El juez ve imposible probar las irregularidades en Barreras
Declara el concurso del astillero vigués fortuito y absuelve a su expresidente Viñas
“Las irregularidades contables se sospechan pero son imposibles de
probar”, asegura el magistrado del juzgado mercantil número 3 de Vigo en
el fallo sobre la calificación del concurso del astillero vigués Hijos
de J. Barreras.
Así que el juez desestima las pretensiones del fiscal, que había pedido
que se declarara culpable, y lo califica como fortuito absolviendo al
expresidente, José Francisco González Viñas, y al exdirector
financiero, Fernando Vilariño Barreiro.
El juez señala en la sentencia que es “absolutamente imposible” rastrear “entre las miles de facturas de los distintos buques” y, sobre todo, conocer “cuáles de entre todas se pasaron de buque a buque, qué importe y qué antigüedad tenían las mismas, lo que tiene suma importancia si se tiene en cuenta el elemento temporal de los dos años anteriores a la declaración de concurso como único sancionable”, explica.
En este sentido precisa que la culpabilidad del concurso está compuesto de dos elementos necesariamente concurrentes, por un lado que existan irregularidades contables, “se sospechan pero son imposibles de probar” y que las mismas “sean relevantes para la comprensión de la situación financiera de la empresa”.
El fiscal en su dictamen consideró que el concurso debería declararse culpable al haberse incurrido en irregularidades contables relevantes con pérdidas cifradas en 64 millones de euros. Mientras, la administración concursal sostuvo por el contrario el carácter fortuito del concurso.
El juez señala en la sentencia que su impresión es que el sistema piramidal que se utilizaba para contabilizar los buques se pudo sostener mientras existieran barcos en construcción “arrastrando las pérdidas de unos con los beneficios de otros”, explica. Añade que “ni las explicaciones más esforzadas del señor González Viñas sobre la complejidad del buque off-shore justifican por sí mismos el afloramiento de pérdidas finales por importe superior a 60 millones de euros”, concluye.
González Viñas explicó en el juicio que la suspensión del “tax lease” y la contratación de tres barcos, en especial un offshore único en el mundo para un armador noruego, fueron los desencadenantes del concurso.
Barreras se declaró en concurso de acreedores en julio de 2011 atrapando a un número importante de empresas auxiliares del sector de toda Galicia. Un año después los acreedores aceptaban el convenio con una quita del 80% a los 71 millones de deuda y una espera de cuatro años para el 20% restante.
El juez señala en la sentencia que es “absolutamente imposible” rastrear “entre las miles de facturas de los distintos buques” y, sobre todo, conocer “cuáles de entre todas se pasaron de buque a buque, qué importe y qué antigüedad tenían las mismas, lo que tiene suma importancia si se tiene en cuenta el elemento temporal de los dos años anteriores a la declaración de concurso como único sancionable”, explica.
En este sentido precisa que la culpabilidad del concurso está compuesto de dos elementos necesariamente concurrentes, por un lado que existan irregularidades contables, “se sospechan pero son imposibles de probar” y que las mismas “sean relevantes para la comprensión de la situación financiera de la empresa”.
El fiscal en su dictamen consideró que el concurso debería declararse culpable al haberse incurrido en irregularidades contables relevantes con pérdidas cifradas en 64 millones de euros. Mientras, la administración concursal sostuvo por el contrario el carácter fortuito del concurso.
El juez señala en la sentencia que su impresión es que el sistema piramidal que se utilizaba para contabilizar los buques se pudo sostener mientras existieran barcos en construcción “arrastrando las pérdidas de unos con los beneficios de otros”, explica. Añade que “ni las explicaciones más esforzadas del señor González Viñas sobre la complejidad del buque off-shore justifican por sí mismos el afloramiento de pérdidas finales por importe superior a 60 millones de euros”, concluye.
González Viñas explicó en el juicio que la suspensión del “tax lease” y la contratación de tres barcos, en especial un offshore único en el mundo para un armador noruego, fueron los desencadenantes del concurso.
Barreras se declaró en concurso de acreedores en julio de 2011 atrapando a un número importante de empresas auxiliares del sector de toda Galicia. Un año después los acreedores aceptaban el convenio con una quita del 80% a los 71 millones de deuda y una espera de cuatro años para el 20% restante.
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