El juez Pablo Ruz impone al actual presidente de Damm una fianza de 253,6 millones de euros
El magistrado también reclama 511 millones a su padre, Demetrio Carceller Coll y expresidente de la cervecera
El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz ha dado diez días de plazo al expresidente de la cervecera Damm, Demetrio Carceller Coll, y a su hijo y actual presidente, Demetrio Carceller Arce,
para que depositen 511,192 millones de euros y 253,653 millones de
euros, respectivamente, en concepto de responsabilidad civil y multas
que se piden para ellos como responsables de trece delitos contra la
Hacienda Pública y un delito de blanqueo de capitales.
En un auto dado a conocer este lunes, el juez
abre juicio oral contra los dos empresarios y otras dos personas y da
veinte días a las acusaciones para que formulen acusación y propongan
prueba. El pasado 3 de octubre ya se pronunció la Fiscalía
Anticorrupción, solicitando penas de 48 años y seis meses para el
expresidente y 14 años para el actual responsable de la cervecera.
Las cantidades solicitadas por el titular del
Juzgado Central de Instrucción número 5 supera con creces las
solicitadas por Anticorrupción, que eran de 72 millones de euros por
fraudes a la Hacienda Pública Estatal y a la de la Comunidad Autónoma de
Madrid, a la que deberán responder solidariamente los cuatro acusados,
que además de los ya señalados son José Luis Serrano Florez, hombre de
confianza de Carceller Coll, y el asesor Gabriel Ignacio Petrus Labayen.
A estos dos últimos Ruz les impone 269,525 millones de euros y 402,861
millones de euros, respectivamente.
Acciones embargadas
En el auto de apertura de juicio, que supone
sentar a los empresarios en el banquillo, Ruz recuerda que las medidas
cautelares decretadas ya en la causa sobre los bienes vinculadas a
Carceller Coll han quedado concretadas en el bloqueo y prohibición de
disposición de la totalidad de acciones de SA Damm de la que es titular
la mercantil Seegrund BV, siendo un total de 36.272.424 acciones con un
valor actual de 208,566 millones de euros, un bloqueo que se hace
extensible a los dividendos que estos títulos generen y que queden
depositados en Deutche Bank y GVC Gaesco Valores.
Ya el pasado 11 de septiembre, el juez de la
Audiencia Nacional Pablo Ruz dictó un auto señalando que veía motivos
suficientes para juzgarles por defraudar presuntamente 72,04 millones a
Hacienda y cometer un delito de blanqueo de capitales.
En concreto, el juez detallaba que, según los
informes elaborados por la Agencia Tributaria, Carceller podría haber
defraudado entre los años 2001 y 2009 un total de 42,34 millones de
euros en concepto de IRPF y 29,69 millones más en relación con el
Impuesto de Patrimonio
Ocultación desde los 90
Anticorrupción señalaba en su escrito que
Carceller Coll se ha dedicado a ocultar sus rentas y patrimonio a
Hacienda «cuando menos, desde el año 1990», simulando residir en
Portugal y Reino Unido «con la finalidad de poder ser considerado como
no residente y, de esta manera, eludir el cumplimiento de sus
obligaciones tributarias en España». Así, el expresidente de la
cervecera habría ocultado, según Anticorrupción, ser el propietario real
de importantes paquetes accionariales de entidades radicadas y cuyo
núcleo principal de actividad se desarrolla en España para lo cual contó
con la participación del resto de acusados. Añadía Anticorrupción que,
con este fin, utilizó «un entramado societario de estructuras
fiduciarias tipo trust radicadas en paraísos fiscales como Panamá,
Luxemburgo, Antillas Neerlandesas y Madeira. Dicho entramado fue creado
con el asesoramiento del despacho de Gabriel Ignacio Petrus, que llamaba
a su cliente con el apodo «Jardines».
Según el Ministerio Público, tanto Carceller Coll
como su mujer, María del Carmen Arce, han residido en España tanto en
la capital como en Galapagar (Madrid), si bien para ocultarlo adoptaban
numerosas medidas de precaución »tales como evitar frecuentar
restaurantes o sitos de ocio; realizar sus pagos en efectivo o delegar
en su hijo«, Carceller Arce, la firma de cualquier negocio u operación
económica.
Todos los hechos atribuidos por Anticorrupción al
empresario cervecero son constitutivos de trece delitos contra la
Hacienda Pública y un delito de blanqueo de capitales de los que
Carceller Coll debe responder como autor mientras que su »mano derecha«,
su hijo y su asesor deberán hacerlo como cooperadores necesarios.
Responsabilidad del actual presidente
Por su parte, al actual presidente de Damm,
Demetrio Carceller Arce, concretamente, se le atribuyen cuatro delitos
contra la Hacienda Pública, en concreto por el fraude de IRPF
correspondiente a los ejercicios fiscales de 2007, 2008 y 2009 y por el
fraude sobre Impuesto sobre el patrimonio correspondiente al ejercicio
fiscal 2007, además de un delito de blanqueo de capitales. Se le piden
por ello 14 años de cárcel y multas millonarias.
A su padre, Anticorrupción le pide tres años y
medio de prisión por cada uno de los delitos de fraude y tres años por
el de blanqueo. Para José Luis Serrano Florez 19 años de cárcel y para
el asesor Ignacio Gabriel Petrus 41 años. El escrito detalla las
complicadas estructuras fiduciarias creadas y utilizadas para ocultar
todos los intereses económicos de Carceller padre así como para revertir
las cantidades defraudadas e incrementar así su patrimonio y rentas.
Se hizo a través de sociedades como Atlántica
Petrogás S.A. (antigua Naviera Petrogás S.A.). De esta sociedad el
empresario ostentaba un paquete a través de Aboukier Maritime S.A,
participada a su vez por la sociedad de Madeira Roquesta Constultadoria E
Servicios LDA. Entre ellas se adquirían participaciones que pasaban a
formar parte de otras sociedades como la lusemburguessa List S.A o la
alemana Bankhaus Hermann Lampen KG en lo que el fiscal denomina
«Operación Nelson».
El escrito de Anticorrupcion detalla operaciones
similares para la ocultación de activos en otras sociedades como la
»Piolin« (para ocultar paquetes accionariales en Inmuebles del
Archipiélago S.A, Cursa, Syoc, Amicsa); la »operación Halfrond« (para
ocultar inversión en Hidroeléctrica del Cantábrico S.A.) o la denominada
»operación de sociedades agrarias« (inversiones en Majanova,
Garcibravo, Los Tojales, La Torre de Gudiamar; Paymogo, Azanaque y FM).
Anticorrupción contabiliza hasta seis de estas
operaciones e incluye también en su escrito que Carceller Coll fue
titular de diversas cuentas bancarias abiertas en JP Morgan y Citigroup;
así como de sociedades instrumentales que a su vez figuraban como
titulares de cuentas abiertas en estas entidades financieras.
Dichas cuentas bancarias, si bien operaban
materialmente desde España, según Anticorrupción, estaban abiertas
formalmente en oficinas bancarias del exterior, en concreto Citigroup
Private Bank en Londres y JP Morgan en Bruselas, lo que contribuyó a
conseguir la finalidad defraudadora perseguida por el expresidente de la
cervecera. También se le atribuye a Carceller Coll un ocultamiento de
fondos a la hora de declarar los bienes heredados tras el fallecimiento
de su hermana Josefina Carceller en lo que Anticorrupción denomina
«Operación Tia tula 2». En este caso, heredó un total de 9.072.981,54
euros y únicamente declaró 6.736.887,64. Sólo en esta operación defraudó
al fisco 1,2 millones de euros. Hasta julio de 2013, según
Anticorrupción, los intereses de demora devengados por dicha cuota
ascendía a 486.418,56 euros.
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