Pemex demora el fallo de los floteles a la espera de un giro de Repsol en Argentina
La compañía mexicana quiere que la petrolera española, de la que es accionista, retome el diálogo con el Gobierno de Kirchner para explotar el megayacimiento de Vaca Muerta
La estrategia de Petróleos Mexicanos
(Pemex) en la española Repsol, de la que es accionista con el 9,4% de
los títulos, está dilatando los acuerdos suscritos entre la compañía
estatal azteca y el naval gallego, sobre todo el concurso para la
adjudicación de dos floteles (buques especializados en servicios de
apoyo y alojamiento a los trabajadores de plataformas de extracción de
crudo y gas) a los que aspiran Hijos de J. Barreras en Vigo y Navantia
en Ferrol. La demora estaría siendo utilizada por Pemex para obligar al
Gobierno español a presionar a Repsol para que retome las negociaciones
con el Ejecutivo argentino de Cristina Fernández de Kirchner, rotas tras
la expropiación de YPF el año pasado, de forma que la petrolera
mexicana pueda optar a la explotación del megayacimiento de Vaca Muerta,
una de las mayores reservas de Latinoamérica.
Fuentes conocedoras
de la estrategia de Pemex señalan que este conflicto con Repsol centró
buena parte de la reunión que el pasado 19 de octubre mantuvieron el
presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, con el de la República
de México, Enrique Peña Nieto, en el marco de la cumbre iberoamericana
de Panamá. Según el semanario mexicano Proceso, el propio Peña Nieto
habría trasladado a Rajoy que "ya no es un problema entre empresas, sino
entre países", y le habría pedido su mediación con la cúpula de la
compañía española. Y es que Pemex no quiere quedarse atrás en la puja
por Vaca Muerta. Según la auditora internacional Ryder Scott, esta
reserva sitúa a Argentina como el tercer país del mundo en recursos de
hidrocarburos no convencionales. Repsol podría extraer de esta zona
12.351 millones de barriles, casi diez veces más que los que la compañía
tiene aparentemente en las aguas profundas de Brasil.
El problema
es que Repsol no da el brazo a torcer y mantiene su negativa rotunda a
negociar con el Gobierno de Fernández de Kirchner, quien expropió el 51%
de las acciones que poseía de YPF en abril de 2012. La petrolera
española reclama una indemnización de 10.500 millones de dólares por la
expropiación, que ha sido llevada ante los tribunales.
La magnitud
de la operación en juego, de miles de millones de euros, estaría
entorpeciendo los acuerdos de Pemex con el naval gallego. El concurso de
los floteles a los que aspiran Barreras y Navantia ya se retrasó cuatro
veces -la última, esta semana- y del contrato para construir
remolcadores en las rías gallegas en colaboración con astilleros
mexicanos y de la base logística de Pemex en Punta Langosteira poco se
sabe. La petrolera transmitió ayer que la presentación de ofertas para
los floteles se realizará ahora el 29 de noviembre (estaba prevista para
el pasado miércoles) y la adjudicación, a finales del próximo mes,
frente a la fecha del 6 de diciembre.
Mientras, la Xunta insiste
ahora en que Pemex "tiene que cumplir" los contratos firmados hace más
de un año para construir los floteles en Galicia. El tema podría ser
abordado por el ministro
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