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16 de noviembre de 2013

Faro de Vigo


Pemex demora el fallo de los floteles a la espera de un giro de Repsol en Argentina

La compañía mexicana quiere que la petrolera española, de la que es accionista, retome el diálogo con el Gobierno de Kirchner para explotar el megayacimiento de Vaca Muerta

La estrategia de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la española Repsol, de la que es accionista con el 9,4% de los títulos, está dilatando los acuerdos suscritos entre la compañía estatal azteca y el naval gallego, sobre todo el concurso para la adjudicación de dos floteles (buques especializados en servicios de apoyo y alojamiento a los trabajadores de plataformas de extracción de crudo y gas) a los que aspiran Hijos de J. Barreras en Vigo y Navantia en Ferrol. La demora estaría siendo utilizada por Pemex para obligar al Gobierno español a presionar a Repsol para que retome las negociaciones con el Ejecutivo argentino de Cristina Fernández de Kirchner, rotas tras la expropiación de YPF el año pasado, de forma que la petrolera mexicana pueda optar a la explotación del megayacimiento de Vaca Muerta, una de las mayores reservas de Latinoamérica.
Fuentes conocedoras de la estrategia de Pemex señalan que este conflicto con Repsol centró buena parte de la reunión que el pasado 19 de octubre mantuvieron el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, con el de la República de México, Enrique Peña Nieto, en el marco de la cumbre iberoamericana de Panamá. Según el semanario mexicano Proceso, el propio Peña Nieto habría trasladado a Rajoy que "ya no es un problema entre empresas, sino entre países", y le habría pedido su mediación con la cúpula de la compañía española. Y es que Pemex no quiere quedarse atrás en la puja por Vaca Muerta. Según la auditora internacional Ryder Scott, esta reserva sitúa a Argentina como el tercer país del mundo en recursos de hidrocarburos no convencionales. Repsol podría extraer de esta zona 12.351 millones de barriles, casi diez veces más que los que la compañía tiene aparentemente en las aguas profundas de Brasil.
El problema es que Repsol no da el brazo a torcer y mantiene su negativa rotunda a negociar con el Gobierno de Fernández de Kirchner, quien expropió el 51% de las acciones que poseía de YPF en abril de 2012. La petrolera española reclama una indemnización de 10.500 millones de dólares por la expropiación, que ha sido llevada ante los tribunales.
La magnitud de la operación en juego, de miles de millones de euros, estaría entorpeciendo los acuerdos de Pemex con el naval gallego. El concurso de los floteles a los que aspiran Barreras y Navantia ya se retrasó cuatro veces -la última, esta semana- y del contrato para construir remolcadores en las rías gallegas en colaboración con astilleros mexicanos y de la base logística de Pemex en Punta Langosteira poco se sabe. La petrolera transmitió ayer que la presentación de ofertas para los floteles se realizará ahora el 29 de noviembre (estaba prevista para el pasado miércoles) y la adjudicación, a finales del próximo mes, frente a la fecha del 6 de diciembre.
Mientras, la Xunta insiste ahora en que Pemex "tiene que cumplir" los contratos firmados hace más de un año para construir los floteles en Galicia. El tema podría ser abordado por el ministro

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