Navantia, abocada a otro severo ajuste
Ferrolterra teme que el plan de futuro que elaboran los astilleros públicos consume una nueva reestructuración tras perder los gaseros, su tabla de salvación económica y laboral
El desplome de la actividad en el sector naval de
Ferrolterra ha arrasado con unos 3.000 puestos de trabajo directos, ha
cerrado al menos media docena de compañías auxiliares señeras en la
comarca, golpeado de lleno la economía comarcal, elevando el nivel de
paro por encima de los 20.000 desempleados y asolando centenares de
establecimientos comerciales y pequeñas pymes. La evaporación de la
única posibilidad de conseguir carga de trabajo a corto plazo para
llenar las gradas de Navantia
-el contrato de construcción de cuatro gaseros para los armadores
Knutsen y Elcano por encargo de Gas Natural y Repsol, que se ha ido a
Asia- empuja a la comarca al abismo e incrementa los temores de que se
va a producir un nuevo y severo ajuste.
De hecho, la empresa pública lleva semanas
elaborando un plan de viabilidad para el período 2014-2017 que
presentará a su consejo de administración el próximo 4 de diciembre,
cuyo contenido se desconoce pero en Ferrolterra se teme ya lo peor. «No
consentiré una reestructuración de plantillas, porque eso significaría
la tercera reconversión y eso es completamente inasumible para esta
ciudad», aseguró ayer el alcalde, José Manuel Rey (PP), quien exigió a
la presidencia de Navantia que dé explicaciones de inmediato sobre la
pérdida del encargo de los cuatro barcos gaseros. «Solo hay una
incompetencia mayor que no ganar contratos, si no no saber que ya los
habían ganado otros astilleros».
En la negociación colectiva que acaba de culminar
entre los sindicatos y la dirección de la compañía -pendiente de
ratificación por la comisión interministerial que tiene que
autorizarla-, la sociedad pública se compromete a no aplicar un
expediente de regulación de empleo durante este año. Fácil de cumplir,
si se toma en cuenta lo que resta para que llegue el 2014. Pero la
empresa se ha negado en rotundo en esa negociación a garantizar el
empleo a partir del próximo año, lo que ha disparado todas las alertas.
Además, sin carga de trabajo en Ferrol -se
agotará por completo en tres semanas- ni en Cádiz y con un proyecto, el
del submarino S-80 que se fabrica en Cartagena que ha generado un
sobrecoste de calado para la compañía, la situación financiera de la
empresa puede entrar en una senda irreversible.
Con el grifo de los presupuestos del Ministerio
de Defensa cerrado y sin perspectivas de lograr contratos, Navantia no
cuenta en estos momentos con perspectivas de lograr a corto plazo
encargos de fabricación de buques para otras Armadas, la demora en el
único pedido que podría llegar a finales de diciembre, el buque flotel
para la petrolera mexicana Pemex, por sí solo no resolvería el crac, ya
que según los cálculos de los trabajadores, garantizaría 500 empleos
durante año y medio. En las antiguas Astano y Bazán trabajan 2.400
operarios, y hace tan solo dos años lo hacían 3.600 más de las
auxiliares.
«Compromiso de Pemex»
Se desconoce lo que puede pasar con esos floteles, pero el Gobierno mantiene su optimismo: «A
mí Pemex me ha transmitido que todos los compromisos a los que se ha
llegado por parte de México y de Pemex en los últimos meses se van a
cumplir», afirmó ayer a Efe el ministro de Industria, José Manuel Soria.
La preocupación por el futuro entre las familias
del naval de Ferrolterra es máxima. «Los temores van en aumento porque
vemos que ni la dirección ni el Gobierno hacen los deberes. La acción
política tenía que haber hecho su trabajo con el contrato de Gas Natural
y Repsol», afirmó Ignacio Naveiras, portavoz de los trabajadores del
astillero ferrolano. Apeló a lo que les transmite Navantia de que el
concurso gasista aún está abierto. No obstante, recordó que el
presidente de la Xunta se comprometió a que habría «barco o dique».
«Se desvanece la única oportunidad de reactivar
la actividad. ¿Y ahora qué? Nos van a dejar abandonados o tienen un plan
B», se preguntó Isidro Silveira, presidente de los empresarios de
Ferrolterra.
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