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11 de marzo de 2014

La Opinion de La Coruña

Pescanova quiere reestructurar la firma y las filiales antes de julio

Antes de la fundación de Nueva Pescanova, tiene que aprobarse el convenio, celebrar una junta de accionistas y nombrar al nuevo consejo


Pescanova ha puesto fecha para dar por cerrado un endiablado viaje que comenzó el 1 de marzo del año pasado, cuando solicitó el preconcurso de acreedores. La multinacional, gestionada por mandato judicial por Deloitte, quiere empezar a ser Nueva Pescanova antes del 30 de junio. Fuentes próximas a la pesquera explicaron que "es la idea que se persigue", y confían en poder cumplirla. Antes de esa fecha, Pescanova deberá recibir el plácet del juez a su propuesta de convenio de acreedores y dar carpetazo a la segunda mayor insolvencia de la historia empresarial española. A partir de ahí se celebrará la junta extraordinaria de acreedores con los "nuevos dueños" de la multinacional y se nombrará un nuevo -y más numeroso- consejo de administración.
La propuesta de convenio -"elaborada prácticamente por Damm y Luxempart", dicen algunos bancos- solicita al juez que le permita llevar a cabo convenios exprés de acreedores en las filiales españolas, ya que solo así se podrá garantizar el futuro del grupo. La premura es una máxima para la dirección de la empresa. "Un convenio de acreedores ordinario requiere una serie de trámites para los que no hay tiempo", explican otras fuentes consultadas. No si, como pretende el grupo, busca convertirse en una Nueva Pescanova el 1 de julio. Damm y Luxempart tendrán el 30% de la pesquera, mientras que el resto -a excepción de un porcentaje que se podría quedar en manos de los accionistas minoritarios- será de Banco Sabadell, NCG Banco, Bankia, BBVA, CaixaBank y UBI Banca.
La futura compañía, si prospera la propuesta de convenio, será una sociedad limitada, con lo que quedará al margen del mercado bursátil. "Habrá movimientos, dos de los bancos han sido rescatados por el Estado, eso es obvio", explican desde el mercado. La pretensión de la banca, como siempre han dicho, es de "estabilizar" la compañía a medio plazo y salir de su accionariado. El contrato por el que los inversores aceptan inyectar 150 millones en la pesquera (a un 15% de interés) es de siete años. El juez ha dado de plazo hasta 28 de marzo (con un día de gracia, el 1 de abril) para que los acreedores se adhieran o no a la propuesta de convenio. "Las filiales tienen que sanearse para que la compañía matriz pueda salir adelante", sostiene Francisco Vilar (CCOO). Solo las españolas recibirán los 150 millones de euros que han garantizado los inversores.
Pero para que eso ocurra la banca todavía tiene que acabar de analizar la propuesta de convenio, sobre la que tienen diferencias. Una de ellas es el mantenimiento de las filiales de Chile, Guatemala y la planta de rodaballo de Portugal, y consideran asimismo que recuperar "solo" 700 millones tras la quita es "insuficiente". La banca se reúne hoy en Madrid con su asesor financiero, KPMG. "Ellos han estudiado la propuesta. En función de lo que nos digan asumiremos una postura u otra", agregan. Los bancos quieren cambios en el documento, pero la mayoría de las entidades es optimista de cara a cerrar las negociaciones con Damm y Luxempart.
Los responsables de las distintas divisiones de las filiales de Pescanova en España continuarán estos días sus reuniones con la plantilla para trasladarles que todas ellas serán sometidas un concurso exprés. La primera fue Frivipesca Chapela. Hoy habrá un encuentro con todos los representantes del comité de empresa de Pescanova Insuiña, una filial con tres centros en Galicia dedicada al cultivo y procesamiento de rodaballo, entre ellos la de Xove (Lugo). El jueves será el turno de Frinova y ya la siguiente será, según los sindicatos, Bajamar Séptima, con sede en Arteixo y 138 trabajadores en plantilla.

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