Pescanova y los bancos acreedores complican la salvación de 10 filiales
La disputa por el reparto accionarial dificulta las propuestas de convenio
La hoja de ruta está marcada desde hace un año en el convenio de acreedores de Pescanova: primero se sanea la matriz, y a continuación se limpia la deuda de las 10 filiales españolas, que supera los 800 millones de euros. La primera fase ya está, pero no sirve de nada sin la segunda, que es en donde el consejo de administración y la banca acreedora han vuelto a enzarzarse.
Ambas partes dieron buena cuenta ayer de su enfrentamiento al término de una reunión para negociar las 10 propuestas de convenio que tendrán que llegar al Juzgado Mercantil número 1 de Pontevedra entre los días 23 y 24 de marzo. No hubo acuerdo y, según reconocieron los dos bandos, el solo hecho de que existan dos propuestas de convenio por cada filial supone abocar a las empresas en concurso a una liquidación inevitable.
20 % para los accionistas
Nadie quiere ese escenario y el próximo jueves tratarán de afinar posturas en una nueva reunión. Pero las posiciones están muy alejadas. La clave de la disputa está en el porcentaje accionarial que reclama el consejo de administración en la nueva Pescanova, es decir, la compañía resultante de la ampliación de capital prevista para este otoño, en la que los bancos inyectarán 150 millones de euros (25 de capital y 125 de deuda subordinada).
El convenio de la matriz limita a un 5 % la participación de los actuales accionistas en la nueva empresa. Ellos reclaman más y, según fuentes financieras, tienen posibilidad de llegar hasta un 15 o incluso un 20 % (en función del porcentaje que finalmente quede para los acreedores que no son bancos). Pero para elevar esa participación tendrán que inyectar dinero en la refundada Pescanova, y ese es uno de los principales puntos de fricción.
51 % para los bancos
Los bancos acreedores, el denominado G-7, integrado por las entidades Sabadell, Popular, Bankia, Abanca, Caixabank, BBVA y UBI Banca, se mantienen inamovibles en su planteamiento: 2.000 millones de euros de quita, a razón de 1.000 millones en la matriz y otros 1.000 en las filiales (Pescanova solo reconoce a la CNMV 800 millones); y una participación accionarial en la nueva Pescanova nunca inferior al 51 %.
El juzgado de lo Mercantil número 1 de Pontevedra declaró finalizada a principios de este mes la fase común de los procedimientos concursales de diez filiales de Pescanova y decidió abrir la fase de convenio de dichas sociedades.
Se trata de Bajamar Séptima, Pescanova Alimentación, Frigodis, Frivipesca Chapela, Fricatamar, Pescafresca, Pescafina Bacalao, Insuiña, Frinova y Novapesca Trading, según informó la pesquera a la CNMV.
Antes de que se abriera el plazo de negociación de los convenios de acreedores, tres de las nueve subsidiarias ya tenían complicada su viabilidad por su elevado endeudamiento y el desacuerdo entre los acreedores. Se trata de Bajamar Séptima, especializada en langostino, con sede en Arteixo (A Coruña); Frinova, dedicada a precocinados, ubicada en O Porriño (Pontevedra); y Pescanova Alimentación, de actividad administrativa y comercial, situada en la sede de la compañía en Chapela, próxima a Vigo.
Convenios lógicos
Una vez conocidas las dificultades de negociación entre los bancos y Pescanova, la amenaza de liquidación se cierne sobre las 10 filiales y se hace extensiva a la propia matriz. Las propuestas de quitas no bajan del 90 % y llegan al 99 % en algún caso. «Los convenios deberán de ser lógicos para los acreedores. El consejo de administración debe de ser responsable», aseguran desde las entidades. Por su parte, los accionistas de Pescanova piensan que las quitas asimétricas que plantean los bancos podrían generar un desequilibrio que permitiría a los acreedores poder compensar en algunas filiales las pérdidas sufridas en otras.
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