Repsol mantiene su pulso a Pemex y complica el desbloqueo de los floteles
Brufau reúne al consejo el próximo miércoles y de momento no va a pedir la expulsión del representante de la petrolera azteca - El sector pide soluciones para "despejar las dudas"
Pemex quiere "cambios" en Repsol, y eleva
la vista para pedirlos. En el gigante mexicano aseguran que la gestión
de Antonio Brufau al frente de la petrolera española ha sido poco menos
que calamitosa, de ahí que su director general, Emilio Lozoya, haya
hecho pública una queja tan sonora como grave teniendo en cuenta que
Repsol y Pemex son socios. Además, el vínculo entre ambas son cuestiones
de Estado y, para Galicia, cualquier paso en falso amenaza con llevar
al traste los dos contratos que pueden sacar del dique seco a los
astilleros Hijos de J. Barreras y Navantia. Pese a que Lozoya arremetió
contra Brufau en la Cámara de Diputados y Pemex haya puesto a la venta
la mitad de su paquete accionarial en Repsol, la multinacional española
mantiene el pulso y maneja en silencio la posibilidad de romper la
alianza que suscribieron en enero de 2012. El contrato de los floteles
sigue en medio del fuego cruzado.
Así lo entienden en el propio
sector y fuentes cercanas a Pemex consultadas por este periódico. Desde
la capital federal mexicana aseguran que la petrolera nunca ha
incumplido los compromisos que asumió con Repsol, pero que Brufau sí lo
ha hecho en tres ocasiones: con la recompra de acciones a Sacyr (que
acarreó, según un informe interno de Pemex al que ha tenido acceso FARO,
pérdidas por 148 millones), la venta financiada de un 25% de YPF a
Petersen (entre 2008 y 2011) y la negociación con Argentina por el
yacimiento de Vaca Muerta. Estos tres puntos son, a juicio de la
petrolera azteca, "decisiones importantes en detrimento de los
accionistas", tal y como reza el informe interno. A esto suman un
salario "desproporcionado", y Pemex fuerza los tiempos para pedir su
marcha antes de que finalice el año.
Peña Nieto y Lozoya
Por
ahora el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no ha ofrecido su
apoyo explícito a Brufau, un aspecto que en el sector consideran "muy
significativo". Es más, el primer mandatario español destacó su
"magnífica relación" con su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto. Este
último trabaja "mano a mano" con Lozoya, tal y como explican desde
México DF. Este vínculo tan estrecho entre el presidente mexicano y el
director general de Pemex es nuevo, ya que sus predecesores (Calderón y
Suárez Coppel) no tenían el mismo trato.
"Pemex no quiere romper
con Repsol, lo que no aceptan es la continuidad de Brufau en el cargo",
explican fuentes próximas a la compañía mexicana. Tras sucesivas
modificaciones y retrasos en el calendario de adjudicación de los
floteles, el contrato (si gana la oferta de PMI, con la que concurren
Barreras y Navantia) no se va a firmar hasta enero de 2014 siempre y
cuando no vuelva a alterarse el programa. Para ello, como publicó ayer
este diario, tanto Barreras como Navantia deberán prorrogar una vez más
el contrato que los vincula con PMI.
Para que se "despejen las
dudas" -como piden en el sector naval-, es precisa la implicación del
Ejecutivo. El ministro de Industria, José Manuel Soria, fracasó en su
intento de apaciguar los ánimos y de convencer a Pemex de que separe el
litigio con Repsol del contrato de los floteles para los astilleros
gallegos. Por lo tanto se presume la intervención de Rajoy para que la
petrolera azteca no consume su amenaza de vender más del 4% que tiene en
la española y, sin hacer grandes concesiones, acepte mantener la
alianza con España en todos los extremos.
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