Pescanova negocia a contrarreloj con los acreedores para salvar sus filiales españolas
Tiene de plazo hasta el 24 de marzo para presentar una propuesta de convenio - Cada concurso deberá resolverse por separado -La deuda final quedará en unos 800 millones
El juez Roberto de la Cruz. // R.V.
La hoja de ruta de Pescanova para completar su proceso de reestructuración ya tiene un calendario cerrado. Diez filiales españolas, declaradas en concurso entre julio y septiembre del año pasado, deberán presentar su propuesta de convenio entre el 23 y 24 de marzo, según la resolución del Juzgado de lo Mercantil 1 de Pontevedra comunicada ayer por la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El magistrado Roberto de la Cruz dio por finalizada la fase común del concurso, con lo que empieza ya la parte más sensible del proceso: la de la negociación con los acreedores para evitar la liquidación. Deloitte, administrador concursal de las diez filiales, tiene apenas dos semanas de plazo para pactar una quita media del 70% en la deuda de estas sociedades, que ronda los 2.700 millones de euros. El pasivo final de todas las filiales concursadas deberá ser de 800 millones, tal y como establece el convenio de la matriz y como avanzó FARO este jueves.
Cinco de las sociedades deberán presentar su propuesta de convenio el 23 de marzo, como fecha límite. Se trata de las filiales Fricatamar (Valencia), Bajamar Séptima (Arteixo), Frivipesca Chapela, Frigodis y Pescanova Alimentación (todas con sede en Redondela). La junta de acreedores, en la que se despejará su futuro, será el 21 de mayo. De ellas, dos empresas parten con severas dificultades para intentar llegar a un acuerdo con los acreedores, fundamentalmente entidades financieras. Se trata de Bajamar (con unos 140 empleados) y Pescanova Alimentación (75), que afrontan, según fuentes próximas a la compañía, un "escenario previsto y previsible" de liquidación. Solo estas empresas suman un pasivo superior a los 640 millones de euros.
"La banca española que apoya el convenio de acreedores no será el problema", explican fuentes financieras. Pero el escollo es doble. De un lado, las "deudas cruzadas y garantizadas" entre varias filiales, que soportan un pasivo que "no les corresponde". "Hubo iluminados que utilizaron filiales para avalar operaciones de otras", explican. Y, como ha constatado la propia UDEF, en muchos casos esas "operaciones" eran ficticias y solo se firmaban para conseguir financiación bancaria (mediante líneas de factoring, por ejemplo). De otro lado está la banca extranjera, que ya dio la espantada de Pescanova SA con la venta masiva de deuda cuando la pesquera pidió el concurso. Por mucho que las entidades españolas garanticen la viabilidad del grupo -o a eso aspiran-, bancos extranjeros "no tienen ningún interés en reflotar una pesquera española".
Las otras cinco filiales tienen de límite hasta el 24 de marzo para presentar sus propuestas de convenio, y la junta de acreedores se celebrará en su caso el 22 de mayo. Estas sociedades son Novapesca Trading (conocida como el banco malo del grupo, con sede en Chapela), Frinova (Porriño), Pescafresca (también con sede fiscal en Redondela), Pescafina Bacalao (Valencia), e Insuiña (con plantas de cría y engorde de rodaballo en Xove, O Grove y Santa María de Oia). La porriñesa, con 162 trabajadores -sujetos a un ERTE de 21 días- es la que tiene más papeletas para no superar la fase de convenio. Además de soportar un excesivo endeudamiento, encadena pérdidas desde 2011 y ya sufrió en 2013 tensiones de tesorería que le impidieron hacer frente a obligaciones con trabajadores y entidades financieras. Solo a Pescanova SA, la matriz, dio un préstamo de 9 millones que no va a recuperar. La única filial en España que se libró del concurso fue Harinas y Sémolas del Noroeste (Hasenosa), gracias a un acuerdo entre la familia fundadora (los Valcarce), Pescanova y los bancos. La filial número doce de la pesquera, Pescafina, superó el concurso al mismo tiempo que la matriz.
Aunque el futuro de las diez filiales está directamente vinculado a la evolución de todo el grupo Pescanova -aportan el 80% del volumen de facturación a la multinacional, que superó los 1.000 millones en 2014- cada concurso deberá negociarse por separado. Esto es, Deloitte deberá formular una propuesta de convenio independiente para cada empresa, con una quita y un plan de pagos adaptado a las circunstancias de cada una de ellas. Por este motivo, y tras haber superado la fase común (donde los acreedores presentan los saldos pendientes de cobro por parte de cada filial), la administración concursal ha detectado que en Frinova, Pescanova Alimentación y Bajamar el acuerdo será muy complicado. "Es un escenario previsto (el de la liquidación)", constatan desde el entorno de la banca, que descartan que una eventual desaparición de estas tres firmas pueda afectar al plan de negocio de Nueva Pescanova SL. Así se llamará la multinacional en octubre, cuando finalice su primera gran travesía por el desierto. A partir de ahí, serán los bancos quienes tenga plenos poderes en la segunda compañía de Galicia.
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