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8 de diciembre de 2013

La Voz de Galicia

Acuinova Portugal debe 100 millones a los bancos lusos y necesita 40 más

Las pérdidas de la macroplanta por accidentes sumán 97,3 millones, 30 más de lo declarado


Acuinova Portugal, la mayor planta de engorde de rodaballo de Europa, construida por Pescanova entre el 2007 y el 2010 en Mira con una inversión de 153 millones, se encuentra prácticamente inactiva desde hace un año y en situación de estrangulamiento financiero.
Según el informe económico financiero (anexo V del informe concursal) elaborado por Deloitte al que ha tenido acceso este periódico, la piscifactoría adeuda un total de 99,8 millones de euros a los principales bancos portugueses (Banco Caixa Geral, BPI, Banco Espirito Santo y BCP) y necesita 40 millones más de financiación adicional, entre lo que queda del 2013 y principios del 2014, para capital circulante.
El problema es que las entidades lusas han cerrado el grifo al crédito para Pescanova, al menos hasta que se definan las bases del convenio con los acreedores, cuyo principal obstáculo radica en estos momentos en la determinación de la quita (entre un 70 y un 90 %) y las necesidades de capital (entre 250 y 300 millones), pero, sobre todo, en quién pilotará el proceso de recapitalización.
Sin opciones de financiación
Tampoco el Gobierno luso, que en su día aportó 58,7 millones en subvenciones para la construcción de Mira, está dispuesto a aportar un euro más, según confirmó hace unos días la ministra de Agricultura, Assunçao Cristas. «El apoyo ya fue dado cuando la compañía decidió instalarse en Portugal», dijo.
Por otra parte, las indemnizaciones por los graves defectos de construcción que han afectado a la producción de la planta desde su arranque tampoco acaban de llegar.
Según el informe económico financiero, los daños causados por los dos accidentes sufridos en los dos últimos años ascienden a 97,3 millones, casi 30 millones más que los reconocidos por la dirección, y que nunca han figurado en las auditorías. Hasta el momento, la compañía solo ha cobrado 17,5 millones a través de las aseguradoras.
«Hay demandas interpuestas contra empresas constructoras por un importe de 48,8 millones», dice el documento, que no atisba una reactivación de la producción antes de finales del 2016, y eso en el caso de que no exista una mayor demora en las obras de arreglo de las instalaciones.
A modo de conclusión, el informe condiciona el futuro de la piscifactoría a dos cuestiones clave: por un lado, la aprobación de una moratoria por parte de la banca, que incluya una refinanciación, y por otra parte, la conclusión de las obras pendientes.
Ante este escenario, dado el bajo volumen de actividad y facturación que ha alcanzado la planta de Mira en sus tres años escasos de actividad, se explica que la banca acreedora de la multinacional Pescanova haya puesto sobre la mesa la necesidad de deshacerse de esta costosa e improductiva infraestructura. Los administradores concursales sostienen que se trata de un activo estratégico para la viabilidad del grupo, pero su rescate está en manos de los bancos.

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