Acuinova Portugal debe 100 millones a los bancos lusos y necesita 40 más
Las pérdidas de la macroplanta por accidentes sumán 97,3 millones, 30 más de lo declarado
Acuinova Portugal, la mayor planta de engorde de
rodaballo de Europa, construida por Pescanova entre el 2007 y el 2010 en
Mira con una inversión de 153 millones, se encuentra prácticamente
inactiva desde hace un año y en situación de estrangulamiento
financiero.
Según el informe económico financiero (anexo V
del informe concursal) elaborado por Deloitte al que ha tenido acceso
este periódico, la piscifactoría adeuda un total de 99,8 millones de
euros a los principales bancos portugueses (Banco Caixa Geral, BPI,
Banco Espirito Santo y BCP) y necesita 40 millones más de financiación
adicional, entre lo que queda del 2013 y principios del 2014, para
capital circulante.
El problema es que las entidades lusas han
cerrado el grifo al crédito para Pescanova, al menos hasta que se
definan las bases del convenio con los acreedores, cuyo principal
obstáculo radica en estos momentos en la determinación de la quita
(entre un 70 y un 90 %) y las necesidades de capital (entre 250 y 300
millones), pero, sobre todo, en quién pilotará el proceso de
recapitalización.
Sin opciones de financiación
Tampoco el Gobierno luso, que en su día aportó
58,7 millones en subvenciones para la construcción de Mira, está
dispuesto a aportar un euro más, según confirmó hace unos días la
ministra de Agricultura, Assunçao Cristas. «El apoyo ya fue dado cuando
la compañía decidió instalarse en Portugal», dijo.
Por otra parte, las indemnizaciones por los
graves defectos de construcción que han afectado a la producción de la
planta desde su arranque tampoco acaban de llegar.
Según el informe económico financiero, los daños
causados por los dos accidentes sufridos en los dos últimos años
ascienden a 97,3 millones, casi 30 millones más que los reconocidos
por la dirección, y que nunca han figurado en las auditorías. Hasta el
momento, la compañía solo ha cobrado 17,5 millones a través de las
aseguradoras.
«Hay demandas interpuestas contra empresas
constructoras por un importe de 48,8 millones», dice el documento, que
no atisba una reactivación de la producción antes de finales del 2016, y
eso en el caso de que no exista una mayor demora en las obras de
arreglo de las instalaciones.
A modo de conclusión, el informe condiciona el
futuro de la piscifactoría a dos cuestiones clave: por un lado, la
aprobación de una moratoria por parte de la banca, que incluya una
refinanciación, y por otra parte, la conclusión de las obras pendientes.
Ante este escenario, dado el bajo volumen de
actividad y facturación que ha alcanzado la planta de Mira en sus tres
años escasos de actividad, se explica que la banca acreedora de la
multinacional Pescanova haya puesto sobre la mesa la necesidad de
deshacerse de esta costosa e improductiva infraestructura. Los
administradores concursales sostienen que se trata de un activo
estratégico para la viabilidad del grupo, pero su rescate está en manos
de los bancos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario