Portugal deniega más ayudas a Pescanova para la planta de Mira
El Gobierno luso «aguarda expectante» que la piscifactoría vuelva a producir
El Gobierno de Portugal no ha querido ayudar a
Pescanova a reparar las instalaciones de la piscifactoría portuguesa de
Mira, porque considera que «ese apoyo ya fue dado» cuando la compañía
decidió instalarse en la localidad, donde inauguró su planta en el 2009.
En aquel momento, el grupo gallego negoció la
obtención de 45 millones de fondos públicos, a cambio de una inversión
de 140 millones y la garantía de contratación de trabajadores
portugueses.
A pesar de la gravedad de la avería de la planta
de producción de rodaballo, que ha deparado más de 70 millones de euros
de pérdidas para Pescanova en el último año, el Ejecutivo portugués ha
optado por mantenerse al margen, a la espera de la evolución de la
empresa gallega, en proceso concursal. «Colaboramos en todo lo que
estuvo a nuestro alcance para que la compañía dispusiese de fondos para
financiarse, pero no procedieron directamente del Estado», afirmó la
ministra de Agricultura, Assunçao Cristas, que se mostró expectante por
que Pescanova reactive la macroplanta de acuicultura de rodaballo,
considerada la mayor instalación de cría de esta especie del mundo.
Sobre la posibilidad de que el grupo gallego
tenga que deshacerse de la instalación, debido al estrangulamiento
financiero que sufre, Cristas se remitió a una reciente comunicación de
los administradores concursales. «La información que tenemos es que ya
se están preparando para volver a producir, lo que es muy importante
para Portugal», dijo.
La planta, creada para producir 7.000 toneladas de rodaballo al año, todavía no ha alcanzado el 50 % de esta previsión.
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