Soria no logra que Pemex separe su pulso en Repsol del contrato de los dos floteles
La compañía mexicana condiciona su apuesta en España a que se cambie la gestión de la petrolera y se negocie con Kirchner - Rajoy: "No estoy especialmente preocupado"
La relación con Repsol y la resolución del concurso para construir
dos floteles en los astilleros gallegos Hijos de J. Barreras y Navantia
van de la mano para Pemex. La petrolera azteca se niega a separar ambas
operaciones pese a la intermediación del ministro de Industria, José
Manuel Soria, y condiciona mantener su apuesta en España -o retirarla- a
que se produzcan "cambios" de calado en Repsol. El primero y más
visible es la salida de su presidente, Antonio Brufau. Al margen la
compañía pública azteca insiste en que la judicialización que Repsol ha
emprendido para cobrar un justiprecio por la expropiación de YPF en
Argentina los va a dejar fuera de la explotación del inmenso yacimiento
de Vaca Muerta. Pemex quiere formar parte de esta operación, como lo
hará el multimillonario mexicano Carlos Slim (socio de YPF). Con un
escenario cada vez más enconado, y sin que el Gobierno español haya
logrado cosechar éxito alguno en su intento de apaciguar los ánimos,
Barreras y Navantia suman año y medio de espera por los dos floteles.
Por
ahora, y tras el nuevo retraso en el calendario de adjudicación de las
embarcaciones para el 30 de diciembre, el acuerdo suscrito por los
astilleros gallegos con la filial PMI de Pemex va a requerir la firma de
una nueva prórroga. La firma del contrato de adjudicación, en caso de
que gane la oferta en la que concurren Barreras y Navantia, se producirá
en la primera quincena de enero, y a partir de entonces podrían
comenzar los trabajos de construcción en las gradas de Vigo y Ferrol.
Por ahora Pemex ha ganado tiempo para cumplir su propósito: que Brufau
abandone la presidencia de Repsol antes de que termine el año. Si se
tienen en cuenta sus peticiones la petrolera azteca seguirá siendo un
socio estratégico de la industria española.
La salida
En
previsión de que esto no suceda Pemex ya ha informado a la SEC (el
supervisor bursátil norteamericano) de que tiene en venta casi la mitad
de sus acciones en Repsol. Esta desinversión haría aún más inestable el
accionariado de la primera petrolera española, capitaneado ahora por
CaixaBank y Sacyr.
El director general de Pemex, Emilio Lozoya,
arremetió en la Cámara de Diputados mexicana contra Brufau y fue muy
explícito al explicar las razones de su desencuentro con Repsol.
"Queremos que la situación cambie", sostuvo, ya que "desde que la
administración actual de Repsol ha tomado las riendas de la empresa el
retorno de la acción ha sido cero" para Pemex. El máximo directivo de la
empresa azteca asegura que la falta de dividendos no tiene que ver con
la pérdida de YPF. "La acción de Repsol antes de la expropiación tenía
un retorno total, incluyendo dividendos, del 9% negativo, mientras que
los comparables (por otras empresas del sector) estaban entre el 51 y el
53% de retorno", exhortó.
Lozoya condenó además la, según él,
desproporcionada nómina que percibe Brufau. Según él, si abandona Repsol
percibirá 22 millones de dólares. "Esta relación entre la rentabilidad
para los accionistas y la indemnización está fuera de las normas
internacionales", zanjó. Si Brufau marcha, por lo tanto, tendría que
renunciar a parte del finiquito que ahora le corresponde. Es ahí donde
podría tener que intervenir el Gobierno, siempre y cuando el nuevo líder
de Repsol fuese un primer ejecutivo de confianza. Mientras el temporal
arrecia, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, lanzó ayer un guiño a
Pemex: "Es un accionista de los importantes en Repsol, espero que todos
los problemas se vayan resolviendo". Rajoy aseguró que no está
"especialmente preocupado".
Crítica sindical
Por otra parte,
los sindicatos CC OO y UGT consideran que el Gobierno trata los
obstáculos para lograr carga de trabajo para el sector naval de forma
"frívola" y han pedido una reunión urgente con el ministro de Industria,
Energía y Turismo, José Manuel Soria, para abordar la situación de esta
industria. "No se puede consentir la frivolidad con la que el Gobierno
está gestionando los problemas de carga de trabajo en el sector naval.
La Administración, lejos de trabajar para solventarlos, parece con su
inacción estarse convirtiendo en la gran dificultad", indicaron ambos
sindicatos en un comunicado.
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