Pescanova, a 72 horas de la verdad
Damm y la banca acreedora dan largas a un acuerdo y dilatan la angustia de la plantilla, que ayer pidió a Cañete la mediación urgente del Gobierno
La propuesta de convenio de acreedores de Pescanova
agota las últimas 72 horas laborables del plazo marcado por el juez para
sumar adhesiones, y la incertidumbre sobre lo que ocurrirá el próximo
martes se agudiza por momentos.
Las negociaciones a cara de perro retomadas este
pasado lunes entre los autores de la oferta, el grupo Damm y el inversor
Luxempart, y los cinco mayores acreedores financieros (Sabadell,
Popular, NCG, Caixabank y BBVA) han tomado un cariz todavía más
hermético, que hace casi impredecible el resultado que, entre hoy y el
próximo lunes, harán público ambas partes.
Ayer, las entidades mantuvieron reuniones
bilaterales e intercambiaron opiniones sobre la última oferta de Damm
que, aunque no garantiza la recuperación de los 1.000 millones de deuda
que exigen los bancos, sí se acerca bastante a las pretensiones de los
acreedores, al contraofertar 700 millones, 500 de ellos ampliables a la
calificación de deuda sénior (ofrece mayores garantías de
recuperación) .
Pero quedan cuestiones todavía por perfilar, y en
eso estaban ayer. Los bancos quieren hilar fino, antes de decantar su
adhesión hacia un socio industrial del que no se fían, y han pedido más
documentación que aclare cómo queda repartido el peso de cada parte en
los supuestos de impago o nueva capitalización.
¿Se adherirán los cinco grandes acreedores a la
propuesta de convenio de Pescanova? A falta de un pronunciamiento
definitivo, lo que de momento ha trascendido es que hay disparidad de
criterios, entre quienes rechazan toda posibilidad de acuerdo por
considerar que la propuesta es insostenible, como es el caso del BBVA;
hasta quienes están dispuestos a seguir agotando la negociación, como
NCG o Caixabank. En el punto medio se sitúan Sabadell y Popular que,
pese a considerar inaceptables las condiciones, no se han retirado.
Doce mil empleos en juego
Sobre la mesa sigue también el plan B, ideado por
los bancos para un escenario de liquidación, como garantía de
continuidad de la empresa. Pero eso no calma el ánimo de los
trabajadores, que viven horas de incertidumbre e incluso de angustia,
según relataron ayer fuentes sindicales. «La plantilla pide a los bancos
que apuesten por el tejido industrial, y a Damm que mueva ficha para
facilitar el acuerdo. Están jugando con 12.000 puestos de trabajo»,
denuncian fuentes sindicales, que ayer trasladaron al ministro Arias
Cañete el temor por el futuro de la compañía. El secretario general de
CC.?OO., Ignacio Fernández Toxo, acudió al encuentro y pidió la
mediación del Gobierno.
El próximo martes, día 15, el Juzgado Mercantil
número 1 de Pontevedra deberá tener en su poder las adhesiones o
impugnaciones a la propuesta de convenio que llegarán, la mayoría de
ellas, por vía notarial (hay más de 1.000 acreedores). La banca votará
de forma individual el documento.
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