BDO ratifica que Pescanova tenía una contabilidad B que detectó con la quiebra
El socio director de la firma supo que había cuentas bancarias "ocultas" por el "desliz" de un directivo - Cartesian declara que fue Sousa quien "medió" para que entrara en la pesquera
La auditora, también imputada, asegura que se encontró con "un fraude perfectamente diseñado"
BDO no supo de la existencia de "dos Pescanovas" hasta que la multinacional pesquera quebró en el mes de marzo. Durante diez años, entre 2002 y 2012, la auditora externa solo conoció la "Pescanova oficial" y nunca tuvo constancia de una "oculta", la que escondía un "inmenso volumen" de facturación "falsa" a través de un "fraude perfectamente diseñado y organizado".
El socio director de BDO, Santiago Sañé, declaró ayer como imputado en la Audiencia Nacional por su presunta responsabilidad en el colapso de la pesquera gallega, y se apoyó en la "confianza" que había depositado siempre en las cuentas que se le aportaban y la información que recibía por parte de los dos directivos con los que despachaba: Joaquín Viña Tamargo (Auditoría Interna) y Alfredo López Uroz (Administración). Sañé aseguró que Pescanova sí tenía una "contabilidad paralela (o B)", según fuentes de su defensa.
Las cuentas de la Pescanova "oficial", por lo tanto, recibieron siempre el visto bueno de BDO sin que desde la auditora se hubiese investigado el gran volumen de créditos documentarios. El fiscal Juan Pavía inquirió a Sañé sobre la decisión de no computar estos créditos como deuda, sino como riesgo, a lo que el directivo expuso que "desde siempre" se había hecho así, como explicaron abogados de la acusación. "No recibían información suficiente de la empresa, pero tampoco comprobaban mucho", agregaron las mismas fuentes.
Para Sañé Pescanova creó un "sistema sofisticado para engañar a bancos, auditor externo, consejeros, accionistas y el mercado" y en el que "colaboraban sociedades instrumentales dirigidas por directivos financieros" de la pesquera. De nuevo, el responsable de BDO incidió en que "los procedimientos estándar de auditoría no están diseñados para detectar fraudes". De este modo, y gracias a esa empresa "oculta", se les escapó una deuda de 3.644 millones, que entre el 70 y 80% de las ventas en 2011 y 2012 fueron ficticias (según Deloitte), que Pescanova tenía un agujero patrimonial de 1.667 millones y que la multinacional había escondido otros 1.400 millones en pérdidas.
Para la defensa de Manuel Fernández de Sousa, BDO "ha reconocido que no hizo bien su trabajo" ya que la auditora podía haber comprobado las cifras de deuda Cirbe (central de riesgos del Banco de España). A este respecto, los letrados de la auditora apostillaron que "dada la naturaleza de las operaciones, no hubiera detectado la falsedad porque diseñó una falsa operativa para enmascarar esta forma fraudulenta de obtener financiación".
De acuerdo con fuentes de la acusación, Santiago Sañé explicó que en una cena celebrada en la primera semana de marzo (a la que asistieron Sousa, Viña y López) se le trasladó la "deuda real" de Pescanova.
"Explicó que los ordenadores estaban manipulados y que supo de la existencia de cuentas bancarias ocultas por un desliz" del jefe de Auditoría, siempre según las fuentes presentes en la declaración.
En las cuentas aparentemente secretas se ingresaba dinero de créditos documentarios (adelantos por importaciones de una tercera sociedad), como constató KPMG. Solo como ejemplo, Pescanova recibió 1.857 millones por estas operaciones en 2012 cuando las transacciones reales con terceras compañías apenas ascendieron a 125 millones. Tanto Sousa como los directivos de los que habló Sañé negaron en sus declaraciones la existencia de una "contabilidad B" o el uso de facturas falsas en Pescanova. El presidente del fondo Silicon Metals Holding (filial de Cartesian Capital Group), que posee el 5% de Pescanova, declaró ayer como testigo en la Audiencia Nacional. Peter M. Yu arremetió con dureza contra el papel de la auditora BDO, pero explicó que fue el propio expresidente de la pesquera quien ejerció de intermediario para que entrara en el capital.
Así lo indicaron letrados de la acusación a este diario, y ahondaron que Yu declaró que Sousa "quería conocer quiénes iban a ser los nuevos accionistas". Por lo tanto, no fue Novagalicia Banco (antes Novacaixagalicia) quien medió para que comprara el 5% de Pescanova, tal y como declaró. Silicon Metals Holding entró en Pescanova cuando NCG se deshizo del 25% que tenía en la pesquera.
El fondo pidió la imputación de la entidad y de su antiguo consejo de administración. De acuerdo con la defensa de Sousa, Cartesian se querelló contra BDO porque su labor era la de "proteger a los accionistas" por delante de los "órganos de gobierno y de reguladores y supervisores". "BDO no fue capaz en 10 años de descubrir la situación de Pescanova que KPMG desveló en tres meses", apostilló Yu.
Desde Cremades & Calvo Sotelo, bufete que representa a Cartesian, Juan Ortiz Úrculo hizo hincapié en que Yu subrayó que siendo BDO "una auditora de prestigio y reconocimiento internacional, con su experiencia y en estas circunstancias", no se puede entender que no hubiese detectado las prácticas fraudulentas que llevó a cabo la compañía
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