BDO confirma contabilidad en 'B' en Pescanova oculta al auditor
Detalló que 'existían dos Pescanovas', 'la oficial, que es lo que nos daban para auditar y la oculta', explicó
BDO, la que fuera auditora de Pescanova durante once años, confirmó ayer la existencia de una contabilidad 'B' o paralela en Pescanova que recogía cuentas bancarias ocultas a los auditores a nombre de sociedades extranjeras del Grupo en España.
Así lo aseguró en Madrid el socio de la auditora Santiago Sañé durante su declaración como imputado en el caso Pescanova, ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, según fuentes de su defensa.
Detalló que 'existían dos Pescanovas', 'la oficial, que es lo que nos daban para auditar y la oculta, que recogía una parte significativa de las transacciones', a lo que 'no teníamos acceso'.
Sañé, que es el socio que firmó las auditorías de BDO sobre Pescanova, aclaró que el inmenso volumen de 'facturación falsa' se escondía tras un 'sistema sofisticado para engañar a los bancos, al auditor externo, a los consejeros, a los accionistas y el mercado'.
Un sistema en el que, precisó 'colaboraban sociedades instrumentales dirigidas por directivos financieros de Pescanova, que confirmaban los saldos de las cuentas a cobrar al auditor'.
Las mismas fuentes aseguraron que, desde el primer momento, la auditora colaboró abiertamente con la CNMV y, en un informe del 16 de abril de 2013, avanzó la mayoría de los aspectos que posteriormente fueron confirmados por la auditoría forense de KPMG.
La auditora apuntó que los procedimientos estándar de auditoría, según las normas que los regulan, no están diseñados para detectar fraudes y menos aún fraudes institucionales perfectamente diseñados y organizados como el de Pescanova.
Según subrayó, el trabajo realizado por BDO cumplía con normas nacionales e internacionales de auditoría.
Añadió que nadie le informó nunca de los graves problemas de tesorería de Pescanova, que sí conocían el expresidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa y sus directivos.
Detalló que 'existían dos Pescanovas', 'la oficial, que es lo que nos daban para auditar y la oculta, que recogía una parte significativa de las transacciones', a lo que 'no teníamos acceso'.
Sañé, que es el socio que firmó las auditorías de BDO sobre Pescanova, aclaró que el inmenso volumen de 'facturación falsa' se escondía tras un 'sistema sofisticado para engañar a los bancos, al auditor externo, a los consejeros, a los accionistas y el mercado'.
Un sistema en el que, precisó 'colaboraban sociedades instrumentales dirigidas por directivos financieros de Pescanova, que confirmaban los saldos de las cuentas a cobrar al auditor'.
Las mismas fuentes aseguraron que, desde el primer momento, la auditora colaboró abiertamente con la CNMV y, en un informe del 16 de abril de 2013, avanzó la mayoría de los aspectos que posteriormente fueron confirmados por la auditoría forense de KPMG.
La auditora apuntó que los procedimientos estándar de auditoría, según las normas que los regulan, no están diseñados para detectar fraudes y menos aún fraudes institucionales perfectamente diseñados y organizados como el de Pescanova.
Según subrayó, el trabajo realizado por BDO cumplía con normas nacionales e internacionales de auditoría.
Añadió que nadie le informó nunca de los graves problemas de tesorería de Pescanova, que sí conocían el expresidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa y sus directivos.
BDO, que también está imputada, añadió que ni siquiera le informaron durante las reuniones mantenidas con el comité de auditoría, pese a tener sus miembros información previa suficiente.
A preguntas del fiscal sobre las razones por las que el factoring se contabilizaba como riesgo y no como deuda, Sañé explicó que tal y como fijan las normas de control contables, siempre debía reflejarse como riesgo, pero que en este caso 'la operativa fraudulenta de Pescanova convierte ese riesgo en pasivo'.
En relación a por qué no se pidió información sobre la deuda de Pescanova al Centro de Riesgos del Banco de España (Cirbe), Sañé mantuvo que era práctica habitual que siempre tuvieran el control de la circularización (las cartas que los bancos devuelven al auditor con información sobre la deuda) y que siempre pensaron que esa información era correcta, por lo que no profundizaron.
El socio auditor de BDO resaltó que el Cirbe, en este caso en particular y dada la naturaleza de las operaciones de crédito documentario, no hubiera detectado la falsedad de dichas operaciones porque Pescanova lo sabía y por eso diseñó esta falsa operativa para enmascarar una forma fraudulenta de obtener financiación.
El Cirbe tampoco hubiera recogido toda la deuda de Pescanova, ya que, según fuentes jurídicas, este servicio no refleja la contraída con los bancos extranjeros, que en el caso de la pesquera juega un papel importante.
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