El juez amplía a cinco los presuntos delitos imputados a Sousa
En un auto fechado el pasado 16 de agosto y conocido ayer, el juez
Pablo Ruz, del juzgado de instrucción número cinco de la Audiencia
Nacional, impone una fianza civil que suma 1.200 millones de euros a
diez directivos y seis sociedades de Pescanova “a fin de garantizar las
eventuales responsabilidades pecunarias” derivadas de la crisis del
gigante pesquero.
La multinacional gallega se encuentra en concurso de acreedores desde
el pasado mes de abril, una de las mayores quiebras de la historia
empresarial española, con una deuda que supera los 3.000 millones de
euros (solo concursos como los de las inmobiliarias Martinsa Fadesa o
Reyal Urbis o de las empresas de sellos Forum y Afinsa registran mayores
cifras de endeudamiento). El expresidente de la compañía, Manuel
Fernández de Sousa y otros consejeros y ejecutivos están acusados de
varios delitos, entre otros el de haber vendido acciones de la compañía
cuando conocían la situación de quiebra del grupo y no la hicieron
pública.
El magistrado amplía a cinco los presuntos delitos imputados al
primer accionista de Pescanova –Fernández de Sousa controla el 7,5%,
seguido de Grupo Damm (6,2%)–. Al expresidente de la compañía pesquera
se le imputan los presuntos delitos de falseamiento de información
económico financiera; falseamiento de cuentas anuales; uso de
información relevante; estafa; un delito continuado de falsedad en
documento mercantil y un delito societario. Al consejero Alfonso
Paz-Andrade, hijo del otro fundador de Pescanova, Valentín Paz-Andrade,
se le imponen los mismos presuntos delitos que a Fernández de Sousa,
menos el de delito societario.
Este último supuesto delito contemplado en el artículo 294 del Código
Penal se imputa exclusivamente al expresidente de Pescanova con motivo
de un expediente sancionador seguido por la CNMV. El artículo señalado
dice que los que “como administradores de hecho o de derecho de
cualquier sociedad constituida o en formación, sometida o que actúe en
mercados sujetos a supervisión administrativa, negaren o impidieren la
actuación de las personas, órganos o entidades inspectoras o
supervisoras, serán castigados con la pena de prisión de seis meses a
tres años o multa de doce a veinticuatro meses”.
El juez explica que en el caso de Pescanova se infiere “la
probabilidad de delito por parte de los querellados al estimarse la
existencia de indicios racionales de criminalidad” y añade que para la
imposición de la fianza estimada no resulta “imprescindible realizar una
labor activa de investigación por parte del Instructor ya que este, con
base en el contenido de las querellas y documentos adjuntos
presentados, puede apreciar indicios de criminalidad suficientes que
justifican la adopción de la medida”.
El juez señala que los querellantes cuestionan la actuación de
Sabadell Bolsa que “habiendo aconsejado la compra de títulos procedió a
la venta masiva de acciones de Pescanova en un momento en que las mismas
experimentaban la subida, por lo que consideran que la misma podría
haber utilizado información reservada”.
El expresidente recurrirá esta semana
La representación legal de Manuel Fernández de Sousa, expresidente y
primer accionista de Pescanova, tiene previsto recurrir esta semana el
auto del juez Pablo Ruz por el que le impone una fianza de 178,8
millones de euros, indicaron ayer fuentes cercanas al ejecutivo. El
recurso estará basado en las mismas consideraciones que los abogados de
Fernández de Sousa remitieron ya al juzgado el pasado 31 de julio,
cuando conocieron que el Ministerio Fiscal había solicitado pocos días
antes, el 24 de julio, la imposición de fianzas que incluyeran “los
importes de todas las inversiones reclamadas por las acusaciones
particulares personadas hasta la fecha en el procedimiento”.
Los abogados de Fernández de Sousa alegan “falta de motivación” al no
existir todavía “la totalidad de todos los datos cuando ni siquiera los
imputados han presentado declaración”.
El expresidente de Pescanova está llamado a declarar ante el juez en
calidad de imputado a mediados del próximo mes de octubre. El juez Pablo
Ruz recuerda en el auto conocido ayer que para la adopción de las
medidas cautelares impuestas no resulta “imprescindible realizar una
labor activa de investigación por parte del Instructor, ya que este, con
base en el contenido de las querellas y documentos adjuntos
presentados, puede apreciar indicios de criminalidad suficientes”.
El expresidente de Pescanova alegará también “falta de ofrecimiento
de caución”; “falta de audiencia previa al requerido” y “falta de
proporcionalidad en la medida”. Los abogados de Sousa destacan que “ni
siquiera se ha oído la versión de los imputados; solo tenemos la de los
querellantes lo cual explica los manifiestos errores, por ejemplo, a la
hora de cuantificar los supuestos perjuicios”.
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