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23 de noviembre de 2013

Faro de Vigo


Repsol mantiene su pulso a Pemex y complica el desbloqueo de los floteles

Brufau reúne al consejo el próximo miércoles y de momento no va a pedir la expulsión del representante de la petrolera azteca - El sector pide soluciones para "despejar las dudas"

Pemex quiere "cambios" en Repsol, y eleva la vista para pedirlos. En el gigante mexicano aseguran que la gestión de Antonio Brufau al frente de la petrolera española ha sido poco menos que calamitosa, de ahí que su director general, Emilio Lozoya, haya hecho pública una queja tan sonora como grave teniendo en cuenta que Repsol y Pemex son socios. Además, el vínculo entre ambas son cuestiones de Estado y, para Galicia, cualquier paso en falso amenaza con llevar al traste los dos contratos que pueden sacar del dique seco a los astilleros Hijos de J. Barreras y Navantia. Pese a que Lozoya arremetió contra Brufau en la Cámara de Diputados y Pemex haya puesto a la venta la mitad de su paquete accionarial en Repsol, la multinacional española mantiene el pulso y maneja en silencio la posibilidad de romper la alianza que suscribieron en enero de 2012. El contrato de los floteles sigue en medio del fuego cruzado.
Así lo entienden en el propio sector y fuentes cercanas a Pemex consultadas por este periódico. Desde la capital federal mexicana aseguran que la petrolera nunca ha incumplido los compromisos que asumió con Repsol, pero que Brufau sí lo ha hecho en tres ocasiones: con la recompra de acciones a Sacyr (que acarreó, según un informe interno de Pemex al que ha tenido acceso FARO, pérdidas por 148 millones), la venta financiada de un 25% de YPF a Petersen (entre 2008 y 2011) y la negociación con Argentina por el yacimiento de Vaca Muerta. Estos tres puntos son, a juicio de la petrolera azteca, "decisiones importantes en detrimento de los accionistas", tal y como reza el informe interno. A esto suman un salario "desproporcionado", y Pemex fuerza los tiempos para pedir su marcha antes de que finalice el año.
Peña Nieto y Lozoya
Por ahora el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no ha ofrecido su apoyo explícito a Brufau, un aspecto que en el sector consideran "muy significativo". Es más, el primer mandatario español destacó su "magnífica relación" con su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto. Este último trabaja "mano a mano" con Lozoya, tal y como explican desde México DF. Este vínculo tan estrecho entre el presidente mexicano y el director general de Pemex es nuevo, ya que sus predecesores (Calderón y Suárez Coppel) no tenían el mismo trato.
"Pemex no quiere romper con Repsol, lo que no aceptan es la continuidad de Brufau en el cargo", explican fuentes próximas a la compañía mexicana. Tras sucesivas modificaciones y retrasos en el calendario de adjudicación de los floteles, el contrato (si gana la oferta de PMI, con la que concurren Barreras y Navantia) no se va a firmar hasta enero de 2014 siempre y cuando no vuelva a alterarse el programa. Para ello, como publicó ayer este diario, tanto Barreras como Navantia deberán prorrogar una vez más el contrato que los vincula con PMI.
Para que se "despejen las dudas" -como piden en el sector naval-, es precisa la implicación del Ejecutivo. El ministro de Industria, José Manuel Soria, fracasó en su intento de apaciguar los ánimos y de convencer a Pemex de que separe el litigio con Repsol del contrato de los floteles para los astilleros gallegos. Por lo tanto se presume la intervención de Rajoy para que la petrolera azteca no consume su amenaza de vender más del 4% que tiene en la española y, sin hacer grandes concesiones, acepte mantener la alianza con España en todos los extremos.

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