El nuevo retraso de Pemex aboca al naval de Ferrol a la parálisis
La cúpula de Barreras admite preocupación, pero mantiene su confianza
Ha destruido alrededor de 3.000 empleos en los dos
últimos años, ha vaciado una cartera de pedidos que llegó a estar
valorada en 6.000 millones de euros y se enfrenta a un futuro inmediato
marcado por la falta de nuevos encargos. El contrato de Pemex para la
fabricación de un buque hotel, sin ser su solución definitiva, se
presentó como un salvavidas que permitiría al naval ferrolano frenar la
sangría de los puestos de trabajo, generar ingresos a las maltrechas
cuentas de Navantia y arrojar optimismo sobre las perspectivas de
ocupación. Pero el nuevo retraso anunciado por la petrolera mexicana en
el proceso de licitación internacional aboca a la parálisis total a los
astilleros de Ferrol y Fene.
El portavoz de los trabajadores de la antigua
Bazán, Ignacio Naveiras, admitió que si bien nada va a impedir ya que
las plantas se queden sin ocupación a partir de mediados de diciembre,
cuando se marche el Adelaide, único barco en construcción en la
ría, las perspectivas serían diferentes si el concurso se hubiese
resuelto y «supiésemos que se podría cortar chapa a la vuelta de las
vacaciones de Navidad o en febrero». Además, aseguró que los retrasos en
el proceso de licitación demuestran que «Feijoo mintió cuando trasladó a
la ciudadanía que el acuerdo era la solución para la crisis del
sector». Naveiras subrayó la preocupación y la tensión que se vive en
Ferrolterra por la situación de Navantia, incrementada por el hecho de
que el próximo día 4 se va a presentar un plan de viabilidad para una
empresa sin carga de trabajo y sobre el que la dirección mantiene el
mutismo.
«La comarca está al borde del abismo, todas las
expectativas que nos dieron se han incumplido y necesitamos soluciones
inmediatas», afirmó el presidente de los empresarios de Ferrolterra,
Isidro Silveira.
El presidente de Barreras, José García Costas,
afirmó que si bien «todos los retrasos preocupan» en este último caso
«no excesivamente». Añadió también que «todo sigue según lo previsto».
La demora en el concurso fue criticada por el
PSOE y BNG, quienes acusaron al presidente de la Xunta de no controlar
lo que dice o mentir sobre Pemex.
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