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20 de octubre de 2013

La Voz deGalicia


Trabajadores de Grafinsa compran la empresa por 2,5 millones

El juez aprobó el pasado día 11 el plan de liquidación de la firma

Los trabajadores de Grafinsa se comprometieron a implicarse en la continuidad de la empresa -«no vamos a permitir que se cierre», afirmaba en mayo el presidente del comité, Jairo Pereira-, y han cumplido la promesa. Un total de 44 empleados del centenar que integran la plantilla de la fue una de las firmas de referencia del sector en Europa, han dado un paso al frente y se han constituido en sociedad laboral limitada (SLL).
El viernes, una hora antes de que cerrara el plazo de presentación de ofertas para adquirir la compañía, con plantas en Vigo y Mos, presentaron la suya. Que sepan, no hay otra, con lo que dan por hecho que mañana, tal vez el martes, se convertirán en propietarios de la firma, salvo que el administrador concursal decida otra cosa.
El auto dictado por el juez el pasado 11 de octubre daba por bueno el plan de liquidación de la compañía que presentó la administración concursal. Dicho plan contempla que se dará preferencia a la venta unitaria de las dos sociedades concursadas: Gráficas del Noroeste, S. A. y Grayto, S. L. Y eso es lo que han hecho los trabajadores, presentar una oferta de compra conjunta, tras constituirse en sociedad el pasado 25 de septiembre con el nombre de Vicusgraf SLL.
Grafinsa, ahogada por la falta de crédito y «una gestión desastrosa» según los trabajdores, pasó en noviembre del 2012 a engrosar la lista de empresas en concurso de acreedores. Su más que buen cartel internacional llevó incluso a algunos de sus clientes a adelantar dinero para que pudieran comprar materias primas y seguir produciendo.
La Xunta, accionista mayoritaria a través de Xesgalicia, había puesto dos meses antes 700.000 euros, de los que 200.000 se destinaron a abonar deudas y el medio millón restante a mantener el funcionamiento de las plantas. Es el dinero que les ha permitido llegar hasta aqui.
Al final, los números rojos se fueron adueñando del balance y la entrada en liquidación resultó inevitable. La plantilla -y la Xunta también- hizo vanos intentos de encontrar comprador. No lograron convencer a nadie que arriesgara en un negocio que, insisten, «es viable». Para demostrar que lo creen de verdad, serán 44 de ellos los que finalmente arriesguen su dinero. En concreto pondrán el 75 % de la indemnización que les abonará el Fondo de Garantía Salarial, unos 400.000 euros. Los 2,1 millones restantes -el precio de venta fijado coincide con la cifra de la deuda privilegiada- los irán pagando a medida que vayan haciendo caja. «Para empezar solo tendríamos que hacer frente a las deudas que hay contra la masa, unos 250.000 euros», afirma Jairo Pereira, que explica que se suborrogarán en las hipotecas y otros pagos pendientes.
Insiste en que lo único que se proponen demostrar es que Granfinsa es una empresa con fututo. Dicen ser conscientes de que los primeros seis meses van a ser especialmente duros. Es el plazo que se dan para que haya trabajo efectivo para todos los socios. «Los pedidos que hay a día de hoy pueden sacarlos adelante 24 personas, porque aunque mantenemos una parte importante de los clientes nacionales fuertes, los internacionales los hemos perdido en este proceso», afirma Pereira.
Y no era precisamente menor su cartera exterior, donde llegaron a vender el 40 % de la producción. Francia, Reino Unido, Holanda, Bélgica, Dinamarca y Portugal eran algunos de sus principales mercados. Jairo Pereira está convencido de que terminarán recuperándolos.
Cuando los pedidos de empresas como McDonalds, Kraft o Bongrain eran habituales, facturaban 20 millones de euros. Es la cifra que sueñan volver a alcanzar a medio plazo. Pese a todo, contar todavía entre sus clientes con firmas como Nutrexpa -Cola-cao-, Cuétara, Burgo de Arias o la conservera Connorsa es un buen punto de partida.

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