnología. Hoy somos importadores natos de servicios avanzados; deberíamos tener más capacidad propia y es un campo olvidado por el gobierno autonómico, de hecho, compra buena parte de sus servicios y asistencias técnicas en el exterior", critica el catedrático.
¿Qué ocurrió en el sector servicios, teniendo en cuenta que 2010 fue Año Xacobeo? "El sector servicios acusa la fuerte contracción del consumo por la caída de ingresos, la reducción de salarios y el miedo al futuro. El Xacobeo tuvo un efecto muy modesto y localizado en Santiago. La mayor parte de los visitantes no fueron turistas sino excursionistas de un día, con escasos recursos. Si funcionó razonablemente bien el turismo en 2010 fue más por el buen tiempo en verano que a causa del Xacobeo. El buen tiempo retuvo más días a los turistas en las zonas costeras", afirma.
¿Influirá la reforma laboral en la creación de empleo? "No va a crear empleo. Va a favorecer el despido y la precarización. La política fiscal agravará el estancamiento. El nuevo rumbo de las cajas dificultará aún más la recuperación al frenar el crédito a la economía productiva. La búsqueda de mayores dividendos para los accionistas orientará el negocio financiero hacia mercados globales, que llevará a las entidades a distanciarse cada vez más de las empresas, en crédito e inversión. Es el camino hacia el estancamiento económico", alerta Vence.
La visión de los sindicatos
Los sindicatos prevén una escasa repercusión sobre el empleo de la reforma laboral en Galicia. “Se destruyen más puestos, los creados no son de calidad y no se acaba con la dualidad contractual”, explica Domingo Barros, secretario de Formación y Empleo de UGT-Galicia. Según Barros, si no se recupera la economía con un nuevo modelo productivo “no se va a volver a crear empleo ni en Galicia ni en el Estado”. Para Maica Bouza, secretaria de Empleo de CCOO de Galicia, “en nuestro sector servicios todavía tienen más peso las actividades que generan menor valor añadido que las especializadas, que son menos volubles a la coyuntura económica”. “La creación de empleo depende de la actividad económica. Mientras la economía no crezca por encima del 2% no se creará empleo. Pero hay otros factores que determinan la inversión empresarial: infraestructuras, apoyos institucionales, la fiscalidad o la cualificación de los recursos humanos; ámbitos que pueden contribuir a recuperar la actividad”, afirma Bouza. Para Manuel Currás Meira, miembro de la Ejecutiva del sindicato CIG, el envejecimiento y la baja cualificación en Galicia son “tópicos”. “Tenemos la generación de jóvenes mejor formados pero tiene difícil integración en el mundo empresarial”, comenta Currás.
La opinión de la patronal
Para la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG), “la escasez de crédito, la atonía en los niveles de consumo e inversión, la falta de demanda, de nuevas contrataciones y la incertidumbre que ha calado en la sociedad están complicando enormemente la situación de las empresas, lo que se refleja en el comportamiento del mercado de trabajo”.
La patronal, en un ejercicio de análisis del panorama actual, considera que los sectores industriales en los que Galicia destaca (automoción, naval, construcción y promoción inmobiliaria), “están atravesando serias dificultades, como reflejan los indicadores de producción”. El sector servicios, sin perjuicio de mantener el peso de la actividad industrial y la construcción, “caracteriza a todas las economías modernas, indispensable para el correcto funcionamiento de las industrias”. En Galicia también. “Aquellos sectores que se fundamentan en una mano de obra intensiva y de baja cualificación se resentirán con más virulencia ante una coyuntura de destrucción de empleo”, advierte la CEG. ¿Cómo avanzar? “Solo se generarán nuevas dinámicas de contratación cuando las empresas registren cierto dinamismo. Es imprescindible un clima favorable, con medidas orientadas a la economía real y al mercado”.
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