Navantia pierde el megacontrato gasista que podría salvar su crisis
Knutsen y Elcano encargan los cuatro metaneros a astilleros asiáticos
Puede ser el golpe definitivo para el sector naval público español. Navantia
no ha sido capaz de presentar a los armadores Knutsen y Elcano,
adjudicatarios de la nueva ruta de transporte de gas entre Estados
Unidos y Japón para Stream -formada por Gas Natural y Repsol-, la mejor
oferta para la construcción de cuatro buques gaseros con opción a un
quinto. El megacontrato, valorado en más de 800 millones, se va a Asia,
al astillero coreano de Hyundai (vinculado al fabricante de coches) y al
japonés de Imabari, que tendrán que entregar los navíos en el 2016.
El presidente de Knutsen España, Andrés Celaya,
confirmó ayer que ya ha firmado los encargos de sus dos buques con la
factoría coreana, un gigante que en los próximos tres años va a entregar
75 gaseros. Además, subrayó que Hyundai se hizo con este encargo tras
presentar una mejor oferta económica y tecnológica que garantiza «el
cumplimiento de los compromisos que hemos adquirido con Gas Natural en
nuestro contrato».
Navantia había previsto repartir la carga de
trabajo de este posible encargo entre los astilleros de la ría de
Ferrol, el gaditano de Puerto Real y también generar ocupación para su
planta de motores de Cartagena. Además, había planificado que el
astillero vasco de Sestao -de capital privado- interviniera en la obra.
Pero fuentes del sector apuntan a que la apuesta de la compañía que
preside José Manuel Revuelta siempre estuvo muy lejos de la que
formalizaron sus competidores y aseguraron que la empresa presentó en
junio a los armadores una propuesta vaga de sus buques y no fue hasta el
mes pasado cuando entregó las especificaciones técnicas, cuando los
armadores ya estaban prácticamente cerrando los acuerdos con Asia.
El máximo responsable de la compañía pública
llegó a ligar el futuro de la empresa a la obtención de este encargo,
que ahora se evapora, dejando sin perspectivas de ocupación e ingresos a
la empresa. La confirmación de la pérdida de la obra, que iba a
reportar tres años de trabajo a las plantas locales, ha generado un gran
revuelo en España. El ministro de Industria, José Soria, llegó a enviar
una carta al presidente de Gas Natural, Salvador Gabarró, instándole a
que se reúna con Navantia.
Alerta máxima en Ferrol
La preocupación en las comarcas con astilleros
públicos, precisamente por las expectativas que se habían generado en
torno a este acuerdo, se elevó a niveles máximos. El comité de empresa
de Navantia Ferrol pidió a la dirección una reunión urgente para abordar
este asunto, pero los responsables locales se remitieron al comunicado
público que emitió la compañía al respecto. En este sentido, Navantia
sostiene que no tiene confirmación oficial de que el proceso esté
cerrado y afirma que continúa trabajando para que los barcos se
fabriquen en España. Además, apeló a su capacidad tecnológica para
afrontar la obra y aseguró que elegir a sus astilleros para acometer
este encargo supondría «una apuesta por el empleo y el desarrollo
industrial español».
En Ferrol, la fuga de esta obra al sector naval
asiático se produce cuando restan solo tres semanas para que la
fabricación del único barco en construcción en sus instalaciones de la
ría, el Adelaide, llegue a su fin. La plantilla auxiliar que
queda en la factoría, a excepción de la que trabaja en la división de
reparaciones, está condenada al desempleo, y los operarios directos, a
la parálisis total.
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